Cómo contabilizar un leasing

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¿Tienes una empresa o desarrollas una actividad económica como autónomo y no tienes los medios disponibles para tomar ciertas decisiones? ¿Te está costando dar ese salto de calidad en tu local por falta de recursos y la imposibilidad de conseguirlos? Si es así, seguramente este artículo será de interés, ya que hablaremos de cómo contabilizar un leasing. Esta operación se trata del arrendamiento financiero pactado mediante contrato mercantil comúnmente acordado entre las empresas.

En cuanto a su legislación y las normas que lo regulan, podemos acudir al Real Decreto de la Ley del año 1.977, del día 25 del mes de febrero. También al Real Decreto del año siguiente, el día 31 del mes de julio. Para completar toda la información jurídica al respecto, podemos tomar como referencia la jurisprudencia que quedó establecida por el Tribunal Supremo mediante la sentencia del mes de abril del año 1.981 y del mes de noviembre del año 1.983.

Es una de las maneras que tiene un empresario de conseguir los recursos o instalaciones necesarias para desarrollar su actividad. Esta opción surge cuando faltan los recursos o se toma la decisión de que es mejor alternativa celebrar este contrato, acudiendo a la sociedad financiera, la cual adquiere esa instalación o bien por el interesado. No solamente es una ayuda para esas personas que no pueden conseguir este objetivo de otra manera, ya que teniendo la posibilidad, puede que sea una mejor idea acudir a un leasing. Esto se ha de valorar teniendo en cuenta nuestras circunstancias, el objetivo a medio y largo plazo y la idea que tenemos al respecto.

También te puede interesar saber cuáles son los impuestos y obligaciones de los autónomos para poder cumplir con nuestra responsabilidad financiera. Son asuntos de extrema importancia que tienen cierto impacto en cualquier operación que realicemos desarrollando nuestra actividad económica.

contabilizar un leasing

Contabilizar un leasing

Consiste, básicamente, en que una sociedad financiera adquiera por su nombre dicho inmovilizado solicitado por el empresario. Una vez ejecutada la operación, procede a la cesión del bien que ha solicitado esa persona por un precio que suele tratarse de una cuota anual o mensual. El precio, así como el plazo y otras características se acuerdan de manera previa a firmar el contrato. Una vez se haya cumplido con ese contrato y se ha llegado a la fecha final, existe la opción de solicitar una renovación, no renovar o hacerse con la opción para comprar el inmovilizado en cuestión. En este último caso, entre esas características a negociar, se habría fijado también el valor de una futura compra, la cual recibe el nombre de valor residual. Resumiendo, actúan tres partes en esta operación:

  • El que vende el material o el bien.
  • Sociedad financiera que compra ese equipo para su posterior cesión. Actúa de intermediario.
  • La persona que precisa la adquisición del inmovilizado.

Basándonos en la regulación del PGC (Plan General de Contabilidad), su tratamiento en este aspecto es distinto, dependiendo del tamaño de la empresa. Al ser una microempresa o aplicar un plan para la contabilidad de grandes empresas y PYMES, la manera de manejar esta operación no es la misma.

Para seguir con la explicación de qué es un leasing y como contabilizar un leasing, mencionaremos las clases que puede haber. Para ello, hemos de hacer una pequeña distinción entre leasing inmobiliario y leasing mobiliario, que responde al tipo de bien a adquirir.

– Leasing back. Es un tipo de leasing especial y básicamente se trata de una manera de realizar un préstamo. La empresa que posee dicho equipo, vende el bien a una sociedad financiera para que esta, posteriormente, proceda a la cesión en un arrendamiento a esa empresa que anteriormente vendió.
– Leasing operativo. También conocido como leasing puro, en el que un bien se de acordando un plazo determinado en el que no hay ninguna opción de ejecutar una compra futura por su valor residual.

Otra aclaración que creemos importante es saber diferenciar contabilizar un leasing del renting. Puede llevarnos a equívoco fácilmente, pero un renting únicamente se trata de que la sociedad financia esa compra a través de una venta financiada al empresario.

Contabilidad en microempresa

Para explicar la manera de contabilizar un leasing en la microempresa nos apoyaremos en un ejemplo que facilite la comprensión. En este caso, se acuerda un leasing con constantes cuotas prepagables y anuales. El valor de este equipo son 50.000 euros y el contrato tiene una duración de cuatro años con el tipo del interés al 5% al año. La comisión a afrontar por la apertura es del 1,5% y un 0,3% se paga al notario en concepto de honorarios.

– El contrato. Para esta ocasión, se contabiliza únicamente todo pago efectuado y no se registra en la contabilidad este contrato de esta forma. En otras palabras, al firmar el contrato, se imputa solamente los pagos realizados por conceptos de comisión por apertura y el honorario del profesional.

– Las cuotas. En la microempresa, cualquier cuenta de arrendamiento supone un gasto más su IVA. Es necesario diferenciar la cuota de los intereses de la misma. Por un lado, el asiento correspondiente a ese importe de la cuota y otro asiento en el que conste el IVA. Cada año, estos asientos van a ser iguales ya que la cantidad es la misma en los ejercicios posteriores.

– Opción para compra. Si se ejecuta esta opción, dicho activo debe aparecer en la contabilidad para constar este movimiento que es la adquisición del mismo. Se contabiliza esta compra contra su valor a pagar en ese instante, como el valor residual.

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Contabilidad en una gran empresa y PYME

Vamos a aprovechar el anterior ejemplo para explicar la manera de contabilizar un leasing en este supuesto. Por tanto, compramos el bien por el valor (50.000 euros) a cuatro años, con el interés de un 5% al año (las cuotas anuales) más su comisión de apertura de un 1,5% y el pago al notario de un 0,3%.

– El contrato. Por las normas del Plan General de Contabilidad (PGC), registramos ese equipo que se ha adquirido en nuestro apartado de inmovilizado material o activos no corrientes, en su cuenta número 21. Aquí le corresponde esa deuda que hemos contraído con la empresa financiera por el leasing. Se diferencian las deudas que se extingue en el ejercicio actual que usamos nuestra cuenta de los acreedores a un corto plazo de las deudas que tienen duración de un año o más a localizar en nuestra cuenta de largo plazo.

– Las cuotas. Como hemos notado, en una PYME o gran empresa registramos la adquisición en los activos no corrientes. Entonces, el gasto para computar corresponde a intereses del intermediario que nos ha financiado y nos carga cada año. Al margen de que esa cuota se trata de una cantidad exactamente igual en los diferentes años, varían sus características. Esto se debe a la aplicación de ese 5% (tipo del interés) de manera anual a dicha deuda actual. El importe corresponde a la totalidad del coste, menos la cantidad abonada en los anteriores años.

Nos encontraremos con algún contable que opta por imputar de manera directa a nuestra cuenta de largo plazo, en vez de a corto plazo, menos en el ejercicio último. En vez de saldar nuestra cuenta de corto plazo en cada período anual y traspasar el saldo nuevamente de largo a un corto plazo para ese posterior período, nos ahorramos ese asiento con esa imputación directa.

Precaución al contabilizar un leasing

En el anterior caso, se ha incorporado al inmovilizado el elemento, pero no se computa como un gasto al amortizar la deuda. Entonces, al margen de que ese bien nos pertenezca, cuando se cierra el ejercicio hemos de aplicar dicho gasto para amortizar contra la cuenta de esa amortización que se acumula como los activos no corrientes normales. La manera de aplicar la amortización es siguiendo las reglas del Plan General de Contabilidad (PGC). Además, se ha de respetar la ley correspondiente al Impuesto para Sociedades, como si de un bien adquirido se tratase.

Al finalizar el contrato, si optamos por la compra del bien, aprovechamos nuestro elemento en el balance por su valor total y se computan las diferentes amortizaciones oportunas. Respecto al asiento último, se trata del mismo en comparación con los correspondientes a las cuotas anteriores.

Otro aspecto imprescindible para llevar a cabo un contrato de leasing es contar con la guía profesional de nuestro asesor. Si no contamos con estos servicios profesionales puede ser complicado trasladar todos estos acontecimientos de manera correcta a nuestra contabilidad. Por no hablar de las condiciones, que pueden ser ventajosas o no y escapar a nuestros conocimientos o capacidad para decidir. Es por este motivo que necesitamos a esa profesional para que se ocupe de la parte contable y que nos libere para ocupar nuestro tiempo en hacer crecer el negocio.

A la hora de negociar con la pertinente entidad financiera, los términos o la disposición para la financiación depende de ciertos factores. Nuestras circunstancias, características e historial financiero son determinantes. Antes de pedir cualquier tipo de financiación, es aconsejable acudir a la lista de morosidad si tenemos alguna deuda. El acceso a estos ficheros es totalmente gratuito y se puede pedir por correo electrónico. Hemos de estar alerta ante cualquier empresa que nos ofrezca sus servicios a cambio de un honorario o sea un teléfono de pago. Recordemos que se ha de tratar directamente con estos ficheros.

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