Aval – ¿Qué es un aval?

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Hoy en día, en vista de la creciente crisis económica que sufren muchos países, muchas personas han tenido que caer víctimas del préstamo. Lo llamamos de esta manera porque, aunque ofrece una solución temporal, si no tienes la manera de saldar la deuda, te conviertes en un verdadero esclavo.

¿De qué forma llega a esclavizarte una deuda? Supongamos que la adquieres y no estás desempleado, pero resulta que tu salario no es lo suficientemente bueno como para cancelar la deuda y contar con lo necesario para mantenerte junto con tu familia.

Entonces surge la disyuntiva, ¿pago la deuda o compro comida? ¿Pago el préstamo o pago las cuentas de los servicios?… Y así la lista de prioridades va creciendo vertiginosamente sin parar.

Sin embargo, es importante que miremos el otro lado de la moneda. Muchas personas viven de los intereses de los préstamos que hacen. Si alguien deja de pagar, ellos también dejan de comer y de cubrir sus otras necesidades, al igual que las de su familia.

En otras palabras, quien presta y no recibe el rembolso de su dinero, también se convierte en una víctima del sistema. Pero, ¿qué hacer para no tener que sufrir este destino? ¡No todo está perdido! Existe una solución, ¿Cuál? Hacer un aval.

¿Sabes de qué se trata? ¿Qué es un aval? ¿Cómo lo puedes hacer? ¿Cuál es su importancia? Espero que no te hayas sentido abrumado con esta cantidad de preguntas. El propósito es que puedas disipar tus dudas y tomar las medidas necesarias para no salir perjudicado, tanto si eres quien adquiere el préstamo como si eres quien lo otorga.

Pero, ¡basta de palabreras! Entremos en materia. Comencemos hablando sobre lo que es un aval. De esta manera evitarás que te metan gato por liebre.

Qué es un aval

Aval – ¿Qué es un aval?

Un aval es simplemente un contrato en el cual una persona o una empresa garantizan que cumplirá con su obligación de cancelar la deuda de una persona, en caso de que esta no lo haga.

Quizás ya habías escuchado hablar del tema pero hasta ahora no conocías el término correcto que la definía. Sin embargo, como has podido darte cuenta, esto es algo muy común hoy en día.

Hay que tener presente que cualquier persona a la que le solicitemos un préstamo, está en su derecho de solicitarnos un aval. Por ello, no debemos ofendernos si se llegase a presentar el caso de que nos soliciten ese documento. Pues, ellos también desean proteger lo suyo.

Los avales también se conocen con otros nombres, como por ejemplo Fianzas o Garantías Personales. Claro está, hay que destacar que el avalista se debe comprometer al cumplimiento de las obligaciones que ha adquirido y para ello pone a disposición todos sus bienes, a no ser que haya ciertos límites establecidos con anterioridad.

Ahora bien, siempre es bueno tener más detalles sobre el tema. Por eso, a continuación estaremos hablando sobre algunas características que debe tener un aval. Veamos cuáles son.

Características de un aval

Como hemos podido notar, un aval se trata de un contrato privado y como tal, posee ciertas características particulares. Entre ellas podemos mencionar:

  • En este documento debe estar bien identificado el avalista, es decir, quien asumirá la responsabilidad de cancelar la deuda, de ser necesario; el avalado, es decir, quien está siendo protegido por esta medida y el beneficiario del aval, o sea, a quien se le garantiza el cumplimiento del compromiso.
  • La concreción de lo que se ha En otras palabras, la manera como se cumplirá con las obligaciones adquiridas.
  • También debe establecerse el plazo que se dará la para cancelación de la deuda y el tiempo en el que se exigirá liquidar la misma.
  • Por otra parte, deben estar asentados cuáles son los requisitos para que se pueda ejecutar el aval o exigir su ejecución, en caso de no cumplir con lo acordado.
  • En caso que no se haya establecido una fecha concreta para el cumplimiento de su obligación, entonces deberán indicarse, de manera detallada, las condiciones para la cancelación.
  • Finalmente, en el caso de que haya sido una entidad quien haya realizado el préstamo, entonces se deberá especificar las comisiones y otros gastos que deberá cancelar el avalado.

Cuando vayas a realizar un aval, debes asegurarte que cumpla con todas las exigencias que te hemos señalado en este momento, a fin de prevenir cualquier imprevisto que pueda presentarse. No des por sentado que no sucederá nada. Asegúrate de cumplir con la ley.

Importancia del aval

Como ya lo hemos señalado, el papel del aval es muy importante, ya que este se compromete a cancelar la deuda que hayas adquirido, en caso de que tú no puedas hacerlo.

Es decir, esta persona te brinda una especie de alivio económico. Te permite respirar durante más tiempo para que puedas solventar tus problemas económicos, sin descuidar tus otras obligaciones.

Gracias al aval puedes acceder al crédito que estás necesitando. Ya que se convierte en una especie de garantía humana. Con esto asegurándole a la entidad o persona que te asigne el préstamo, que cumplirás con todo lo que se ha establecido en el contrato, de una forma u otra.

Por esta razón, en vista de todo lo que está implicado en el asunto, debes tomarte el tiempo prudencial necesario para pensar en quién puede ser la persona correcta para que te sirva como aval. No es recomendable que uses a cualquiera.

Hay ciertas características, o condiciones, que debe cumplir la persona, o entidad, para que califique como un aval confiable. ¿Cuáles son esas características? De inmediato estaremos hablando de ello para que tengas la seguridad de haber tomado la mejor decisión cuando te tocó elegir.

Lo que debes considerar a la hora de escoger un aval

Aval – ¿Qué es un aval?

Puesto que no se trata de un juego sino de un asunto muy serio, con graves repercusiones en caso de incumplir, es necesario que analices bien a quién vas a escoger para que te represente en una situación crítica.

Antes de tomar una decisión, hazte las siguientes preguntas: ¿Se trata de un familiar, amigo de confianza o un simple recién conocido? ¿Qué clase de reputación tiene? ¿Se le conoce como alguien confiable, serio y responsable o más bien tiene fama de ser un incumplido?

¿Está dentro de tus posibilidades averiguar cuál es su historial de crédito? Por lo general, los antecedentes de la persona dicen más que lo ella misma pueda asegurar. ¿Qué tipo de relación tienes con esa persona? No dejes tu bienestar y tranquilidad financiera en manos de un desconocido.

Como requisito fundamental, esta persona debe tener solvencia económica para que pueda responder en caso de presentarse la oportunidad.

Ahora bien, esto en caso de que seas tú quien busca o solicita la ayuda de un aval. Pero, ¿si resulta que es al revés? ¿Qué debes considerar si te piden que sirvas como aval? Aquí cambia todo.

Lo que debes considerar a la hora de servir como aval

Es cierto que en ocasiones nos llenamos de comprensión, empatía y ganas de ayudar a otros. Nos volvemos todo un buen samaritano. Sin embargo, aunque tengamos las mejores intenciones es importante que no perdamos la malicia.

Siendo realistas, no podemos servir como aval de todo el que nos lo pida porque ponemos en riesgo nuestra estabilidad económica y el patrimonio de toda nuestra familia. Por esa razón, ¡que no te gane la emoción! Piensa con la cabeza fría, sin sentir nada. No comprometas lo que es tuyo por alguien que pueda meterte en problemas.

Piensa bien en quién vas a confiar y si esta persona se caracteriza por ser responsable y confiable. Además, debe tener la solvencia como para pagar sus deudas, en caso contrario, da por hecho que tendrás que responder por él.

En caso de que ya hayas dado el sí a esa persona, lo que deberás hacer es estar en constante comunicación. Sé franco y pregúntale cómo va la deuda, al fin y al cabo es un problema en el que estás involucrado.

Pregúntale si se le ha presentado algún inconveniente, en caso de ser así, ofrécete a apoyarlo con el propósito de que no se retrase y pueda generar cargos negativos que te afectarán directamente a ti.

Recuerda que el hecho de que la persona sea confiable y seria, no quiere decir que esté exenta de los imprevistos. Esto podría sucederle a cualquier persona.

Cuáles son los riesgos de ser avalista

Antes de tomar la decisión de dar el sí y ser avalista de cualquier persona, incluso de algún familiar o amigo íntimo, debes tener presente algunos aspectos que quizás no habías tomado en cuenta.

Recuerda que esta no es una decisión que deba tomarse a la ligera, y menos si no has pensado en los siguientes aspectos:

  • Quien avala a alguien debe responder a su deuda con sus bienes tanto presentes como futuros. ¿Qué quiere decir eso? Por ejemplo, supongamos que cuando firmaste como avalista por unos 10 años, solo tenías una casa. La persona dejó de cumplir al 5to año, pero tú ahora tienes dos casas, el banco podría ir también por esa que no tenías al momento de firmar el compromiso.
  • Si la persona que adquirió la deuda muere, sigues siendo avalista. En este caso lo serás de aquellas personas que hereden la deuda. Ni la muerte elimina esa responsabilidad. ¿Estás dispuesto a correr ese riesgo? De igual manera deberás responder con todos tus bienes actuales y futuros, como coches, casas, muebles, etc.
  • Si es en caso contrario, o sea que el avalista sea el que muera, sus herederos también recibirán esta responsabilidad. A menos que acepten la herencia solo con la condición de beneficio de inventario.

Como ves, se trata de algo más serio de lo que podías imaginarte. De hecho, no solo te perjudicarías tú mismo, sino que puedes poner en riesgo a los que están a tu alrededor.

Conclusiones sobre el tema

Ser aval es una gran responsabilidad, y lamentablemente en este mundo corrompido y malo, no podemos serlo de cualquier persona. De la que menos lo esperes puedes recibir una puñalada por la espalda.

Claro, la intensión no es crear conflictos ni hacer que seas un desconfiado. Pero la triste realidad nos dice que debemos pensar antes de actuar, y más cuando el dinero se encuentra en medio de la situación.

No queremos ser egoístas pero debemos cuidar lo nuestro, sobre todo porque nos ha costado mucho conseguirlo y mantenerlo. Vivimos en una jungla de concreto, en donde el más débil se convierte en el almuerzo no del más fuerte, sino del más astuto.

Pregúntate, ¿realmente vale la pena arriesgarlo todo? ¿Esa persona estaría dispuesta a hacer lo mismo por mí? ¿Qué beneficio obtengo yo de esta situación? Muchas personas han tenido que aprender a la mala, ese no tiene por qué ser tu caso.

Sin embargo, si ya has decidido ayudar a otros sirviendo como avalista, recuerda mantenerte en constante comunicación con la persona sin dar por sentado que todo marcha sobre ruedas, puede que te estés equivocando. Detente, piensa, analiza y toma una decisión sabia.

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