Cotización – ¿Qué es la cotización?

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¿Estás realmente preocupado por el futuro y por lo que te puede quedar de ingresos una vez dejes de trabajar? ¿Has calculado qué jubilación te puede quedar al retirarte en base a lo cotizado durante toda tu vida laboral? En este artículo hablaremos exactamente de qué es la cotización y de todo lo que has de saber sobre ella. Es uno de los grandes problemas en los que se encuentra España, el tema de las pensiones. Gente con cierta edad, que están cerca de la jubilación, se preocupan por los ingresos que les pueden quedar para vivir el resto de su vida. Las personas que se encuentran más lejos de este punto casi ya tienen asumido que no va haber pensión, por lo que buscan otras alternativas. Seguramente hayamos escuchado algunas noticias respecto a nuestra hucha para las pensiones y su pobre estado. Actualmente no hay suficiente dinero para mantenerlas.

Es un problema al que nos enfrentamos, más todavía la gente entre los 50 y 60 años. Las pensiones dependen enteramente de la cotización, que son contribuciones para nuestra Seguridad Social. A ella aportamos todo trabajador asalariado y autónomo de manera mensual.  A consecuencia de la última crisis, de la cual no hemos salido todavía, el número de empleos y emprendedores bajó de manera drástica. Esto provocó que la cotización estuviera bajo mínimos, ya que muchas empresas cerraron y los autónomos cesaron la actividad. Esto provocó que el número de parados llegara a cifras muy preocupantes. El plan de cotización que tenemos en nuestro país es como la pirámide y en el punto alto se encuentran los pensionistas. La base de esa estructura está soportada por las personas que cotizan a nuestra Seguridad Social y aportan para la sociedad. Si no se puede mantener una proporción adecuada, la pirámide no es sostenible.

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Cotización

Nuestro sistema para las pensiones está basado en el famoso principio para la contributividad. En ella, todo trabajador que lleve a cabo una actividad como asalariado o por su cuenta tiene la obligación de cotizar a su Régimen que pertenece a la S.S. (Seguridad Social). Un asalariado está adscrito a su Régimen General, mientras que el autónomo pertenece al Régimen Especial para Trabajadores Autónomos (RETA). La base sobre la que se cotiza consta de un pago mensual que percibe el trabajador que está activo en Seguridad Social. Es un importe bruto y en él se incluyen toda paga extra que ha sido prorrateada. En términos calificativos, hay distintas bases para cotizar como pueden ser mínimas y máximas, establecidas en nuestra ley. Los autónomos tienen la opción de elegir sobre qué base cotizar, mientras actúe dentro del marco legal. Cuando cumplen 47 años, ya no tienen la opción de elegir.

Al margen de la denominación o forma que recibe un trabajador como remuneración bruta, se calcula sobre una base el importe para la cotización. Según la ley, esta base para cotizar ya considera prorrateada toda paga extra o cualquier otra retribución que tenga como origen unas vacaciones que no se han disfrutado, si se trata de un asalariado. Para un trabajador autónomo, se fija la base de su cotización dependiendo de su propia elección. Lo más aconsejable de cara al futuro es que esa base tenga una proporción con los ingresos que genera por esa actividad económica. En el año 2.017, se establecieron límites por los que había que cotizar mínimo unos 893,10 euros al mes y como tope 3.751,20 euros. Entre este rango, la persona que trabaja por su cuenta tiene el poder de decidir qué dinero correspondiente a los ingresos emplea para cotizar. Depende de las circunstancias o la estrategia del autónomo.

Base para cotizar

El porcentaje aplicado a la base para la cotización es la cantidad para tributar del trabajador o empresario a nuestra Seguridad Social. Este pago es efectuado por el empresario o autónomo y para los empleados, la empresa lleva a cabo este trámite por su empleado. Esta base tiene una gran importancia, ya que valora toda prestación dada por Seguridad Social como puede ser jubilación contributiva, prestación durante desempleo o por incapacidad permanente y temporal. En otras palabras, si una persona tiene una base para cotizar muy pequeña, no le corresponderá una gran pensión o un subsidio para desempleo elevado.

Especialmente, si eres un asalariado, todo lo percibido que no forme parte de esa base para cotización no cuenta para cualquier prestación futura. Las dietas, el plus para transporte, pagos a parte de la nómina o comisiones no cotiza. Si bien ahorramos dinero en ese momento, ya que estamos cotizando menos, nos resta para nuestro futuro que es cuando realmente lo necesitaremos. Todo suplemento externo a la base carece de relevancia e impacto de nuestra pensión o cualquier prestación futura. En caso de suceder una contingencia (incapacidad o desempleo) claramente nuestro poder adquisitivo se ve disminuido.

La ley obliga que quede reflejada la base a cotizar en nuestra nómina, que viene indicado en todo extracto. Otra opción que tenemos es acceder a esa información a través de nuestra sede electrónica correspondiente a Seguridad Social. Basta con entrar para saber el número de la seguridad social online. Además, en ella, vamos a poder recabar cualquier dato o información relativa a nuestra cotización. Es importante que seamos conscientes de nuestra responsabilidad financiera y entendamos de manera total qué es la jubilación. Es importante que conozcamos estos datos para calcular, de manera aproximada, los ingresos que vamos a percibir en base a todo lo cotizado.

Cotización y pensiones

Al tener una cotización mayor en nuestra vida laboral, cuando llegue el momento, la prestación por incapacidad, jubilación o desempleo será también mayor. Esa es a teoría y así ha funcionado durante años el sistema de pensiones y nuestra Seguridad Social. Esto puede no ser suficiente en todos los casos, sobre todo si no hemos cotizado por un tiempo determinado a causa de la crisis. Frente a este problema, han ido apareciendo empresas privadas o productos bancarios que nos permiten ir ahorrando para cuando llegue nuestro retiro. Además de la pensión que nos corresponde, la idea es haber ido ahorrando una cierta cantidad de dinero durante los años anteriores para poder disfrutarlos en nuestra jubilación. Este plan puede llevarse a cabo de manera complementaria a esos ingresos a percibir según lo cotizado o para sustituir la falta de los mismos. Es un producto ventajoso para aquellos trabajadores que tienen un sueldo base bajo y el resto del salario pertenece a suplementos o ingresos extra.

Como hemos señalado anteriormente, es necesario saber cuál es la base sobre la que cotizamos y realizar simulaciones para saber qué pensión nos correspondería. Una vez sepamos el resultado aproximado, podemos valorar si es suficiente o si necesitamos un complemento. Desgraciadamente, en la mayoría de casos en estos últimos años, la pensión que queda no se corresponde o no es proporcional al salario percibido. Si es tu situación, todavía puedes estar a tiempo de desarrollar un plan paralelo que complemente esas carencias futuras. Para ello, en el próximo apartado hablaremos de las opciones que tenemos y de algunos consejos para tomar una decisión adecuada. Al margen de nuestra situación o idea, una cosa parece clara; las futuras pensiones no se van a corresponder con los salarios previamente percibidos y serán insuficientes.

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Planes de futuro

Siempre, desde pequeños, nos han contado la fábula de la hormiga y la cigarra. En esta historia, la hormiga acumulaba provisiones para los tiempos difíciles que se avecinaban, mientras la cigarra tenía otras preocupaciones. La cotización, en el cuento, las representa las provisiones que nosotros (hormiga) acumulamos par el futuro. Lo que nunca nos han explicado o sobre lo que no nos han enseñado es la importancia de elegir bien la ubicación para almacenar dichas provisiones. De nada sirve ahorrar o ser previsor si elegimos un mal lugar, ya que cuando vayamos a necesitarlas no dispondremos de ellas. En este momento, nuestra Seguridad Social no parece un sitio seguro sobre el que hipotecar el futuro, aunque es obligatoria. Es por ello que debemos pensar un sitio adicional para tener el «almacén». Dependiendo de nuestra edad, vamos a tener más margen para obrar o menos recursos.

Es probable que hayamos oído hablar de planes para nuestra pensión o sistemas de ahorro mensual. Se trata de destinar una cantidad fija de dinero mensual a la que no vamos a poder acceder hasta que pase un determinado tiempo. Durante todo ese tiempo, esos ahorros nos generan un pequeño interés que suele ser del 0,20% como máximo. No es una gran cantidad, pero sí nos asegura que el dinero no pierde valor. A medida que los precios suben y nuestro salario no, el dinero pierde valor. Antes podíamos comprar más cosas con 100 euros que ahora. Es por eso, que destinando esa cantidad a un plan para nuestro futuro, el dinero nos genera cierto interés, por más bajo que sea. Además, como no vamos a tener acceso a él, salvo circunstancias previamente establecidas, nos obligamos a ahorrar. Lo primero es pensar una cantidad que todos los meses podamos enviar a este plan. Sería más lógico primero destinar nuestros ingresos a pagarnos a nosotros mismos, antes que a las demás facturas. Hemos de ponernos como prioridad.

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