Préstamo – ¿Qué es un préstamo?

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¿Necesitas una ayuda extra y quieres saber qué opciones tienes? ¿Has estado pensando en las condiciones o circunstancias favorables para pedir dinero? En este artículo hablaremos de qué es un préstamo y de todo lo que deberías saber sobre él. Este concepto tiene como origen etimológico de praestarium. Esta palabra significa esa acción para entrega o prestar a una persona un bien concreto en el plazo previo que se ha estipulado. En ese plazo, esa persona accede al bien y al finalizar se ha de proceder a su devolución. Si hablamos del sector financiero, encontramos esta palabra muy a menudo. Se le puede conocer por préstamo de crédito o financiero.

Se formaliza el contrato entre el prestario o cliente y la entidad financiera. En ese contrato, dicha entidad bancaria hace el préstamo del dinero al cliente en un tiempo concreto. En ese acuerdo, se pacta la manera en la que se devuelve el capital, más intereses o su precio a pagar a cambio de ese dinero recibido. Un contrato sucede entre prestario y prestamista.

Hemos de tener cuidado con las estafas al pedir préstamos en internet y saber cómo salir de las deudas. Pedir dinero puede ser una alternativa, pero hemos de valorar cualquier posibilidad que esté a nuestro alcance. Otro aspecto determinante es si podemos devolver ese dinero en el plazo que se ha establecido, ya que los intereses o la deuda generada puede empeorar la situación. En este sentido, el tiempo también juega un papel muy importante. No es una decisión que se tome de un día para otro, porque necesita ser analizada al detalle y sopesar todo aspecto negativo como positivo. Para cumplir con nuestra responsabilidad financiera, hemos de tener los recursos necesarios y seguir un plan concreto. Sin un plan de acción, podemos no estar organizados.

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Préstamo y elementos

  • El prestamista. Es la entidad o persona que hace entrega de la cantidad exacta del dinero, con la previsión de la devolución en ese lapso de tiempo.
  • El prestario. Es esa persona o empresa que percibe esa cantidad de dinero y que procederá a su devolución en los términos pactados.
  • Las cuotas. Una vez se ha acordado el contrato de ese préstamo, se negocian las condiciones para devolver la cantidad. Este paso puede ser en un pago único o periódicamente. En estas cuotas se establece como quedan repartidas y esa cantidad exacta a aportar cada mes. Cada uno de los pagos a realizar están formados, en parte, por el porcentaje que amortiza el interés que previamente se ha negociado.

 

  • El capital. Se refiere al dinero que se procede a prestar.
  • El interés. Es una cantidad que se paga por ese dinero que hemos recibido. En la mayoría de los casos es un porcentaje que se aplica a ese importe. Puede ser variable o fijo.
  • Sistema para amortizar. Es un sistema de cuotas continuas o francés. Se utiliza en un gran porcentaje de hipotecas concedidas en España. En el inicio hay más intereses, amortizando en menor medida el capital.
  • Las comisiones. Estas engloban las comisiones de estudio, apertura, amortización total y/o parcial o si se da un cambio en condiciones del préstamo.

En cuanto a las condiciones de los bancos, dependerá en gran medida de la entidad bancaria. Por eso, es aconsejable que se compare entre varias opciones para poder elegir la que más nos convenga. Además, podemos usar otros presupuestos u opciones para negociar con nuestro banco, si así lo precisamos oportuno. Cabe una posibilidad de que nos igualen esas condiciones. El «no» ya lo tenemos, por lo que no perdemos nada por intentarlo. Como última opción, elegiremos otra entidad.

Préstamos y garantías

Es un requisito lógico que una entidad financiera o bancaria nos pida una serie de garantías para la devolución del préstamo. Entre esas condiciones pueden pedir un aval, que es una persona que pueda responder en caso de nosotros no podamos. Entre las posibles garantías, estas clasificaciones podemos encontrar:

  • Préstamo de garantía personal. La entidad financiera, bancaria o esa parte que nos presta el dinero, espera recibirlo en las condiciones acordadas. En este tipo de garantías se informa de nuestra situación financiero y recursos con los que contamos para afrontar ese compromiso. Como otra opción, podemos presentar la información de nuestro aval.
  • Préstamo de garantía pignoraticia. La manera que protege ese pago para dicho crédito se solventa con el bien mueble que se da mediante prenda. En otras palabras, la parte que presta el dinero recibe ese bien hasta que el préstamo sea devuelto en su totalidad.

Este es uno de los motivos por el cual hemos de pensar en en la factibilidad de esta operación. Es lícito que solicitemos dinero para cumplir un sueño, pagar una deuda o salir de un mal momento. Pero no se ha de tomar una decisión para salir de un momento puntual que pueda tener consecuencias para toda la vida. No compensa resolver un problema, metiéndose en otro mayor. Un préstamo es una operación muy rentable y positiva, si tenemos la capacidad de cumplir con las condiciones de una forma segura. En ese caso, ganamos tiempo al tener acceso a un dinero que tendríamos que esperar mucho tiempo para obtener. Si tenemos unos ingresos fijos, estaremos en condiciones de solicitar ese préstamo, dependiendo de la cantidad que pidamos. Otra información a tener en cuenta es los intereses que nos piden y el tiempo o las condiciones de cancelación de la transacción.

Categorías

Existen varios tipos de préstamo al que podemos acceder y de los cuales hablaremos a continuación. Dependiendo de nuestra necesidad, el uso que le vayamos a dar, elegiremos el crédito que mejor se adapte a nuestras circunstancias.

– Préstamo hipotecario. En este tipo, existen dos garantías; personal y garantía real, hipotecando otro bien inmueble. Esto garantiza, en caso de no devolver ese dinero, el banco tendrá derecho a lo siguiente. Se va a poder quedar con esa vivienda relacionada a la hipoteca y pasar a ser el propietario. Este interés suele tener un porcentaje muy bajo, si lo comparamos con los demás. Para contratar un crédito hipotecario, como condición, nunca va a poder ser más del 80% respecto al valor de esa vivienda puesta como aval.

– Préstamo participativo. Es una herramienta financiera intermediaria entre un capital social y un pasivo financiero para largo plazo. Pueden pedirlo toda empresa, la mayoría Pymes, mejorando la estructura de financiación. En cuanto a su interés, este puede variar dependiendo de cómo evoluciona esa empresa. Los préstamos se califican como un patrimonio contable para la reducción del capital y la liquidación de la empresa. Esos intereses devengados pertenecientes a este grupo es deducible en esa base imponible para el Impuesto sobre las Sociedades.

– Préstamo inter-empresarial. En términos generales, es el crédito que pide el empresario o profesional concede o presta ese dinero para un desarrollo de la actividad de la empresa vinculada a esos gastos necesarios. Como característica principal es que su coste es inferior, ya que no existe una intermediación financiera o bancaria.

– Crowdlending. Es un tipo para financiarse sin la ayuda bancaria. No es necesaria la participación de este tipo de entidades. Se basa en préstamos que se dan entre varios particulares. Esa cantidad prestada tiene como origen varios inversores, que esperan una cierta rentabilidad. Son pequeñas aportaciones, en principio, de mucha gente, muy eficaces. Hay empresas o portales en Internet que han creado ese espacio para poner en contacto a ambas partes.

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Consejos

Pedir solo el dinero que realmente necesitamos. En anteriores épocas, era totalmente normal pedir un crédito sin pensar en otras opciones o la cantidad de esa operación. Normalmente, se calculaba y redondeaba al alza esa dinero que se pedía y se aprovechaba para comprar o adquirir más cosas. Se empezaba por un pequeño crédito que necesitábamos para arreglar el baño y al final nos metíamos en una reforma total del hogar. Los malos tiempos y la escasez ha hecho que analicemos al detalle estas decisiones y nos pensemos mejor si es una necesidad vital en nuestras vidas. Calcular ese importe exacto es vital para reducir la cantidad de intereses, que es muchas veces el problema. Por ejemplo, no es lo mismo un porcentaje sobre 1.000 euros que sobre 5.000 euros.

El tiempo de devolución. Puede resultar muy cómodo elegir unas cuotas muy pequeñas durante un tiempo muy amplio. Cuantas más cuotas tenemos que pagar, más será el interés y el coste de la operación. Por eso, hemos de elegir el plazo más corto para devolver ese dinero, dentro de nuestras posibilidades. Para ello, antes haremos un cálculo de gastos e ingresos mensual en nuestra economía. Esto nos permitirá saber nuestra situación financiera y cuanto dinero podemos destinar a estas cuotas.

Cumplir con las condiciones pactadas. Es algo que debe atraer toda nuestra atención. No podemos negociar unas condiciones a las que no podamos hacer frente o cumplir. Ya sea en los plazos, las cuotas o el tiempo. Otro aspecto importante son las condiciones para cancelar el pago. En el caso que nos veamos con los recursos necesarios para abonar la cantidad restante, hemos de saber el procedimiento que se ha de seguir.

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