La Burbuja Emprendedora – Mito o Realidad

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Es muy probable que a lo largo de los últimos tiempos hayas escuchado hablar en más de una ocasión de la existencia de una burbuja emprendedora.  Hay personas que aseguran que en la actualidad se habla demasiado de los emprendedores. En gran parte es porque las startups se centran mucho en el marketing y en la publicidad y menos en vender. Al mismo tiempo también hay quién asegura que se está transmitiendo una información errónea al asegurar que el emprendimiento y sencillo y rápido.

Todo esto se debe a la gran tendencia de nuevos emprendedores, la cual surgió a partir del inicio de la recuperación económica en el año 2014 en España.  Desde entonces ha ido creciendo el número de personas que decide aventurarse a crear su propio negocio, crece el número de emprendedores. Esto en gran parte se debe al gran cambio de mentalidad de las personas en lo que respecta a tener un proyecto propio. No obstante, en otros casos el tener que trabajar con emprendimiento responde a la necesidad de tener su propia empresa por motivos diversos.

Sin embargo, aunque todo podría parecer adecuado a priori, también hay oscuros pensamientos tras esta tendencia. De hecho, hay quienes aseguran que las startups son en realidad una farsa dentro de la configuración del sistema español. Esto se debe a que se alimenta una psicología empresarial que hace que se genere gran frustración tras ella para los emprendedores.

Modelo del ‘boom’

Según aseguran los expertos, en España predomina el modelo del «boom» en el mundo de los negocios. En primer lugar llegaron los puntocoms, luego fue el auge del sector inmobiliario y ahora existe la burbuja emprendedora.  Para muchos se trata de una realidad, mientras que otros abogan por asegurar que es una mito y que en realidad no se está viviendo lo mismo que en los casos mencionados.

Sin embargo, los que abogan por que se trata de algo real indican que sustituye a las anteriores y que lo hace bajo un discurso muy ambicioso. En él hacen referencia a la innovación cuando en realidad no lo es, pero que se vende muy bien en el mercado.

Quienes aseguran que se trata de una realidad la existencia de una burbuja emprendedora se respaldan en las estadísticas. En ellas se muestra que solo una de cada diez startups llega a los 5 años de vida. Y algo más de un tercio consigue superar los dos años de actividad desde el momento de su constitución. Esto es lo que hace que haya personas que aseguren que es mejor decantarse por otro tipo de emprendimiento, el cual pueda ser viable a largo plazo y que esté basado en los empleados y no en buscar replicar modelos de negocios, que acabarán siendo absorbidos por compañías más grandes.

Es habitual escuchar o leer casos de éxito de emprendedores, pero lo que pocas veces se puede encontrar son los fracasos. El «perdedor» no acostumbra a mostrarlo públicamente, sino que se mantiene en silencio y probablemente frustrado por su intento fallido.  Esto es lo que hace que la realidad sea bastante diferente a la que se promulga en múltiples medios y canales. En algunas plataformas se pueden encontrar además supuestos emprendedores que no resultan ser tales, lo que hace que otras personas traten de replicarles y no lo consigan.

De igual forma, muchos emprendedores deciden iniciar su proyecto sin contar con los recursos para ello. No tienen la formación adecuada ni las capacidades, ni tampoco apoyo ni capital, pero se lanzan a su nuevo proyecto. Esto es un error puesto que en estas condiciones existen muchas posibilidades de que el nuevo proyecto empresarial no tenga la capacidad suficiente para poder salir adelante.

Las dificultades del emprendedor

Los que indican que es real la existencia de la burbuja emprendedora indican que existen muchas dificultades para los emprendedores. En muchas ocasiones se ven afectados por los mitos que provienen principalmente del terreno norteamericano.

Algunos lemas motivadores como que no importa las veces que caigas sino las que te levantas o que no importa fracasar, que están inspiradas en la resiliencia, no son consideradas ni sanas ni constructivas. Realmente no ayudan a la persona a evolucionar y conseguir superar el problema. De hecho, en muchos casos no hace más que agrandarlo con nuevos batacazos.

Dicho de otra forma, se considera que en España se apuesta demasiado por la psicología empresarial. Y esto, lejos de ayudar, lo que hace es provocar una gran cantidad de frustración en los emprendedores.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, lo que se recomienda es que quién esté decidido a emprender lo haga con la adecuada formación y contando con dinero, contactos y educación financiera. Además, aunque tenga todo esto, necesitará suerte. Este factor es incontrolable pero determinante, al igual que lo es en otros muchos aspectos de la vida.

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