El impacto del coche eléctrico

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¿Eres un entusiasta de la última tecnología que nos acerca a un futuro más esperanzador y responsable con el planeta? ¿Son los coches una de tus pasiones o simplemente buscas la eficiencia, comodidad y seguridad en los trayectos a realizar? En este artículo hablaremos del impacto del coche eléctrico y de todo lo que has de saber sobre él. Es muy difícil dar un año exacto en el cual los VE (vehículo eléctrico) se confirmen dentro del mercado. Los intereses, beneficios y pérdidas abarcan a muchos sectores importantes y con gran poder en nuestra sociedad. Un cálculo aproximado en España para el año 2.020 es una cantidad de casi un cuarto de millón. Diez años más tardes, se prevé que supere los dos millones y medio. No obstante, hoy en día, casi todo coche eléctrico es híbrido sin posibilidad de enchufar. Posee un motor térmico para gasoil o gasolina y el motor eléctrico.

El coche eléctrico va a ser un híbrido que se puede enchufar o completamente eléctrico. Estos 100% eléctricos se dotarán de una mayor batería eléctrica, dependiendo de su autonomía con la necesidad de la misma para su recarga en nuestra red eléctrica. Esta recarga en masa va a suponer un cambio económico y técnico en este sistema. Ya sea por su propia operación o por los refuerzos que se podrían necesitar para mejorar la infraestructura presente. Existen varios proyectos en los que se investiga dicho impacto y se buscan las soluciones oportunas. Todo este fenómeno está relacionado con el lugar, la manera y el momento de cargar estos vehículos. Seguramente, esta carga se efectuará cuando no se utilice el coche y se cargue para el próximo viaje. En este escenario es simple la recarga, ya que podría ser en la llegada a casa del trabajo o mientras estemos durmiendo.

coche eléctrico

Coche eléctrico

Si tomamos como referencia el desarrollo tecnológico actual para almacenar electricidad, siendo la batería para un cuatro plazas de 10 a 50 kWh. En el tiempo de recarga del coche eléctrico, su potencia consumida puede variar entre los 3 y 100 kW al recargar la batería en modo rápido o lento. Lo ideal es que el dueño del vehículo lo cargue en el momento que llega al hogar, cuando su horario laboral termine. Un obstáculo podría ser que la mayor demanda de nuestra red eléctrica se da justamente en ese momento, cuando finaliza la tarde. En este caso, la recarga de estos coches con la necesidad de un consumo mayor de electricidad de los hogares se da al mismo tiempo. Ahora mismo, la realidad es que la red para distribuir la electricidad no tiene la capacidad suficiente y no soportaría este pico de consumo sin control.

La situación mencionada en el párrafo anterior y otros factores nos exigen un análisis completo para implementar una estrategia que consiga tener la capacidad suficiente. Una de las decisiones que puede funcionar es gestionar o dedicar un tiempo exacto para la recarga del coche eléctrico o la ubicación de los diferentes puntos para la recarga. Aún así, para concluir cuál sería el impacto real utilizando estas estrategias no es suficiente el análisis. Se necesita utilizar el modelo al detalle correspondiente a nuestra red eléctrica para distribuir en la cual se añaden los enlaces a la correspondiente red de transporte eléctrica.

Uno de los incentivos para el consumo de este producto son algunos beneficios fiscales de los que se pueden beneficiar los compradores. Puede que también nos interese saber cuáles son los impuestos y obligaciones de los autónomos y los gastos exentos de IVA para poder cumplir con nuestra responsabilidad financiera. Es un tema que todavía está por definir.

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Economía

Los fabricantes y las marcas se encuentran en período de demostrar la resistencia, que tornará en más dura cuando pasen las fechas sin cambios. En el año 2.021, la emisión por cada coche vendido no ha de ser mayor a 95 gramos de C02 por cada kilómetro. Todo fabricante que no respete esta medida pagará, por cada gramo extra, 95 euros y por coche matriculado. Otra medida que incrementa el problema es que en el año 2.025 y el año 2.030, la medida pasará a ser más dura. Entrando en la década de los 30, ningún coche vendido puede emitir más de 60 gramos contaminantes. Para que nos hagamos una idea, en el año 2.018, la media por coche matriculado estaba en 120 gramos y medios. Actualmente no existe un sólo vehículo capaz de emitir una cantidad menor a 80 gramos.

La industria ha intentado modificar los límites y pedir más flexibilidad, hasta ahora sin éxito. Las consecuencia será que el coche eléctrico equilibrarán el balance dentro del mercado europeo. El 92% de ventas en este sector pertenece a coches diésel o gasolina. Nos encontramos ante una situación poco estable por el conflicto de intereses y la manera de repartir el «pastel» entre los poderes influyentes. Parece que lo de menos es el medio ambiente y el impacto negativo del transporte que empeora nuestra calidad de vida.

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