Qué es despido injustificado

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¿Te han despedido de tu trabajo? ¿Tu jefe ya no cuenta más contigo y no sabes si tiene una base sólida? No todos los despidos son procedentes o válidos. En este artículo hablaremos de qué es un despido injustificado. Ha de haber algunas razones concretas que demuestren o que sirvan de motivación para un despido. Antes de prescindir de nuestros servicios se han de cumplir varias características y plazos. Es, básicamente, para que los jefes no puedan tomar decisiones meramente personales en un entorno laboral. Estas reglas nos protegen frente a posibles chantajes o propuestas. Al rechazarlas, podemos ver comprometida nuestra posición en la empresa. Gracias a este sistema, podremos tomar una decisión libre y sin miedos, ya que para que nos despidan debe haber un motivo de peso. También puede ser de nuestro interés saber cómo ser un buen empleado y tener un comportamiento ejemplar en el horario laboral.

En nuestro entorno laboral siempre es beneficioso saber cómo aplicar la inteligencia emocional en el trabajo e interactuar con los compañeros. Todo suma a la hora de progresar dentro de los puestos en la empresa y no ser despedidos. Si llega el momento en el que ya no precisan de nuestros servicios, existen unos pasos a seguir. El despido improcedente se da cuando la decisión no ha sido trasladada al interesado por escrito o detallados los motivos del despido. También otra regla a cumplir es identificar una fecha en la que se ha tomado la decisión de prescindir de dicho empleado. Puede ser otra fecha diferente a la del comunicado de despido. Si no se dan todas estas circunstancias en nuestro caso, estaremos ante un despido injustificado que podremos recurrir. Al ser despedidos o en la búsqueda de trabajo, puede que necesitemos saber cómo solicitar el informe de vida laboral.

tipos de despido injustificado

Despido injustificado

Aparte de cumplir con los requisitos mencionados en el apartado anterior, la empresa ha de ser capaz de explicar con motivos creíbles la razón de esta decisión. Si les es imposible justificar el despido, volveremos a estar ante un despido improcedente.  Cuando se ha demostrado que el despido es efectivamente improcedente, se dan las siguientes situaciones para actuar de determinadas maneras:

Si el empleado no está conforme con la decisión, tiene la capacidad de impugnar el despido. Lo normal en estos casos es, antes de ir al juez, que ambas partes se sienten en lo que se llama el acto de conciliación. Este paso es obligatorio, menos en dos casos. Si la demanda es tramitada mediante un organismo de carácter público o cuando no se esté en posición de poder demandar de manera directa. De no ponerse de acuerdo en dicho acto, el caso se tratará por vía judicial. Una vez que tenemos la sentencia de despido improcedente, la empresa debe volver a admitir al empleado o pagarle una indemnización.

Readmitir al trabajador. En este caso, el empleado debe volver a la empresa con las mismas condiciones que tenía antes del despido y con el sueldo abonado el tiempo que ha estado fuera de su trabajo, más la cotización de la seguridad social. Si hubiese recibido una indemnización, el trabajador tendría que devolverla.
Indemnización. La empresa tiene el derecho a no volver a admitir a esa persona en el trabajo, pero a cambio ha de pagarle un dinero en forma de compensación. Esta cantidad dependerá del tiempo que lleve el trabajador y de la fecha en la que se incorporó.

Este tipo de procesos se suelen dar de forma amistosa, por el bien de las dos partes. Aunque hay casos más complejos que requieren de representación más profesional.

despido injustificado

Consejos

Es importante intentar ir por la vía amistosa, ya que nos ahorrará mucho tiempo, salud, dinero y energía. En caso de que no se pueda, por falta de voluntad de la otra parte, existe un protocolo a seguir. Para ello necesitaremos toda la documentación que se nos ha sido facilitada. También la asistencia y los consejos de un abogado especialista en estos temas. Los despidos improcedentes pueden ser muy complejos y de difícil solución. Por este motivo, la clave es guardar toda la documentación, nuestro historial como trabajador y los datos que podamos conseguir.

A no ser que el asunto haya sido muy grave e injusto, es aconsejable evitar involucrar a los compañeros de trabajo. Tomar partido en estas situaciones puede ser un escenario muy incómodo para todos. Si se puede solucionar entre las dos partes de manera rápida y amistosa, sería perfecto. Las emociones hay que dejarlas a un lado, exigir lo que nos merecemos y salir de la mejor manera posible. En cuestiones laborales, hay que ser profesional hasta el último día y la manera en que nos vayamos y llevemos todo este proceso nos definirá como persona y trabajador. Razón de más para comportarnos de una manera justa y objetiva.

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