Finanzas sostenibles. Qué son y por qué invertir

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Las finanzas sostenibles son ese lugar donde la economía y el respeto por nuestro planeta se dan la mano. Se trata de un tema a la orden del día en esta época, no solo por el hecho de contribuir según la teoría a un futuro más verde para todos, sino también porque las finanzas sostenibles están reinventando la manera en la que entendemos y gestionamos nuestro dinero y nuestros negocios.

Las finanzas sostenibles, tratan de encontrar un equilibrio entre el crecimiento económico y la sostenibilidad. Un equilibrio que no solo es posible, sino que es totalmente necesario para el futuro de la economía y de nuestro planeta.

De forma práctica, estamos hablando de nuevas formas de inversión y de productos financieros que tienen en cuenta no solo el rendimiento económico, sino también su impacto en el medio ambiente. Por tanto, no se trata de renunciar a los beneficios económicos, sino de encontrar una manera de obtenerlos sin comprometer la salud del planeta.

¿Qué son las finanzas sostenibles?

Las finanzas sostenibles han surgido como un enfoque económico de gran relevancia, pues se preocupan por el impacto que nuestras decisiones financieras tienen en el mundo que nos rodea. Dicho enfoque se basa en la consideración de tres aspectos fundamentales que abarcan múltiples dimensiones.

  • El medioambiental busca examinar detenidamente cómo nuestras decisiones financieras pueden influir en el planeta. Se plantea la importante pregunta de si estamos invirtiendo en empresas que han asumido un firme compromiso con la reducción de su huella de carbono. Además, se evalúa si se financian proyectos que fomentan la adopción de fuentes de energía renovable, contribuyendo así a la lucha contra el cambio climático.
  • El social se centra en el impacto que nuestras decisiones financieras tienen en las personas y la sociedad en su conjunto. Es decir, si estamos respaldando a empresas que tratan a sus trabajadores de manera justa, brindándoles condiciones laborales adecuadas y salarios dignos. También, si nuestras inversiones y emprendimientos contribuyen a proyectos que mejoran la vida de las personas menos favorecidas.
  • El gubernamental analiza cómo se dirigen y administran las empresas en las que invertimos. Nos interesa conocer si estas empresas están comprometidas con la transparencia y la responsabilidad en su gestión, adoptando prácticas empresariales éticas y respetuosas. Asimismo, evaluamos si cuentan con políticas claras para prevenir la corrupción y garantizar un comportamiento empresarial correcto.

invertir en empresas con futuro porque desarrollan una actividad económica sostenible

¿Por qué son importantes las finanzas sostenibles?

Todos nosotros estamos en el asiento del conductor de una gran maquinaria económica. Nuestras decisiones financieras, por pequeñas que parezcan, tienen un efecto dominó.

Las finanzas sostenibles nos dan la posibilidad de usar nuestro dinero para influir en el tipo de mundo en el que queremos vivir. No se trata solo de obtener rendimientos de nuestras inversiones, sino de asegurarnos de que esos rendimientos no se obtienen a expensas de nuestro planeta o de la sociedad.

Por ejemplo, si invertimos en empresas que se preocupan por su impacto ambiental, estamos ayudando a promover prácticas empresariales más sostenibles. Si elegimos bancos que tienen políticas de préstamo justas y transparentes, estamos contribuyendo a una economía más equitativa. Por último, si apoyamos a empresas que tratan bien a sus empleados y a la comunidad, estamos promoviendo un mundo más justo.

Además, las finanzas sostenibles también pueden ser beneficiosas para nosotros como inversores. En los últimos años, hemos visto un creciente interés en las inversiones sostenibles y muchos estudios sugieren que las empresas que se desempeñan bien en estas condiciones ambientales, sociales y de gobernanza disponen de un gran futuro además de ofrecer rendimientos competitivos.

¿Cuándo nacen las finanzas sostenibles?

La historia de las finanzas sostenibles es relativamente reciente. La Comisión Europea fue quien acuñó el término, definiéndolo como la inclusión de criterios ASG (ambientales, sociales y de buena gobernanza) en cualquier estrategia financiera.

Después del Acuerdo de París, la Unión Europea se propuso reducir en un 40% las emisiones de gases de efecto invernadero. No obstante, para alcanzar dicho objetivo, se necesitaba una inversión adicional de 180.000 millones de euros anuales. Por tanto, se presentó una estrategia para movilizar el capital privado hacia estas inversiones sostenibles​.

Sin embargo, como hemos comentado, las finanzas sostenibles no se limitan a los aspectos medioambientales. También contemplan criterios sociales, como la reducción de la brecha salarial entre hombres y mujeres, la promoción de la diversidad en cargos directivos y la no discriminación de los trabajadores​​.

Un hito significativo en esta tendencia se produjo el 18 de junio de 2020, cuando la Unión Europea publicó el ‘Reglamento sobre Taxonomía de las finanzas sostenibles’, el cual establece tanto el marco legislativo como las condiciones que deben cumplir las empresas y las diferentes actividades económicas para que puedan ser incluidas dentro de esta categoría​​.

Hoy en día, las finanzas sostenibles se han convertido en una herramienta clave para impulsar la transformación del sistema financiero y alcanzar los ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible’ de la tanto apoyada como criticada Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Involucra a todos los actores del sistema financiero, desde bancos y gestores de activos hasta empresas de cualquier tamaño y por supuesto a los gobiernos​.

Los principios ASG para el desarrollo sostenible de la economía

¿Por que invertir en sostenibilidad?

Los organismos internacionales están apostando por ella y promoviendo principios y estándares para su fomento. Al hacerlo, se está dando forma a una nueva economía en la que invertir dinero en empresas responsables es la norma, no la excepción​​.

Por otra parte, en el mundo de las inversiones, la mentalidad está cambiando. Los inversores ya no solo buscan empresas solventes y bien gestionadas que generen beneficios estables. Ahora, también están prestando atención a la sostenibilidad de la actividad y los beneficios sociales de las empresas, ya que estas son características que pueden garantizar un buen futuro para la misma.

Además, los datos respaldan la tendencia hacia la sostenibilidad. Un estudio realizado en 2020 mostró que la inversión sostenible en España creció un 36% y alcanzó una cifra histórica de 285.454 millones de euros. Y no solo en España, la inversión en criterios ‘ASG’ en Estados Unidos asciende a 11 billones de dólares y en Europa la cifra es aún mayor.

Aunque existen múltiples variantes de inversión sostenible, se excluyen a ciertas empresas por la naturaleza de su actividad. Por ejemplo, las relacionadas con armamento, alcohol, pornografía, tabaco, o la deuda pública emitida por países muy contaminantes o dictatoriales.

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