Diferencias temporarias – ¿Qué son?

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¿Ya sabes qué es el activo y el pasivo en contabilidad de una empresa y te gustaría saber conceptos relacionados? ¿Crees que te falta información para llevar una correcta gestión de tus finanzas en tu negocio o quieres aprender más? En este artículo hablaremos qué son exactamente las diferencias temporarias y la relación que guardan con el activo y pasivo de una entidad. Este término ilustra un efecto determinado respecto a los impuestos de los pasivos y activos de una empresa, valorándolos de manera contable.

Los impuestos en una compañía generan importantes diferencias en cuentas de la empresa. Por este motivo, en contabilidad, destacan dos maneras de valorar los pasivos y activos. Una de ellas es la valoración únicamente contable y la segunda sería su valoración en lo que a fiscalidad se refiere. Cuando se utiliza el término de diferencias temporarias, se destaca dichas divergencias dadas en un patrimonio de la compañía entre su campo contable y fiscal. En resumen, remarcan la influencia que provocan dichos impuestos en un futuro a la hora de hacer una valoración contable. Lo que provoca una variación del valor del patrimonio neto, del activo y pasivo perteneciente a la empresa es la aplicación del valor de dichos impuestos.

Según el PGC (Plan General de Contabilidad) de 2007 y su definición, las diferencias temporarias atienden a las que derivan de una diferente valoración fiscal y contable, perteneciente a pasivos, activos y otros instrumentos patrimoniales de una empresa en su justa medida, según el nivel de incidencia en una carga fiscal en el futuro.

Un ejemplo sería en la venta a plazos. Aquí podemos ver una de estas diferencias temporarias pertenecientes a ingresos reconocidos fiscalmente e ingresos reconocidos contablemente. Este «desfase» es visible en los ejercicios posteriores, dada su incidencia en una carga fiscal de un futuro.

Diferencias temporarias

Diferencias temporarias y tipos

Las diferencias temporarias, según el PGC, podrían ser de dos maneras;

  1. Deducibles. Se refiere a las diferencias cuando se aplican impuestos futuros. Exactamente es cuando exactamente van a dar cantidades menores para pagar y cantidades mayores para devolver. Esto ocurre al mismo tiempo que los pasivos se vayan liquidando y los activos recuperando.
  2. Imponibles. Las diferencias de este tipo se invierten. Mayor cantidad para pagar y menor para devolver, provocado por aplicar los impuestos futuros.

Temporarias y temporales

Existen dos maneras para medir una influencia relacionada con los impuestos contables pertenecientes a una empresa. Estas son las diferencias temporales y diferencias temporarias. Es clave no llevar a equivocación y no caer en la confusión o mezcla de ambas.

El procedimiento de cálculo de estas diferencias temporarias está basado en el balance de situación. Mientras que las diferencias temporales se basan en la una cuenta de ganancias y pérdidas. También conocidas como cuenta de resultados.

Su diferencia no sólo se haya en la teoría, sino también en la práctica podemos ver los puntos discordantes. Las diferencias temporales únicamente ponen el foco a las diferencias entre gastos e ingresos contables y fiscales. Estos se encuentran en la cuenta de resultados. Mientras que las diferencias temporarias tienen de referencia dicho balance de situación. Esto conlleva a un cálculo más complejo y ambicioso.

Las diferencias temporarias representan un concepto bastante más amplio en las finanzas y declaraciones. Se debe a que su cálculo contabiliza esas divergencias entre pasivos y activos fiscales, que no están en la cuenta de resultado. Por este motivo, no se contabilizan como diferencia temporal. Como hemos podido comprobar en este apartado, podemos ver el por qué de la importancia de saber su significado, su uso y sus características diferentes. Esto repercutirá en su gestión.

Impacto en la contabilidad

Para llevar una contabilidad saneada en las cuentas de una empresa, al margen del impacto, el tamaño o la organización que pueda tener, es trascendental. Muchas empresas no logran sobrevivir en el mercado. No por la falta de ingresos, sino por la gestión de sus finanzas. Como hemos recalcado varias veces en este blog, puede llegar a ser más importante saber manejar el dinero que ganarlo. Los negocios rentables, son los que funcionan tan bien a nivel de producción, como a nivel de contabilidad. Saber cuál es nuestra responsabilidad financiera y nuestros derechos, nos llevará a una posición de fuerza.

Seguramente hemos conocido, a lo largo de nuestra vida, un caso que nos ha extrañado. No hemos encontrado explicación al cierre de un negocio pequeño o a una empresa conocida. Si en ambos casos había clientes, suficiente producción y demanda para sacar beneficios, ¿por qué ya no están? A veces, esta razón atiende a razones más personales o a circunstancias determinadas. Sin embargo, en muchos casos, los motivos son puramente económicos. Han generado más deuda o gastos que ingresos.

¿Cómo es esto posible si los costes visibles de la empresa eran menores que los ingresos? Una mala gestión de esas finanzas puede desembocar en esta situación. Ya sea por no cumplir con nuestras obligaciones fiscales, no estar al día en los pagos, etc. No solamente este comportamiento contable puede acarrear sanciones económicas, también intereses en la demora de los pagos. En este punto, estas trabas tributarias colapsan el funcionamiento normal de la empresa.

El porcentaje de los ingresos que estaba destinado a los costes de producción y mantenimiento del negocio ya no lo tendremos disponible. Si no podemos reponer nuestro stock, no podremos satisfacer la demanda. Lo que provoca la pérdida de clientes y la marcha de estos a la competencia. Sin esos ingresos que las ventas nos proporcionan no estaremos capacitados para mantener nuestro negocio. Como consecuencia, dicho negocio procede a su cierre por su imposibilidad de continuidad.

Diferencias temporarias

Consejos

A veces, lo barato termina saliendo mucho más caro que la opción descartada. Pero lo cierto es que, si nuestra contabilidad es compleja o supera nuestros conocimientos, hemos de invertir en su gestión. Ya sea contratando a una gestora, profesional o formándonos en este sector. Que una gestora nos lleve nuestra contabilidad no es un gasto inalcanzable. Este coste mensual suele rondar entre los 50€ y 100€, dependiendo de la complejidad de la contabilidad del negocio. Un gasto totalmente asumible, en comparación con el escenario alternativo que se podría dar.

Para invertir en la gestión de nuestro negocio hemos de diferenciar varios conceptos y significados. Solemos llevar a equívoco las palabras barato y caro. Hemos de «separar» su significado según el campo en las que lo usemos y, sobre todo, usarlas mirando a medio largo plazo.

Barato no es la opción que menos cuesta, sino la que más dinero nos ahorra y se convierte en una buena inversión. Así mismo, caro no es la opción que más dinero cuesta, sino la que más dinero nos termina quitando, lo que la hace una inversión mala. Otro concepto que solemos mezclar con caro es asequible. Un producto puede valer lo que cuesta, dada la calidad de su servicio o producto. Pero también puede ser inalcanzable para nuestro bolsillo, por lo tanto, no siendo una compra cara, sería no asequible.

Tener esta mentalidad y ver los conceptos como son en realidad y no como queremos nos ayudará a tomar la decisión correcta. Todo dinero que gastemos es una inversión. Lo único que tendremos que pensar es si está compensado el valor de dicho gasto con las prestaciones que nos da. Ya sea satisfacción personal, mejoras de calidad de vida, etc. Otro dato que debemos tener en cuesta es cuánto dinero ganamos en una hora y las horas que nos va a costar hacernos con esa compra, no el dinero en sí.

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