¿Es necesario un asesor para hacerse autónomo?

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¿Siempre has querido ser tu propio jefe y estás casi decidido a dar el paso, pero no sabes cómo hacerlo? ¿Tienes ya una idea desarrollada y sabes qué pasos dar en el apartado comercial, pero no sabes el proceso legal? Si tienes alguna de estas dudas, este artículo te será de gran interés para solucionar o superar miedos que tengamos. Aquí, hablaremos de si es necesario un asesor para hacerse autónomo y de todo lo que deberías saber al respecto. Como todos sabemos, el camino del autónomo no es nada sencillo ni encontraremos alfombras rojas en él. Más en esta época de crisis que todavía estamos atravesando, en el que la figura del autónomo se ve maltratada. Ya sea por los impuestos que ha de pagar, aún no teniendo beneficios o facturación. Por si fuera poco, en caso de enfermedad o accidente, no tienen las mismas garantías que un empleado.

Un autónomo, si se pone enfermo seguramente pierda dinero. Suena un poco ilógico que este colectivo tenga esta entorno laboral, cuando es el más importante del país. En situaciones límites, en las que sólo podemos reaccionar de la mejor manera posible, tomamos decisiones. Este tipo de medidas tiene el fin de ahorrar más dinero o disminuir los gastos fijos que afrontamos cada mes. Cuando ya hemos reducido todo gasto del que hemos podido prescindir, vemos que el mes ya no dura tanto. Aun así, puede que sea insuficiente y que sigan sobrando días de un mes. Es en este punto en el que nos planteamos prescindir de un valor para nuestro negocio; el asesor. En algunos casos, puede que sea la opción más acertada que podamos tomar. Sin embargo, como norma general, prescindir de la persona que lleva tu contabilidad suele ser una mala decisión. Un asesor es una inversión.

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El asesor y nuestra contabilidad

La palabra necesario, o su significado, puede variar según en qué contextos. Si nos atenemos al significado exacto de la palabra, podemos decir que la figura del asesor no es necesaria. Podemos registrarnos en el RETA (Régimen Especial para Trabajadores Autónomos) sin la ayuda de un asesor o cualquier otro profesional relacionado con la contabilidad. Al mismo tiempo, deberemos de tramitar el alta en Hacienda. No precisas a nadie más para desarrollar cualquier actividad económica, solamente a ti. Ahora bien, yendo al significado real en el contexto que sugiere actuar correctamente, sí puede ser necesario. Hay ciertas excepciones en las que no hace falta, pero a un gran porcentaje de los autónomos les iría mucho mejor con la ayuda del asesor. Si nuestra actividad económica es sencilla, la economía no tiene gran tamaño y tenemos conocimientos básicos, podemos prescindir del servicio prestado por un asesor.

El enfoque más aconsejable, para la gestión de nuestro negocio, es ver la figura del asesor como una inversión. Si lo calificamos de gasto, a la hora de hacer recortes, seguramente prescindamos en algún momento de él. En cambio, tratando a este profesional como una inversión en nuestro negocio, nos costará más desprendernos de sus servicios. Hemos de tener presente que es la persona que nos ayuda a ahorrar dinero y que cumplamos con nuestra responsabilidad financiera. En otras palabras, es una persona que nos ahorra dinero constantemente o evita que caigamos en errores administrativos. Esos incumplimientos de la legislación vigente o de plazos puede acarrear una multa importante para nuestra economía. Los beneficios de contratar a este profesional pueden pasar desapercibidos, hasta que sea demasiado tarde y nos demos cuenta de lo que hacía. A lo largo del texto, podemos ver ventajas y desventajas de tomar esta difícil decisión.

Desventajas y ventajas contratando a un asesor

Como principal ventaja de prescindir de los servicios de nuestro asesor, obviamente es el correspondiente ahorro. Pagamos por la ayuda de un asesor entre unos 50 euros, hasta 300 euros al mes. Yendo desde los servicios más básicos, hasta un servicio más especializado, dependiendo de nuestra actividad o tamaño de la empresa. Otra opción es contratar a una persona en momentos puntuales para presentar documentos o impuestos frente Hacienda. Aunque cabe recordar que nosotros cambiamos tiempo por dinero. El dinero es eso, simplemente tiempo que invertimos con expectativas de generar un beneficio económico. Podemos ahorrarnos esa cantidad al mes si no tenemos un asesor, pero invertiremos mucho más dinero (en tiempo) para ocuparnos de sus tareas.

Una de las mayores desventajas de tomar esta decisión es que todas las preocupaciones que delegábamos a esa persona, recaen en nosotros. La principal consecuencia es que vamos a tener menos tiempo libre para dedicarle a la familia o a la actividad que deseemos. Como hemos señalado anteriormente, es poco probable que un autónomo cuente con la formación necesaria, tanto fiscal como contable. Esto nos pone en peligro a la hora de realizar ciertos trámites. Frente a un error, por más mínimo que parezca, no podemos alegar falta de conocimiento. De una manera u otra, es obligatorio cumplir con la ley.

Muchos de estos descuidos o fallos tienen como consecuencia una sanción administrativa. En el caso de que tengamos que pagar una multa por un dinero que no tenemos, seguramente nos acordemos del asesor. Tener a esa persona a nuestro lado, evitando que pisemos estos escenarios, no tiene precio. Al mismo tiempo, puede darnos consejos de como actuar en el futuro. Como suele decirse, la opción que parece más barata, puede acabar resultando la más cara y perjudicarnos de manera grave.

No necesitamos un asesor

Si somos un autónomo que no ha contratado a ningún empleado, nuestra contabilidad es mucho más sencilla. Al únicamente recibir y emitir facturas (si no son muchas) podemos encargarnos nosotros mismos. Otro supuesto en el que no necesitamos un asesor es si solamente tenemos un cliente. En esta relación, las operaciones suelen ser siempre las mismas y se puede aprender a llevar la contabilidad correctamente.

Otras actividades profesionales en las que podemos prescindir de estos servicios son las que no hay ningún tipo de IVA. Al no contar con este impuesto, no estamos obligados a presentar los distintos modelos cada tres meses. Tampoco hemos de preocuparnos del IRFP. En cualquier caso, siempre es aconsejable contar con una guía profesional, aunque sea de manera puntual.

Puede ser que tengamos una segunda actividad a la que no dediquemos mucho tiempo. Simplemente nos genera un ingreso extra y no nos quita mucho tiempo de nuestra vida. En el caso de que así sea y queramos llevar nuestra contabilidad, podremos. Basta con informarse de lo básico e invertir tiempo en realizar las distintas funciones. Ante cualquier duda, siempre podemos llamar a atención al cliente de los diferentes Organismos Públicos para que nos orienten.

En todo caso, aún identificándonos con los supuestos anteriormente descritos, es recomendable, al menos al principio, contratar a un asesor. Para saber cómo puede un emprendedor llevar su contabilidad, no hace falta que probemos suerte con nuestra actividad. La experiencia y conocimiento de otras personas nos será muy útil. Si lo pensamos detenidamente, contar con esta ayuda durante 2 meses son, más o menos 100€ al mes. En ese tiempo, si nos parece sencillo, podemos hacerlo por nuestra cuenta. Habremos invertido bien ese dinero que, por otra parte, nos hubiésemos gastado en las copas o cañas de dos días de fiesta.

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Consejos

Si estamos en una situación límite y no tenemos otro remedio que seguir ahorrando, tenemos alternativas. Solamente si es totalmente necesario prescindir de nuestro asesor y nuestra contabilidad entra dentro de las que podemos llevar por nuestra cuenta. Se trata de los famosos y populares programas para la gestión por Internet. Son herramientas contables muy sencillas e intuitivas que son de gran ayuda. Para comunicarnos con Hacienda o valernos de cualquier certificado electrónico que sirva para nuestras operaciones, es un software recomendable. Al mismo tiempo, la mejor opción, si nos decantamos por estos programas, es acceder a una guía para que nos enseñen a usar esta herramienta. Estos programas están diseñados para hacernos la vida más fácil y hacer de manera automática algunas acciones. Primero, hemos de saber cómo darse de alta como autónomo, sin saltarnos ningún paso o incumplir cualquier requisito establecido por ley.

Un consejo que podemos dar, a la hora de gestionar nuestro dinero, es separar las distintas economías. Como autónomo, tenemos una contabilidad empresarial y como persona, tendremos nuestras propias finanzas. Hemos de ver nuestro negocio como otra persona, no una parte de nosotros. Los gastos personales no están relacionados con los gastos de la actividad. En cuanto a los ingresos, lo más inteligente es ponerse un sueldo y lo demás ahorrar. Ese sueldo va a ser nuestro ingreso mensual como empleado. Cualquier tipo de gasto ha de afrontarse con la parte que estamos ahorrando. Del mismo modo, para cualquier gasto personal hemos de utilizar nuestro sueldo, nunca el dinero de la caja. Organizando las distintas finanzas de esta manera, tendremos un control absoluto del dinero que manejamos. Además, podemos llevar un registro de todo ingreso y gasto (personal y profesional por separado) y hacer un análisis cada mes. Hay aplicaciones que nos dan esta posibilidad.

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