Contrato de leasing – ¿Qué es?

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¿Estás pensando en adquirir un vehículo para tu empresa, pero no tienes la confianza o los recursos necesarios para comprarlo? ¿Te podría interesar algunas alternativas que te garantizan el uso de dicho vehículo, sin hacer un gran desembolso demasiado costoso? Si es así, seguramente sea positivo para ti este artículo, ya que hablaremos de qué es un contrato de leasing. Dado los riesgos que supone una inversión de vehículos para una compañía, muchas optan por una opción intermedia más cómoda. Tiene todas las ventajas de una compra, pero sin que suponga hacer un gran desembolso y no tener el dinero. Es por este motivo que este tipo de contratos está teniendo mucho éxito para ambas partes, ya que evita riesgos. A lo largo del texto explicaremos en detalle las condiciones de un contrato leasing y las características que podemos encontrar. Si no dispones de liquidez, esta es la mejor opción.

Hasta hace unos cuantos años, las empresas tenían la costumbre de invertir en propiedades para poder explotarlas a su conveniencia. Cuando los ingresos han empezado a bajar o cuando se han planteado reducir gastos y riesgos, han optado por alquilar. Como todo, tiene su parte positiva y su parte negativa, en comparación con un producto que podamos adquirir en propiedad. También analizaremos y compararemos ambas opciones, para que sepas cuál es la opción que mejor te podría llegar a convenir. Es realmente importante hacer este tipo de reflexiones, ya que no todas las empresas tienen el mismo tipo de necesidad. Las dos posibilidades que hay a nuestra disposición son muy válidas, el factor determinante somos nosotros y las posibles circunstancias. Es por ello que, aunque nos decantemos por una opción, puede no ser la mejor para un caso en concreto. La decisión final siempre la tiene que tomar el cliente.

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¿Qué es el leasing?

Como es posible que sepamos, el leasing son contratos de arrendamientos financieros. Por una parte, la que provee el objeto, financia y facilita que se haga uso de ese bien por parte del empresario. Este último, que es el usuario, llegará a un acuerdo sobre las cantidades que se han de pagar de manera periódica, teniendo una opción para comprar dicho objeto. Actualmente, hay muchas empresas que se dedican a financiar las necesidades de las empresas o particulares, facilitando el acceso a esos objetos que son necesarios. Es un arreglo en que las dos partes se benefician mutuamente; el usuario a corto plazo y la parte que financia a largo plazo.

Otra ventaja del leasing es que nos da más ventajas fiscales, al mismo tiempo que esa empresa financia la totalidad del importe de adquisición. Todo ello no está vinculado a los bienes en cuestión en el momento que se queden anticuados. Una gran mejora, en comparación con un préstamo, es que el usuario se beneficia de la garantía de un pago por las cuotas pactadas. Esto quiere decir que el empresario, según el perfil, podrá negociar una cuota o las condiciones del mismo contrato.

Una condición indispensable y vital es que el usuario se haga cargo de esas cuotas previamente pactadas. Si la parte financiada se llegara a retrasar en un pago, la otra parte que financia puede poner fin al contrato. También tiene derecho a exigir que se haga una devolución del principal, sumando los intereses. Al mismo tiempo, tiene derecho a volver a disponer del objeto que se ha dado en leasing, al ser su propietario. Esta parte es absolutamente normal y comprensible, ya que si no se cumple con las obligaciones, no podremos disfrutar de los derechos. Es un hecho a tener muy en cuenta.

Tipos de leasing

Hay varios tipos de leasing que nos podemos encontrar, por ejemplo el que trata de una amortización parcial y otro referente a amortización total. A continuación, hablaremos de las características de cada uno para ver qué tipo de contrato nos conviene.

Leasing en amortización total. Con este tipo de contrato se sobreentiende que dichas cuotas pactadas van a cubrir toda la cantidad invertida por parte de la sociedad que financia. Esta opción es la que más le conviene a la empresa que ofrece el bien, ya que solamente con una operación se aseguran, en teoría, recuperar toda la inversión.
Leasing en amortización parcial. En este tipo de leasing, como su propio nombre nos indica, la amortización del bien no es completa. Las cuotas previamente pactadas no cubren la inversión a la empresa del leasing. Cuando termine el contrato, podrá de nuevo ofrecer esta opción a un nuevo usuario, recuperando así la inversión inicial y teniendo beneficios.

Al margen de que tipo de leasing escojamos, la empresa que nos financia el bien tratará que finalmente ejerzamos la opción de compra. Al tener únicamente intereses, financieros y no de acumulación de bienes, suele ofrecer a un precio muy atractivo el objeto en cuestión. Dicha cantidad que es muy inferior al valor real pude variar, dependiendo del tipo de amortización. Si se ha tratado de una amortización total, el precio será simbólico, ya que la inversión a esas alturas estará recuperada. Es por ello que el precio de compra puede ser como la cuota mensual o inferior. En el caso de la amortización parcial, obviamente, el precio de compra será superior, aunque seguirá estando por debajo de su valor.
Como hemos podido ver, podemos apreciar varias ventajas si estamos mirando adquirir un bien mediante un contrato de leasing.

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Consejos

Si, llegados a este punto, hemos decido optar por esta opción, hemos de tener antes la información pertinente. Al margen de tener que cumplir con nuestra responsabilidad financiera y poder necesitar un aval, hay factores más importantes. En este apartado, daremos unas cuantas claves que te pueden ayudar a tomar una decisión acertada. Como en muchos sectores, hay empresas con un mejor servicio y otras con peor. Puede que en condiciones, confianza o profesionalidad no todas tengan el mismo nivel.

El primer punto que debemos analizar es la empresa con la que nos vamos a «casar». Encontrar una empresa profesional, ética y con un buen servicio es indispensable. Si una empresa no cumple estos requisitos, hemos de descartar esta opción sin importar lo que nos ofrezcan. Puede que esta elección salga, presuntamente, más barata, pero en cuestiones de inversión lo barato a veces sale muy caro. Lo ideal es encontrar un buen precio, pero que garantice el cumplimiento de todo lo pactado.

Es un tipo de contrato que nos ofrece una libertad financiera mayor, ya que nos permite disfrutar del bien sin hacer ese desembolso. Pero antes, hemos de saber si somos aptos para acceder a esta posibilidad. Esto hace referencia al estudio que hacen del cliente y de si pertenece a algún listado de morosidad. Si tenemos sospecha de que podamos estar en alguno de esos listados, hemos de asegurarnos de que no es así. En caso de que aparezcamos, hay que resolver esas situaciones antes de pedir un contrato de leasing. Es tan fácil como pedir un acceso a nuestro informe de morosidad en las pertinentes listas de morosidad. Este trámite es totalmente gratuito, por lo que no hace falta ni debemos llamar a números de pago. En las páginas oficiales de cada fichero de morosidad podemos pedir ese informe de manera directa, por un correo electrónico.

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