La fiscalidad del ahorro: Todo lo que necesitas saber

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La fiscalidad de las riquezas es un tema que se ha quedado sobre la mesa frente a esta pandemia. Todas las políticas a apuntan a unas estrategias económicas en contra del fraude fiscal de grandes empresas como Google y Tobin.

Por otra parte, la renta del ahorro comprende todo el dinero que se ha ahorrado gracias a inversiones personales; incluyendo tus dividendos, beneficios por actividades económicas, fondos de inversión y depósitos financieros.

Para nadie es un secreto que el pago de impuestos es un deber del cual muchos tratan de huir. Lo hacen por diferentes motivos. A unos el dinero no les alcanza ni siquiera para cubrir sus necesidades básicas, mucho menos para pagarle impuestos al gobierno.

Otras personas consideran que el monto que pagan no es proporcional a los servicios que reciben, muchos de los cuales no logra disfrutar. Unos tantos afirman que esos fondos son desviados y nunca se utilizan para lo que originalmente estaban pautados.

Sin importar qué sea lo que piensen sobre el pago de impuestos, no les parece justo tener que desprenderse de lo suyo. Por ello, algunos tratan de evadirlos haciendo cualquier cantidad de cosas, ilícitas o no.

Por ejemplo, piensan que, si realizan un depósito de ese dinero, estarán librándose del pago de impuestos. Pero, ¿es realmente cierto? ¿Se puede evadir esta responsabilidad con el ahorro? En realidad, no.

Puede que hasta ahora no supieras que existe la fiscalidad del ahorro. No obstante, sobre este punto hay muchos aspectos que se deben considerar, como ¿cuántos impuestos debes pagar por tus depósitos? ¿De cuánto es la retención de IRPF en los depósitos? ¿Se encuentra exento el patrimonio? Entre otros aspectos importantes.

Conocer esto es importante, ya que, por lo general, cuando ahorramos pensamos que nuestro dinero está protegido y que podremos disponer de él íntegramente, cuando lo necesitemos. Sin embargo, estas interrogantes cambian todo el panorama.

Al estar al tanto de estos detalles, podrás decidir cuál es la mejor manera de ahorrar tu dinero, con el propósito de aprovecharlo al máximo. ¿Qué puedes hacer para proteger tu patrimonio? En este artículo se estarán respondiendo estas y otras interrogantes. Por ello, si este tema te interesa, debes seguir leyendo porque aquí encontrarás todo lo que necesitas saber.

¿De qué trata la fiscalidad del ahorro?

Tal como lo hemos dejado ver en la parte introductoria de este artículo, los depósitos no se encuentran exentos del pago tributario en el IRPF. De hecho, salvo las pensiones, todos lo que se produzca de las inversiones están en la obligación de tributar, ya que se incluyen de los valores de ahorro.

A su vez, entre ellas se pueden apreciar dos grupos. Uno de ellos son los rendimientos del capital mobiliario, en el que están incluidos tanto en las CC (cuentas corrientes), como en cualquier letra del tesoro. Por otra parte, se encuentran lo que se gana y las pérdidas patrimoniales, entre los que se pueden mencionar las distintas operaciones y los capitales de inversión, entre otros casos similares.

Gracias a este segundo grupo, es decir, la compensación de las detrimentos y dividendos patrimoniales, solo deberás pagar a Hacienda los gravámenes por tus ganancias netas, las reales. Por otra parte, estás en el derecho de imputar hasta 4 años de pérdidas.

A fin de entenderlo mejor, pondremos un breve ejemplo: las pérdidas que tuviste para el año 2017, podrás levarla hasta el 2021, ¿con qué propósito? Para que puedas disminuir tus beneficios, al mismo tiempo en que pagas menor impuesto en la renta.

Ahora bien, luego se haya hecho la renta, se unirán los rendimientos con las ganancias y las pérdidas para poder tributar en lo que se conoce como tipos del ahorro. Pero, ¿se paga la misma cantidad de impuestos en todos los productos disponibles? Lo estaremos viendo ahora mismo.

¿Cuánto corresponde pagar?

Antes de entrar en materia, la recomendación es revisar cada año cuáles son las opciones que nos brinda la ley, a fin de poder reducir al máximo lo que tenemos que pagarle a Hacienda. Asimismo, también hay que revisar la lista de deducciones que se hace en cada comunidad autónoma.

Por otra parte, si has llegado a vender fondos de inversión, toma en cuenta la comisión de suscripción, los reembolsos, la gestión y la custodia, ya que todos estos son gastos que se deben considerar para poder realizar el cálculo estimado.

Por ello, antes de decidir dónde ahorrar, debes tomar en cuenta su fiscalidad. Como no todos tenemos las mismas circunstancias, tal vez puede interesarte un producto más que otro, en vista de que la tributación es diferente en cada opción. Tomando en cuenta este detalle, veamos cuánto corresponde pagar, según sea el caso.

Los depósitos

No son más que exigencias a término fijo. En los que un ente bancario se acepta a pagarnos cierta cantidad de intereses, por el dinero que invertimos en él, durante un plazo de tiempo acordado.

La ventaja de este producto es que son seguros y muy fáciles de comprender. No obstante, entre sus desventajas podemos mencionar su poca rentabilidad y los impuestos que tenemos que pagar por ellos. Lo que nos da a entender que, con este producto, no se aprovecha el interés compuesto, como sí se hace con los fondos de inversión.

Tanto los depósitos, como las cuentas corrientes, están dentro de lo que se conoce como los rendimientos del capital mobiliario.

En cuanto a su fiscalidad, es una de las más sencillas y solo tendrá repercusión en las ganancias que has obtenido. Lo que quiere decir que solo son aplicables en los beneficios y no en el capital que tienes invertido.

Ahora bien, Hacienda se encargará de aplicar la retención del impuesto del 19%. Esto se aplica al dinero recibido como anticipo de lo que luego tendrás que pagar por este cambio, según lo estipula la renta 2018. No obstante, a partir de los 6 mil euros y hasta los 50 mil, el tributo será del 21%. En caso de que la cifra supere los 50 mil euros, entonces será del 23%.

Las letras del tesoro

Estos son productos de interés fijo a plazo corto, es decir, entre seis y dieciocho meses, que se emiten al descuento. Forma activos mercantiles que poseen un rendimiento tácito. En vista de esto, están en el deber ser integrados en el interés de ahorro al igual que los demás productos financieros.

A la hora de pagar los gravámenes por invertir en una letra del tesoro, no se toma en cuenta el plazo que se ha contratado. Lo que quiere decir que, si se trata de una letra que está entre los seis y dieciocho meses, pero tendrás que pagar el 19% los seis mil primeros euros. Será el 21% en tema de ganancia que lleguen hasta los 50 mil euros y 23% si la cifra es superior.

Fondos de inversión

Son medios de inversión máxima en donde se invierte en distintos tipos de activos, los cuales van desde operaciones hasta intereses fijos. Puesto que se considera como un activo financiero, se debe integrar en la renta del ahorro, inmersas en las ganancias y pérdidas de patrimonio.

Ahora bien, en cuanto a su fiscalidad, esta se diferencia del resto de los productos financieros, ya que cuentan con una ventaja muy importante, no siempre se debe pagar impuestos por los beneficios que se ha recibido.

En otras palabras, es posible pasar el dinero de un fondo a otro evitando sufrir las consecuencias de alguna penalización fiscal. Solo deberás pagar impuestos en el caso de que retires el dinero. O sea, solo cuando vayas a retirar el capital que invertiste.

Respecto a los por-cientos que se deben tributar, son los mismos que ya hemos mencionado anteriormente, el 19% para los seis mil euros iniciales, el 21% hasta llegar a los 50 mil y el 23% en caso de que el monto sea superior a esto.

Sin embargo, ten presente que alcanzarás deducir lo que sea pérdidas obtenidas en un fondo a los bienes de otro, al igual que de cualquier otro dividendo patrimonial. Lo que quiere decir que siempre habrá una especie de compensación.

Los fondos cotizados

No son más que fondos de inversiones valorizadas como acciones. Por lo tanto, su procedimiento fiscal es semejante al que se tiene con las acciones. En otras palabras, no es posible emplear la preeminencia que ofrecen los fondos de inversión, de traspasar el dinero desde un fondo al otro. Tendrás que tributar todas las veces que saldes los fondos cotizados.

Más grave aún, el traspaso de fondos cotizados sí se encuentra penalizado por la ley. Por ello, si en algún momento se te ocurre pasar el dinero de un fondo cotizado a otro, tendrás que sufrir las consecuencias y pagar por las ganancias que hayas recibido.

No obstante, podrás compensar las pérdidas con las ganancias que obtengas en ejercicios realizados a futuro. Para ser más específicos, tienes la posibilidad de trasladar las pérdidas hasta los siguientes 4 años.

Las acciones

Son los certificados mobiliarios que pronuncia una compañía, los cuales se pueden llegar a adquirir y traspasar en el mercado de valores. Las acciones se tributan por dos vías, de acuerdo a los bienes que se consiguen en el trading y según los intereses que se repartan.

En cuanto al trading, tributarás por la desigualdad existente entre el valor de la compra y el de la venta. Además, solo se concebirá cuando sea efectiva la venta.

Estas son tan solo algunos de los productos financieros que existen. De acuerdo con el que tengas, deberás pagar los impuestos que corresponden. Pero, ¿Por qué se deben pagar los impuestos? Veámoslo.

¿Por qué se deben pagar impuestos?

Tributar es la acción de realizar aportaciones, que son exigidas por el Estado, para financiar las necesidades de un colectivo de orden público. Existen tres tipos de tributos: los impuestos, las contribuciones y las tasas.

En el caso específico de España, es la Agencia Estatal de Administración Tributaria la que se encarga de administrar el sistema tributario estatal y de aduana, así como de todos los recursos de otros organismos públicos.

Tributar es de suma importancia, ya que permite que se le brinde los servicios básicos a la población en general. De manera que, si no se reciben estos pagos, no se contará con el dinero suficiente para cubrir la demanda de los ciudadanos. De allí la importancia de tomar conciencia y asegurarse de efectuar el procedimiento en el momento que corresponde.

Al tener el punto de vista correcto sobre la tributación, será mucho más fácil efectuarla, ya que consiste en una ayuda recíproca que se da entre el Estado y los ciudadanos. Ambos salen beneficiados.

Claro, muchos ciudadanos se encuentran decepcionados por el sistema, ya que notan que estos fondos, muchas veces, no se emplean para lo que se ha acordado. Por ello, se debe facilitar el acceso a información oportuna para poder crear una conciencia colectiva de bienestar social.

Si te planificas con anticipación, podrás estar preparado para tributar y, de esta manera, todos salgan beneficiados, incluyendo los sectores más vulnerables de la población.

 

 

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