Cómo invertir dinero

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Invertir dinero es un auténtico arte. Y aquellos particulares y empresas que saben sacarle el máximo partido a sus ahorros lo saben. Sin embargo, ¿cómo debemos de hacerlo para sacar beneficios de nuestra inversión?

En Dinero y Trabajo vamos a enseñarte cómo invertir dinero creando una cartera de inversión. Sin duda este es el método más efectivo para obtener el máximo beneficio de nuestros ahorros. A partir de ahora podrás conseguir sacar verdadero partido a tu dinero. Se acabó el tenerlo guardado en el banco sin que te genere beneficios. ¿Te gustaría saber cómo invertir dinero por medio de una cartera de inversiones? En ese caso sigue leyendo.

Cómo invertir dinero a través de una buena cartera de inversiones

La cartera de inversión es sin duda el método adecuado para invertir dinero con cabeza. Si creas un buen combinado de activos lograrás un equilibro perfecto entre pérdidas y ganancias. Pero no nos engañemos. Desarrollar una buena cartera de inversiones es complejo. En este apartado vamos a explicarte los pasos más importantes para lograrlo.

Empezaremos enseñándote qué es una cartera de inversión. Te ayudaremos a conocer tu perfil inversor y cómo marcarte bien los objetivos. Y terminaremos dando un repaso a la importancia de la diversificación y de las comisiones y fiscalidad de los productos.

Pasos decisivos por medio de los cuales conseguirás saber cómo invertir dinero y sacar el máximo beneficio de ello. Somos conscientes de lo complicado que es el ahorro. Sobre todo en momentos como los actuales donde la mayor parte de los sueldos son tan bajos. Esperamos que estos consejos te sirvan de ayuda para que tu inversión se convierta en un auténtico éxito.

Qué es una cartera de inversión

El primer paso para aprender a invertir dinero con cabeza es crear una buena cartera de inversiones. Cuando utilizamos este término lo hacemos para referirnos a los diferentes activos financieros que posee o bien un particular o bien una empresa.

Crear una buena cartera de inversión requiere de la ayuda de un experto financiero pues hay que saber valorar el momento y el perfil inversor de cada cliente. Vayamos por partes.

Averiguar nuestro perfil inversor

De nada sirve plantearse comenzar a invertir si no sabemos la cantidad de riesgo que estamos dispuestos a asumir con nuestros ahorros. A este nivel de riesgo es a lo que se conoce como perfil inversor. El primer paso para crear una cartera de inversiones es conocer dicho perfil.

El perfil de riesgo no siempre es el mismo y está unido a diferentes aspectos que van cambiando conforme cumplimos años. Por ejemplo la edad del inversor es muy importante. Un inversor joven tiene más capacidad de asumir riesgos que uno más mayor pues cuenta con más tiempo para poder subsanar los errores de inversión. También lo es el horizonte de inversión el cual se irá modificando en cada etapa de la vida. Estos elementos son claves para saber qué tolerancia al riesgo podemos aceptar en nuestras inversiones.

Tipos de perfil inversor

Podemos dividirlos en tres grandes grupos en función de la capacidad de asumir riesgos:

  • Perfil conservador. Este tipo de inversor no está dispuesto a correr riesgos con su dinero a la hora de invertirlo. Es el que menos juego tiene y tendrá que apostar siempre por la renta fija. Es decir, que prefiere obtener menor rentabilidad pero asegurarse una estabilidad en sus inversiones. Los CDT o las cuentas de ahorro son las opciones ideales para este perfil. Pero aunque no lo parezca estas inversiones entrañan sus propios riesgos. Hoy en día, por ejemplo, no nos hacen más que perder valor puesto que no ofrecen intereses.
  • Perfil moderado. Acepta cierto nivel de riesgo pero sin llegar a ser extremo. Se podría decir que está cómodo con un equilibrio adecuado entre la rentabilidad de sus actividades y el riesgo que asume. Este tipo de perfil es mucho más abierto y permite combinar productos de renta fija y de renta variable. Sin embargo siempre habrá más preeminencia de la renta fija frente a la variable. Lo bueno del perfil moderado es que acepta que en ocasiones podrá perder algo de ingresos para poder ganar más adelante.
  • Perfil agresivo. Este inversor no tiene miedo a los riesgos. Asume que para ganar una mayor rentabilidad en menos tiempo hay que jugársela más. De ahí que aceptan inversiones más arriesgadas aunque aumente la posibilidad de perder el capital. Tiene claro que igual que puede ganar puede perder parte de su capital. Suele ser un perfil asociado a gente joven, todavía sin obligaciones financieras, solteros y sin hijos. Que no tiene problemas si parte de sus ahorros desaparecen. En general apostarán por la renta variable y por todos aquellos activos que les ofrezcan grandes rentabilidades en un plazo corto de tiempo.

Capacidad de nuestro perfil inversor

En función de la capacidad de nuestro perfil inversor asumiremos un mayor o menor riesgo. Cuanto más riesgo aceptemos mayor será la rentabilidad pero también la posibilidad de tener pérdidas.

La forma más sencilla de averiguar en qué perfil nos encontramos es por medio de las siguientes preguntas:

  • Cuál es nuestra edad
  • Qué objetivos queremos cumplir con nuestra inversión
  • De qué plazo de tiempo disponemos para invertir sin tener que recurrir a ese capital
  • Cuáles son nuestras obligaciones financieras tanto inmediatas como en el largo plazo.
  • Qué ingresos y gastos ¿Estos variarán en un plazo corto de tiempo?
  • ¿Hemos invertido en otras ocasiones? ¿Tenemos conocimientos sobre el mundo de la inversión?

No dejes de echar un vistazo al artículo Cómo ganar dinero desde casa. Te puede resultar interesante para aumentar tus ahorros y poder invertir más dinero.

Marcarse unos objetivos

Una vez tengamos claro cuál es nuestro perfil inversor será el momento de marcar nuestros objetivos para empezar a invertir dinero y obtener rentabilidad.

Está claro que el objetivo de todos es conseguir los máximos beneficios de nuestros ahorros. Sin embargo no se puede ofrecer una visión tan genérica. Hay que establecer los ratios con más precisión. Por ejemplo tener claro el porcentaje de beneficios que queremos obtener de nuestro capital y el tiempo que queremos dedicar a la inversión. Esto último dependerá mucho de si podemos prescindir del dinero durante más o menos tiempo. Por norma general cuanto más tiempo podamos brindar a la inversión sin tener que tocar el capital, más rentabilidad sacaremos a costa de un menor riesgo. Sin embargo si contamos con un plazo de tiempo corto podremos aumentar dicha rentabilidad a base de asumir posibles peligros.

Las inversiones, según su plazo de duración, se pueden dividir en tres tipos:

  • Inversiones a corto plazo. En general estas inversiones se establecen en un plazo máximo de 3 años. Suelen ser las que más intereses ofrecen pero también pero también aumentan el riesgo.
  • Las inversiones a medio plazo. En este caso nos estableceremos en periodos de entre 3 y 10 años.
  • Y por último las inversiones a largo plazo. Aquellas que se realizan a muchos años vista. A partir de los 10 años. Por ejemplo los recursos que se asocian a la creación de una pensión con la que complementar la jubilación pública.

Puede que te resulte de utilidad conocer los siguientes 12 trucos para ahorrar dinero.

Tener en cuenta el retorno de la inversión

La necesidad de un retorno de la inversión más o menos acelerado también marcará el tipo de inversión que vayamos a realizar. Si debemos de disponer del capital en un plazo de tiempo corto quizá lo que más nos interese sea una inversión que nos permita un retorno periódico. En estos casos hay que apostar por inversiones que ofrezcan unos intereses estables durante un plazo concreto de tiempo.

Sin embargo, si no es necesario contar con un retorno periódico se puede apostar por otros activos, como por ejemplo las acciones.

Invertir dinero creando una cartera diversificada

Un dicho que siempre se dice respecto a las inversiones es que no hay que colocar todos los huevos en la misma cesta. ¿Qué significa esto? Que a mayor diversificación más probabilidades tendremos de obtener beneficios de nuestra inversión.

Crear una buena cartera de inversión implica combinar activos conservadores con otros más agresivos. Así conseguimos que los primeros equilibren el riesgo de los segundos. Combinar estos dos tipos de activos de manera equilibrada y en consonancia con nuestro perfil de riesgo es lo que nos permitirá obtener beneficios.

Lo ideal es combinar diferentes tipos de productos para conseguir los mejores resultados. Y por suerte una cartera de inversión puede contar con muchas modalidades. Desde inversiones inmobiliarias, pasando por divisas, bonos, depósitos a plazo fijo, fondos de inversión, bienes raíces y por supuesto la renta fija y la renta variable.

Al mezclar distintos tipos de productos podemos equilibrar el riesgo de unos con la seguridad de los otros. Se trata de trabajo complicado y de mucha precisión que requiere del asesoramiento de un experto.

También te puede interesar el artículo Cómo ganar dinero siendo un niño para conocer otras maneras de invertir los ahorros de tus hijos desde su más tierna infancia.

No perder de vista las comisiones y al fiscalidad de cada producto

No hay que olvidar que cada uno de estos productos tiene asociados una serie de gastos (como por ejemplo las comisiones). Además a nivel fiscal funcionan de manera completamente diferente.

Es normal que cada producto incluya sus propias comisiones. A las cuales también hay que sumar las que debes de pagar a tu asesor financiero si cuentas con uno. Y junto con las comisiones no hay que perder de vista la fiscalidad. No todos los productos de inversión tributan de la misma manera. De hecho hay algunos cuya tributación no se da hasta que se cobran. De ahí que sea tan importante contar con un experto para definir adecuadamente nuestra cartera de inversión. E ir modificándola en función de nuestras necesidades y objetivos.

Dónde puedo invertir dinero

Según el tipo de riesgo que queramos asumir podemos dividir las inversiones en dos grandes grupos

Inversiones con riesgo

Invertir en Bolsa

Invertir dinero en Bolsa es uno de los métodos más utilizados para obtener una rentabilidad atractiva. Sin embargo se trata sin duda de la inversión más peligrosa en la que podemos meternos. En general, a no ser que seas un experto, es mejor no tentar mucho a la suerte con la Bolsa.

Para que te hagas una idea un perfil inversor de tipo moderado no debería de invertir más del 5 % de sus ahorros en este tipo de activo. Esta recomendación te evitará perder el norte y obtener menos rentabilidad. Por desgracia la Bolsa es una de las inversiones más viscerales que hay y muchos usuarios pierden cantidades de dinero inmensas en ella.

Desde Dinero y Trabajo te recomendamos que independientemente del porcentaje que inviertas en Bolsa cuentes con un bróker experto. De esta manera los daños que puede ocasionar este activo se verán controlados de manera mucho más eficiente.

Herramientas para invertir en Bolsa

Si finalmente nos decantamos por esta opción de inversión podemos hacerlo usando distintas herramientas. Las más utilizadas son las siguientes:

  • Los fondos de inversión. En este caso se trata de un producto financiero que se encarga de unificar el capital que invierten aquellos que participan en él. Una vez hecho lo invierten en otros productos para conseguir la máxima rentabilidad. Este tipo de fondos son controlados por expertos y son muy variados en cuanto a rentabilidad y mayor o menor riesgo.
  • Los bróker online o cuentas de valores. Se trata de plataformas que operan a través de internet por medio de las cuales podemos comprar y vender valores en cualquier mercado. Es habitual que cada cuenta de valores se especialice en un tipo de mercado. De ahí que debamos apostar por una u otra según nuestros intereses.
  • Son parecidos a los fondos de inversión pero su comportamiento es similar al de las acciones.
  • Los planes de pensiones. Aunque el fin último es ahorrar de cara a la jubilación estos fondos se encargan de invertir nuestro capital en diferentes sectores en función de nuestro perfil inversor.

Otras inversiones más moderadas en cuanto al riesgo

  • Los depósitos a plazo fijo. Ofrecen cierta rentabilidad aunque hoy en día dan más pérdidas que beneficios. En general lo positivo de estos depósitos es que sabemos desde un principio cuál es la rentabilidad que vamos a obtener por ofrecer una cantidad de capital durante un periodo determinado. Normalmente se pueden recuperar los fondos invertidos si se abona una penalización previa.
  • Los planes de pensiones. Además de ser una herramienta para invertir en Bolsa, pueden ser una inversión bastante moderada en cuanto al riesgo. Sin embargo en general estos planes suelen garantizar a los inversores tanto el capital invertido como un mínimo de rentabilidad. El riesgo variará en función del tipo de plan de pensión que contratemos. Si nuestro perfil de riesgo es bajo nos ofrecerán un producto más seguro y menos rentable.
  • Las obligaciones, la deuda o los bonos. Se trata de la deuda que adquiere una empresa o el propio banco a cambio de obtener financiación. El plazo de este tipo de inversión suele superar los 3 años.
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