Consumir menos y vivir mejor – Ideas para un consumo responsable

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Al parecer, este sistema nos lleva a pensar que, mientras más consumamos, más felices seremos. Es por ello que cada vez vemos más personas con problemas de obesidad. Buscan la realización y satisfacción personal en los excesos, y el caso de la comida es tan solo un ejemplo. Otras personas van más allá y caen en vicios y malos hábitos como el alcoholismo, entre otras actividades destructivas.

Hay un refrán popular muy cierto, todo en exceso es malo. Todo, absolutamente todo. Lo mejor y más recomendable es llevar una vida equilibrada. Sin embargo, aunque muchas personas estén de acuerdo con esta premisa, su estilo de vida demuestra todo lo contrario.

Aún más preocupante es el hecho de que se encargan de inculcar en otros, incluyendo sus hijos, estas ideas erróneas. De esta manera contribuyen a que se incremente la presión social del consumismo.

Pero, pensemos con cabeza fría, ¿realmente eso nos hace felices? Si es así, ¿cuánto nos dura esa felicidad?

Consumir menos y vivir mejor – Ideas para un consumo responsable

Como bien lo sabemos, toda decisión que tomemos trae una consecuencia, y esta puede ser buena o mala, dependiendo de lo que hayamos decidido hacer. Si queremos ahorrarnos problemas y dolores de cabeza, ¿qué debemos hacer?

El día de hoy te estaremos ayudando a mejorar tu vida, cambiando tu manera de actuar. A continuación te brindaremos ideas para un consumo responsable.

No hay nada de malo en consumir, de hecho, es necesario para poder sustentar la vida. Lo malo está cuando lo hacemos de forma irresponsable, sin importarnos cómo esto puede afectarnos y también a quienes nos rodean.

No podemos andar por la vida autodestruyéndonos y causándoles dolor a los demás. Es importante que tomemos conciencia y el momento es ahora. Aprenderemos a consumir menos y vivir mejor.

Factores que influyen en nuestro consumo

Hay diferentes factores que influyen en cuánto consumimos, uno de ellos es la edad. Y es que siendo realistas, un joven de 18 años tiende a consumir más que una persona de 60. La experiencia lo lleva a tomar mejores decisiones relacionadas con lo que de verdad necesita, y a poner en un segundo plano lo que son solo caprichos.

Por otra parte, la cultura también, muchas veces, suele determinar la forma de ser del individuo y con base en qué toma ciertas decisiones. Una persona criada en el campo no tiene la misma forma de pensar que la de una que siempre ha vivido en la ciudad. Su mentalidad es diferente.

Además, si somos de personalidad influenciable, la presión social, las modas y el deseo de ser aceptado, nos van a empujar al abismo del consumo. Abismo del cual, muchas veces, no podremos salir del todo ilesos. De seguro tendremos que lidiar con algunas consecuencias.

Algo que también influye, en sobremanera, en nuestro consumo es el nivel socio- económico en el que estemos. Por supuesto, una persona adinerada no compra de igual manera que aquella que tiene muchas dificultades para llegar a finales de mes. La diferencia salta a la vista.

Además, el mundo del marketing o la publicidad, conoce muy bien cuáles son aquellas cosas que estimulan nuestro deseo de consumo. Se valen de nuestros sentidos (la vista, oído, tacto, olfato y gusto) para llevarnos a adquirir cosas que quizás ni necesitamos.

Qué es el consumo responsable

Puesto que vivimos en una sociedad consumista, nos hemos acostumbrado a usar las cosas y luego, sin más ni más, desecharlas por completo. Esto, muchas veces, se debe al constante bombardeo de la publicidad, cuya única finalidad es llevarnos a consumir.

Por esta razón, ahora más que nunca es importante que tomemos medidas. Una de ellas es aprender a tener un consumo responsable. Pero, ¿de qué estamos hablando?

Aunque se trata de un concepto muy amplio, podríamos resumirlo de la siguiente forma: Se trata de una forma de consumir tomando en cuenta lo que implica hacerlo, tanto para la naturaleza como para el ser humano.

Se trata de un concepto que promueve la idea de que los seres humanos pueden cambiar sus hábitos de consumo, tomando en cuenta sus necesidades reales, sin olvidar el impacto que esto causará en el medio ambiente y en la sociedad en general.

El consumo ecológico, se rige por la regla de las 3 erres. Es decir, Reducir, Reciclar y Reutilizar. Sin embargo, al hablar del consumo responsable, la primera erre es la más importante. Es vital reducir nuestro consumo, en vista que todo lo que compramos proviene de la explotación de nuestro hogar común, nuestro hermoso planeta tierra.

Además de tomar en cuenta el impacto ambiental, en el consumo responsable es importante valorar el proceso de producción, el transporte, su distribución y los restos, contaminantes o no, que deja el producto. De esta manera podremos tener una conciencia tranquila.

Perfil del consumidor responsable

El consumidor responsable es una persona que se mantiene bien informada y está al tanto de lo que son sus hábitos de consumo. Sabe cuándo es necesario decir no y cuándo ronda el límite del exceso. Por otra parte, está consiente de cuáles son sus derechos como consumidor y exige que estos sean tomados en cuenta.

Se encarga de buscar la opción que cause un menor impacto negativo, tanto en el planeta como en la sociedad, ya que está especialmente interesado en el bienestar de los que le rodean y de las generaciones futuras.

No tiene un punto de vista miope sobre lo que le favorece. Sabe que al fin y al cabo, sus acciones tienen un efecto rebote que le terminará perjudicando también.

En vista de lo anterior, podríamos afirmar que la manera responsable de consumir está constituida por pequeñas decisiones y acciones, que llevamos a cabo a diario.

Por otra parte, el consumidor responsable piensa en lo que cada compra puede esconder. Por lo general, cuando el producto es muy costoso, se estarán aprovechando del consumidor, mientras que si es muy económico, entonces se estará abusando del producto.

Otro aspecto que toma en consideración el consumidor responsable es que, al comprar, está en colaboración estrecha con una empresa. Por ello, se asegura que tenga un comportamiento apropiado, que favorezca al medio ambiente y a la sociedad.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer para que nuestro consumo sea responsable? Todos podemos poner nuestro granito de arena.

Ideas para un consumo responsable

Consumir menos y vivir mejor – Ideas para un consumo responsable

Son muchas las cosas que podemos hacer para mejorar nuestro consumo y ser más responsable con el planeta y sus habitantes.

Por ejemplo, en el caso de la comida, podríamos almacenar por separado las frutas y las verduras. Ya que las frutas liberan etileno, que hace las verduras se descompongan con mayor rapidez.

En el caso de las carnes y el pescado, debes refrigerarlos en la parte más fría de la nevera o, si no la consumirás pronto, entonces lo ideal sería congelarlos para evitar que se dañen. Si tienes sobras de alimentos, consúmelas lo antes posible.

No desperdicies nada. Evita comprar más de lo que sabes que consumirás. Si ya tienes frutas que están demasiado maduras, lo mejor será que los hagas jugo o batido, antes de que se dañen.

No introduzcas alimentos calientes en la nevera, porque harás que esta trabaje más para enfriarlos. Además, corres el riesgo de que se dañe.

Por otra parte, aprovecha al máximo la luz del día. Cuando tengas que leer durante la noche, utiliza lámparas pequeñas. No necesitas tener toda la sala iluminada. De igual manera si estás viendo la televisión, puedes apagar las luces en ese momento.

Cambia tus bombillas por unas de bajo consumo. Además de disminuir el consumo eléctrico, tienen una mayor vida útil. Las bombillas de luces LED duran 10 veces más que las comunes.

Revisa con constancia los grifos, para verificar que estén bien cerrados o que no tengan botes de agua. De igual manera, al momento de bañarte, cierra el grifo mientras te enjabonas. Así evitarás desperdiciar grandes cantidades de agua. Mucha más de la que te puedes imaginar.

Las medidas que debemos tomar están al alcance de todos. No requieren mayor esfuerzo y puedes inculcarlas, incluso en los más pequeños.

Beneficios ecológicos del consumo responsable

Decir que el consumo responsable aporta un gran beneficio para el medio ambiente, es quedarse corto. Entre los beneficios podemos mencionar que, al utilizar productos biodegradables y ecológicos, se disminuye el impacto negativo. Es decir, hay menos contaminación y daños. Por ejemplo, menos incendios, deforestación, etc.

Por otra parte, se logra disminuir la huella ecológica, en otras palabras, la cantidad de terreno necesario para obtener diferentes materias primas y depositar desperdicios. Para esto, al paso que vamos, harían falta casi dos planetas, en los próximos 50 años. ¡Asombroso, pero cierto!

También, cuando consumimos productos de bajo impacto medioambiental, les estamos enviando un mensaje a las empresas. En donde le dejamos en claro que deben ser más conscientes de la importancia de respetar el planeta y lo que produce.

Un consumo responsable, también genera menos basura. Las agencias de publicidad se encargan de promover sus productos a través de propaganda. Mientras más se consume, más propaganda se produce y, por lo tanto, se incrementa la basura existente en el planeta. No solo en publicidad sino también en envolturas y plástico.

Si analizamos las cosas con cuidado, nos daremos cuenta de que el consumo se trata de una cadena que nos lleva a la autodestrucción. Ya que las consecuencias, a la larga, repercutirán en nosotros mismos.

Vivimos en el mismo planeta que contaminamos y nuestros hijos, nietos y siguientes generaciones después de nosotros, ¿qué clase d hogar queremos para ellos? Debemos reflexionar en este asunto tan importante.

Beneficios sociales del consumo responsable

Como ya lo hemos señalado, el consumo responsable conlleva más que simplemente cuidar el medio ambiente. También implica cuidar la sociedad.

Por ello, el consumidor responsable se preocupa por proteger los derechos de las minorías. Es decir, aquellas personas que tienen a ser más vulnerables y por lo tanto más explotadas. En este grupo podemos incluir a los indígenas, las mujeres, los niños, etc.

El consumo responsable beneficia a la clase trabajadora. Aquella que recibe una remuneración o pago por haber realizado correctamente su labor. Sin que tenga relevancia su raza, posición social o sexo.

Se encarga de lidiar con problemas que se han agudizado con el paso del tiempo, como lo es el caso de la explotación de los niños mediante el trabajo infantil, el trabajo casi esclavizante de los más desfavorecidos.

Por esta razón, se considera que son de consumo responsable, aquellos productos que se rigen por el comercio justo.

Como vemos, el consumo responsable es, por mucho, la mejor opción para todos. Queda de parte de cada uno de nosotros aplicar lo aprendido. Claro, indiferentemente de la decisión que tomemos, es importante saber que toda acción tiene una reacción.

En la medida que salvemos el planeta, nos estaremos salvando a nosotros mismos y a nuestras generaciones venideras.

Si tienes la oportunidad de elegir, elige de la mejor manera. Elige consumir menos para poder vivir mejor. Aunque el cambio no se producirá de la noche a la mañana, sí puede comenzar desde hoy.

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