Inmovilizado – ¿Qué es inmovilizado?

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¿Te interesa ampliar tus conocimientos de economía, contabilidad y legalidad fiscal? ¿Tienes una empresa o eres autónomo y necesitas saber conceptos básicos o simplemente quieres saber? En este artículo hablaremos exactamente de qué es el inmovilizado y de todo lo que deberías saber sobre él. Es un término general que hace referencia esos activos pertenecientes a una empresa no circulantes. En este grupo destacan los terrenos e instalaciones, construcciones, mobiliaria, maquinaria, gastos amortizables, etc. Es común que un activo estructural de un negocio reciba el nombre de inmovilizado.

Dentro del Plan General de Contabilidad, un inmovilizado está en la categoría de Grupo 2. Mientras que en nuestro balance de la situación es un activo no corriente. Son estos activos fijos o los que no es posible convertir en líquido o consumir en un tiempo menor al año o al ejercicio contable. Dentro de este concepto, hay dos categorías; inmovilizado inmaterial y material que son los intangibles y los tangibles.

Nuestra responsabilidad financiera es la de que cada emprendedor pueda llevar su contabilidad. Otra razón de peso, al margen de la legal, es la funcional. Para que una empresa alcance el éxito y mantenga esa posición, ha de tener un orden en todos los aspectos del negocio. Reconocer la importancia del balance de situación en tu contabilidad es un paso clave para llevar nuestro negocio al siguiente nivel.

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Inmovilizado material

El inmovilizado material es ese conjunto de los bienes físicas que se encuentra en un patrimonio empresarial. Estos no tienen como objetivo comerciar de manera directa, estando relacionados expresamente con la producción. Para que esta condición se cumpla, la duración de esa aportación en la producción ha de ser superior al año. Ambos tipos de inmovilizado, más el financiero componen al activo no corriente dentro del balance de una sociedad. En este caso, el inmovilizado material, para considerarse de así, ha de cumplir con varios requisitos:

– Su función es producir, no tener relación directa con la comercialización. Por ejemplo, si una empresa posee un piso, terreno o nave utilizado como taller, almacén u oficinas, se considera inmovilizado material. En el caso de que esa empresa tenga una actividad inmobiliaria y el piso adquirido es puesto a la venta (ya sea en mismas condiciones o reforma previa), este será considerado mercancía. Como tal, estará dentro de nuestro activo corriente o circulante.
– Bienes materiales. Son activos que tengan importancia en nuestra producción de servicios o bienes y sea utilizado para ese fin.

– Bien material. Ha de ser un bien tangible, algo que podamos tocar. Esta característica es la que diferencia un inmovilizado financiero con un inmovilizado material.
– El servicio prestado por este bien, en cuanto a productividad, supere el año. Independientemente de que adquiramos un activo que aporte en dicha producción y no sea destinado a la comercialización. En el caso de que aporte rendimientos inmediatos, no se considerará inmovilizado. Es el caso de una impresora, que estará dentro del activo circulante.

Plan General de Contabilidad

En nuestro PGC (Plan General de Contabilidad,) se regula la contabilización del inmovilizado material y cómo se valora. Además, nos permite saber cómo es computado la adquisición en gastos. Las cuentas que podemos utilizar para enumerar los diferentes tipos existentes de bienes que compone un inmovilizado son:

– Bienes naturales y terreno. Son fincas rústicas, solares urbanos y más terrenos no catalogados como urbanos. En este grupo también estan las minas y canteras.
– Las construcciones o edificaciones. Son naves, pisos o locales con una tarea de producción.
– Instalación técnica. Es el grupo de bienes con otra naturaleza (maquinaria, inmuebles, equipos informáticos entre otros). Es la unidad para producción especializada. A estos elementos que se pueden separar, les une el uso, teniendo las mismas pautas para su amortización. Incluidos cualquier recambio y repuesto.

– La maquinaria. Bienes de un equipo o máquina necesaria y utilizada para elaborar o extraer los productos que comercializamos.
– Utillaje. Utensilio o herramienta que se usa en esa maquinaria.
Instalaciones varias. Son los diferentes elementos que están definitivamente relacionados con ese proceso de producción. Se amortizan de la misma manera, pero no se incluyen en nuestra cuenta.
– El mobiliario. Material, equipos de nuestra oficina o muebles con largo plazo para su uso.

– Equipos encargados de procesar información. Programas de informática, ordenadores y accesorios.
– Elementos para el transporte. Cualquier vehículo marítimo, aéreo o terrestre utilizado para transportar mercancías, animales, materiales o personas.
– Otros inmovilizados materiales. Son los elementos correspondientes al inmovilizado material no encuadrados en puntos anteriores. Por ejemplo, los embalajes o envases o un repuesto con una vida superior al año para respuesto de inmovilizado.

Inmovilizado material

El valor contable. Para dotar del valor económico cuando registramos en nuestra contabilidad un elemento correspondiente al inmovilizado material, hemos de aplicar el criterio de nuestro PGC. Se utiliza el coste por el que lo hemos adquirido o el de su producción. Cuando compramos estos elementos, su valor se corresponde con el que figura en su factura o documento similar. A este valor se le puede sumar cualquier otro gasto relacionado con la adquisición, como honorario profesional, tributos derivados de esa operación, etc). Se suman este tipo de gastos cuando previamente no ha sido posible imputarlos como un gasto en sí. Para este supuesto, la contrapartida de acreedor, por norma general, es la cuenta de la tesorería.

En el escenario que nos hayamos encargado de la producción, calcularemos dicho coste para darle un valor. Dentro de ese cálculo estarán las horas empleadas de trabajo, el material que se ha utilizado y otros gastos como gestión administrativa pertinente o royalties. Aquí, dicha contrapartida acreedora podría ser esa cuenta de trabajos que se han realizado para la empresa o bien cuenta de subgrupos.

Amortización

Al tratarse de un elemento material que brinda un servicio en el apartado de la producción superior al ejercicio, se ha de tener en cuenta varios puntos. No es posible computar el gasto derivado de esa adquisición cuando se paga el precio. Tampoco se puede realizar esos gastos originados por esa compra, ya que el gasto está relacionado con la vida en utilidad del elemento.

En lo que se refiere al aspecto contable y fiscal, imputaremos en los correspondientes años que contemos con ese servicio. Logrando una estimación real y ajustada, se periodificará el gasto que se proceda a imputar en el ejercicio. Estará basado en partes aplicables o porcentajes, en consecuencia con un criterio para la amortización. El objetivo o la intención es distribuir ese gasto en los distintos años de vida del elemento. Además, logramos contabilizar su depreciación o esa pérdida del valor motivado por el uso, explotación o paso de tiempo. Otro factor que se logra contabilizar es la obsolescencia.

Al término del ejercicio, se efectúan asientos para la amortización en los que computamos dicho gasto procedente al debe en su cuenta. La contrapartida acreedora es la cuenta de la amortización acumulada correspondiente al inmovilizado. Llegados a este punto, su valor en contabilidad del activo no coincide con el asignado. Se le ha de restar el valor al inicio las amortizaciones que se han acumulado, en los que el activo ha perdido dicho valor contable. Esto se consigue cuando computemos el gasto.

Inmovilizado inmaterial

Cuando registremos nuestro inmovilizado intangible o inmaterial en nuestro programa de contabilidad, debemos saber cuáles son. Dichos activos carecen de existencia física, siendo casi en su totalidad. En cuanto a sus características o uso, es el mismo que otro tipo de inmovilizados. No son adquiridos para su comercialización, teniendo una permanencia superior al año. Entre ellos, los más conocidos son:

  • Las concesiones administrativas.
  • Los gastos originados por el desarrollo e investigación.
  • El derecho sobre un bien por leasing o régimen de un arrendamiento financiero.
  • El fondo del comercio
  • La propiedad industrial y las patentes.
  • Cualquier aplicación informática, por ejemplo el programa que usamos para nuestra facturación. También es esa adquisición de la licencia para cualquier programa de informática.

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Consejos

Una forma alternativa para conseguir un mayor aprendizaje de los conceptos repasados es adquiriendo un libro de contabilidad. Podemos encontrar libros de práctica o teóricos que nos reportarán grandes beneficios e información. Disponer del manual para contabilidad en el que haya escenarios prácticos es altamente aconsejable. Tendremos una base y orden contable muy efectivo para nuestra vida real. Es la mejor opción para aprender y ver ejemplos que nos podemos encontrar.

Toda información dada en este blog nos será muy útil para situarnos en este aspecto y tener unas nociones básicas. Esto no quiere decir que ambas opciones sean contrarias, ya que se pueden complementar a la perfección. La ventaja que tienen estos libros prácticos respecto a la información de blogs profesionales es que en estos últimos, se explican conceptos aislados. Una persona sin conocimientos específicos aprenderá cada uno de esos temas explicados, pero no sabrá su orden y la manera de explotarlos en su totalidad.

Este consejo es útil para todo tipo de personas, sin conocimientos o profesionales. Al tener un libro para consulta, estaremos aprendiendo sobre ejemplos y reafirmando conocimientos. Al margen de que contemos con la formación correspondiente, seguirá siendo una ayuda indispensable.

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