Reglas para la salud financiera que tienes que conocer

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Las reglas para la salud financiera brindan una estructura y una guía a través de la cual se pueden potenciar nuestras finanzas personales. Este artículo tiene como objetivo desglosar dichas reglas, desmitificando algunos de sus conceptos y proporcionando un camino claro hacia una gestión sensata del capital personal.

Puesto que la salud financiera indica cómo estamos manejando nuestras finanzas, también representa la tranquilidad que se obtiene al saber que estamos en un camino que nos permite planificar y materializar nuestros objetivos futuros a nivel financiero.

Es un equilibrio entre los ingresos, los gastos y los ahorros, que se refleja en la calidad de vida que llevamos y en la seguridad que sentimos respecto a nuestro porvenir económico.

De hecho, la gestión eficaz de las finanzas personales no consiste solo en la acumulación de riqueza. En realidad, se trata de crear un sistema que permita prosperar, sin importar la coyuntura económica en la que nos encontremos.

De esta forma y para finalizar esta introducción, queremos dejar claro que las reglas para la salud financiera merecen mucho la pena porque nos proporciona el conocimiento y la confianza necesarios para gestionar nuestros recursos, a la vez que nos protegen de las incertidumbres relacionadas a los riesgos financieros.

Mantener una buena salud financiera es un tema que nos concierne a todos. Se trata de una representación tangible de cómo estamos manejando nuestras finanzas y por lo tanto, qué tan preparados estamos para enfrentar los altibajos económicos que la vida nos presente.

Buenas prácticas para tener una buena salud financiera

¿Cómo mantener una buena salud financiera?

Alcanzar una buena salud financiera no es algo que se puede conseguir de la noche a la mañana, sino que es el resultado de seguir ciertas reglas que nos ayudan a gestionar el capital de una manera prudente.

Para iniciar este camino hacia la salud financiera, lo primero es tener una visión clara de nuestras propias finanzas, algo que aunque pueda parecer obvio, la mayoría de las personas no llevan a cabo, pues gastan sin llevar ningún cálculo económico.

Hay que apuntar cuánto dinero entra y sale y en qué se está gastando. Tener un registro de nuestros ingresos y gastos nos permite ver dónde podemos hacer ajustes para optimizar la forma en que manejamos el dinero. Una simple hoja de excel son y un poco de contabilidad básica será suficiente para este objetivo.

Las reglas para la salud financiera también enfatizan en la importancia de vivir dentro de nuestras posibilidades y ser conscientes de nuestras limitaciones financieras, evitando endeudarnos innecesariamente. Por lo tanto, llevar un estilo de vida que esté acorde con nuestros ingresos no es negociable.

Ahorrar una parte de nuestros ingresos cada mes nos ayuda a construir un colchón financiero. Además, invertir de manera inteligente puede ayudarnos a hacer crecer nuestro dinero a lo largo del tiempo, lo que contribuye a una mayor estabilidad financiera en el futuro.

Establecer metas financieras claras y trabajar en ellas permite que nos mantengamos en el camino correcto. Lo más normal es incluir metas como comprar una casa, o planificar la jubilación. Tener un plan a largo plazo y seguirlo evita que tomemos decisiones financieras impulsivas.

¿Cuáles son 4 pautas que recomiendan los expertos para una buena salud financiera?

Con la economía envuelta en continuos períodos de crisis financieras, mantener un cierto control del capital personal y familiar es obligatorio para no correr riesgos.

Los expertos en finanzas han trazado diversas reglas que pueden ayudar a cualquier persona a trabajar en su futuro económico. En el corazón de estas reglas, hay cuatro pautas fundamentales que resaltan al mismo tiempo por su gran eficacia y por su simplicidad.

  • Conocer a fondo tus finanzas. Lo que implica tener una comprensión clara de tus gastos. Es decir, saber cuánto y en qué estás gastando.
  • Vivir dentro de tus posibilidades. Parece sencillo, pero en un mundo donde continuamente tenemos estímulos para gastar, mantener una cierta disciplina financiera puede ser bastante complicado. Vivir dentro de tus posibilidades te ayuda a evitar deudas, pero también te permite ahorrar e invertir en tu futuro.
  • Ahorrar e invertir. No hace falta ser un experto en el tema para recomendar tener un fondo de ahorro para emergencias, que cubra al menos tres a seis meses de gastos. Además, invertir una parte de tus ingresos en inversiones de un riesgo moderado permitirá que tu patrimonio crezca con el paso del tiempo.
  • Planificación a largo plazo. Aunque la vida es incierta el camino financiero debe estar planificado en mayor o menor de día. Si se quieren alcanzar objetivos y tener salud financiera, no se puede ir improvisando.

Estas cuatro pautas, en realidad, no son más que la base cuando se trata de las reglas para la salud financiera. Sin embargo, proporcionan una estructura sobre la cual puedes construir tu estrategia financiera.

Al seguir dichas pautas y adaptarlas a tu situación personal, puedes utilizarlas para cultivar buenos hábitos financieros hoy, que tendrán un impacto significativo en tu bienestar financiero del futuro.

Cómo tener una buena salud a nivel financiero

¿Cuánto dinero se debe ahorrar al mes?

Como hemos comentado ahorrar es una de las reglas fundamentales para la salud financiera. Sin embargo, la cantidad exacta que se puede ahorrar varía ampliamente de una persona a otra, dependiendo de múltiples factores como los ingresos, los gastos, las deudas y los propios objetivos financieros.

Una regla ampliamente aceptada es la regla del 50/30/20. Según esta regla, deberías destinar el 50% de tu ingreso neto a necesidades esenciales como vivienda, alimentos y transporte, el 30% a gastos discrecionales como entretenimiento y el 20% restante debería ir a tu fondo de ahorro e inversión.

Sin embargo, esta regla en la mayoría de casos tiene que ajustarse según las circunstancias personales. Teniendo en cuenta el coste de la vida actual, lo más normal es que los gastos esenciales ocupen una porción más grande del total de tus ingresos. Por eso, en la medida de lo posible, hay que ajustar las proporciones para que al menos puedas ahorrar un 10% de tus ingresos cada mes.

Por otra parte, si tienes deudas con altas tasas de interés, podría ser prudente dirigir una parte más significativa de tus ingresos hacia la eliminación de estas deudas antes de enfocarte intensamente en el ahorro. No obstante, primero tendrás que estudiar si realmente esto merece la pena teniendo en cuenta la inflación.

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