Pasivo – ¿Qué es un pasivo?

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¿Te gustaría tener más conocimiento de tus finanzas, ya sea para beneficio personal o profesional, y saber clasificar tus ingresos? ¿Has escuchado algunos términos que te han parecido familiares, pero en el fondo no sabrías decir exactamente qué significado tienen? En este artículo hablaremos de qué es un pasivo y qué trascendencia tiene en nuestra economía, teniendo un gran impacto. Para empezar, vamos a definir el concepto que tiene en las finanzas la palabra pasivo y a desarrollar su significado. El pasivo no son más que las deudas que una empresa tiene y que comunica en su balance de situación. Están comprendidas las obligaciones de la actualidad por parte de la compañía con origen en todas las transacciones financieras pasadas. Hay varios tipos de pasivos que hemos de saber, para su correcto uso y clasificación en la contabilidad de empresa. Es importante, por este motivo, tener ciertos conocimientos para manejarnos.

Para saber qué es el activo y el pasivo en contabilidad hemos de tener cierta preparación profesional o habernos informado. No son términos que nos enseñen en la educación obligatoria, solamente cuando tomamos un camino académico concreto para nuestro futuro. Aunque es algo que deberíamos saber, ya que todo el mundo aspira a ganar dinero, en más o menos medida. Al margen de llegar a ser unos expertos en el apartado de la contabilidad, no vendría mal unas nociones básicas. Como ciudadano, debemos conocer nuestra responsabilidad financiera o al menos estamos sujetos a las consecuencias que su incumplimiento pudiera provocar. Por eso, es beneficioso tener más información o preparación para manejar las finanzas personales y profesionales como podamos creer oportuno. Hay varias reglas básicas de finanzas personales, ya seas un asalariado o tengas una empresa, por las que deberíamos regirnos. Al margen de nuestros ingresos, hay ciertas premisas que aconsejamos.

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El pasivo y su importancia

Hay varios tipos en lo que a pasivos se refiere, de los que hablaremos a lo largo de este apartado. En términos generales, un activo es lo que nos genera ingresos y el pasivo es lo que nos genera gastos o deuda. Mucha gente cree, equivocadamente, que su casa es un activo. El primer argumento que suelen decir es que su casa ha aumentado el valor en los últimos años y vale más en comparación con el momento de la compra. Eso puede ser totalmente cierto, pero no deja de ser un pasivo.

Nuestro hogar, aunque haya sido experimentado un cambio positivo en su valor, nos genera gastos todos los meses. Por el momento, no es un activo que lleve dinero a nuestra cuenta, sino todo lo contrario. Otro caso distinto sería si tuviéramos una propiedad en alquiler que nos generará unos ingresos periódicos mensuales. En tal caso, esa casa sería un activo, ya que ganaríamos dinero con ella. Este fallo de interpretación es el que más extendido está en referencia a los significados de pasivos y activos.

Los tipos de pasivos

Como hemos señalado anteriormente, existen varios tipos de pasivos que deberemos conocer. Están clasificados dependiendo de su exigibilidad, o dicho de otra manera, en referencia a su nivel de urgencia. De esta manera, nos podemos encontrar con pasivos que son a largo plazo y los otros pasivos que son a corto plazo. A medida que el pasivo en sí tenga más urgencia, este produce mucha más tensión respecto al efectivo. Las empresas ordenan estos pasivos no dependiendo del inicio de la deuda, sino de la fecha en la que vence el pago. Sabiendo la cantidad de pasivos que una empresa tiene a corto plazo y saber los que posee a un largo plazo ayuda a los acreedores para determinar si es factible que la empresa obtenga el efectivo.

– El pasivo exigible. Actualmente no se usa mucho esta palabra, pero es la representación total de deudas con terceros. Independientemente de que estén documentadas o no, por parte de la empresa. Este tipo de pasivo supone una financiación ajena, que puede traer obligaciones con bancos, acreedores, etc.

  • A largo plazo: Este tipo se refiere a esas obligaciones que tienen como vencimiento un tiempo superior al año, en base a la fecha que hay en el balance general.
  • A corto plazo: Estas operaciones, sin embargo, han de ser saldadas en el tiempo dentro de un ciclo normal que tiene la empresa para las operaciones. La gran mayoría tienen como plazo menos de un año.

– El pasivo no exigible. Conocido también como fondos propios, formado por «las reservas y el Capital Social». Hay una diferencia de puntos de vista, ya que sin ninguna base sólida, se afirman que pertenecen al grupo de pasivos. El argumento es que dicho importe es de los accionistas, pero no se puede exigir la devolución a la empresa. Actualmente, para llegar a ser un pasivo real, ha de tener ciertas características que un «capital propio» no cumple.

– El pasivo contingente. Es cuando existe una posible obligación provocada por ciertos sucesos pasados. Dichos sucesos y su existencia, depende del suceso en un futuro o que no esté recogida en los libros. De esta manera, la empresa no está obligada, en el presente, a desprenderse de dichos esos recursos o cuantificarlos. Si se llegan a cumplir las circunstancias, surge una obligación a terceros.  Un ejemplo muy ilustrativo suele ser una sentencia en contra. Es un pasivo que probablemente se cumpla o eventual, pero no es definitivo.

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Consejos

Como hemos podido comprobar, el lenguaje en las finanzas empresariales es muy importante. Controlar la contabilidad marca la diferencia en una compañía entre el éxito y el fracaso. No nos cansamos de decir que lo más importante no es ganar dinero, sino saber administrarlo. De nada sirve ganar miles, si gastamos millones. Por curioso que pueda resultar, hay empresas que tienen unos ingresos menores a otras y tienen más beneficios. No es gracias a unos trucos o buena suerte, simplemente a una correcta administración de la contabilidad. Por eso recomendamos centrarnos también en esta sección de nuestra ocupación, no solamente en los clientes y en facturar grandes cantidades.

Si estás un poco perdido, pero necesitas tener esta preparación o conocimientos, podría ser buena opción un asesoramiento profesional. Al contrario que pueda parecer, no es un gasto contratar a una gestora o un administrador que nos lleve la contabilidad. Es una inversión que nos ahorrará tiempo y nos permitirá, si así lo estimamos oportunos, adquirir esos conocimientos que nos ayudarían a manejar nuestro negocio. Si eres una empresa o un profesional independiente, no es ninguna broma un error en, por ejemplo, una declaración de impuestos. Cualquier mínimo fallo puede tener consecuencias legales y económicas.

Si eres una persona que tiene un trabajo como asalariado, puede que no te interese tanto formarte en este sector. Contrario a lo que se puede pensar, es muy aconsejable ser consciente y tener ciertas nociones de contabilidad. Esto nos ayudará en nuestras finanzas personales y podremos controlar mejor nuestros gastos. También nos ayudará a identificar los hábitos que no benefician nada a nuestra economía y tener un comportamiento mejor respecto a nuestros ingresos. No hace falta ser un experto para sacar partido al dinero que ganamos y reducir los gastos que afrontamos todos los meses. Simplemente necesitaremos un poco de organización y disciplina para cumplir este objetivo.

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