Depreciación reversible – ¿Qué es?

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¿Hay ciertos aspectos de la economía, finanzas o contabilidad que no terminas de comprender ni saber la importancia de ellos? ¿Te gustaría tener unas bases más sólidas y mayores para tomar mejores decisiones en según que decisiones surjan? En este artículo hablaremos de qué es depreciación reversible y de todo lo que has de saber sobre ella. Si nos vamos a la regulación de la contabilidad, al usar este término hacemos referencia a la constatación de un valor contable correspondiente al activo. Dicho valor no coincide con el verdadero al estar considerado que tiene un menor valor para uso o en mercado. Hay dos maneras para computar esta depreciación para el activo; amortización y deterioro.

– Amortización. Se da de forma periódica y previsible. Periodifica ese gasto motivado por adquirir el activo fijo y computa, de forma paralela, la depreciación con el paso del tiempo.
– Deterioro. Se trata de la constatación del activo con un distinto valor del que se le ha puesto en balance. El motivo es que el valor para el uso o el precio para la venta (restando el coste de dicha operación) son inferiores al valor en contabilidad. Para calcular este valor de manera correcta, nos basamos en el valor de la venta (sin los gastos derivados) o el del uso.

También puede que te interese saber cuáles son los impuestos y obligaciones de los autónomosqué es el IRPF, cómo se aplica y retenciones para autónomos. Toda esta información nos va a servir para que podamos cumplir con nuestra responsabilidad financiera según la ley, dentro del marco establecido.

depreciación reversible

Depreciación reversible

Para calcular el valor que corresponde al activo, vamos a utilizar el valor de la venta (menos gastos de dicha operación) o el valor del uso real. Dicha depreciación tiene dos tipos como:

– Depreciación reversible. Ocurre cuando esa pérdida del valor es originada por el mercado (su precio coyuntural). La empresa no tiene nada que ver con esta circunstancia, y cabe la posibilidad de que el activo recupere su valor.
– Depreciación irreversible. Se trata cuando la pérdida del valor perteneciente al activo no tiene posibilidad de volver al valor anterior en un futuro. Un ejemplo claro de depreciación irreversible es la amortización. Esta siempre pertenecerá a este grupo, ya que computa ese desgaste que afecta al bien.

No obstante, lo relativo al deterioro y la calificación de irreversible o reversible depende del activo que está afectado y de su naturaleza. Además, se tiene en cuenta el impacto del motivo por el cual se produjo esa reducción en el valor. Si nos encontramos con una depreciación irreversible se procede a computar de manera directa en cuenta de los resultados. De lo contrario, si es reversible, se dota la provisión en contabilidad por esa acción que genera un gasto en cuenta de los resultados. Al revertir esa pérdida del valor, se computará por ingreso, anulando el anterior gasto. No importa que el hecho pertenezca a un diferente ejercicio.

Es importante destacar que la manera de regular nuestras cuentas por nuestra Ley de Impuesto para las Sociedades (regulación fiscal) no es la misma que dicha regulación en contabilidad. El problema no es que sea distinta, sino que, en ocasiones, se contradicen. Con el objetivo de respetar las dos normativas, hemos de proceder con nuestra contabilidad en base a sus normas. Sin embargo, cuando prestemos cualquier declaración tributaria, hay que ajustar de manera extracontable para que sus resultados entren dentro de nuestra normativa en tributación. Debemos reconocer su impacto, ya que las reglas tributarias nos permiten constatar el deterioro del activo circulante al ser reversible. En caso contrario, si el valor del mercado es menor, no podremos.

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Consejos

Si tenemos un negocio que nos ocupa mucho tiempo, con una alta facturación y contabilidad compleja, es mejor delegar estas tareas. Una profesional nos va a llevar nuestra contabilidad al día, haciendo los ajustes y cumpliendo con la ley dentro del plazo establecido. Es esa persona que vela por nuestra actividad y nos permite que sigamos funcionando. A no ser que tengamos unos conocimientos o preparación específica equivalente, es mejor no arriesgar y contratar los servicios de un profesional. Es cierto que podemos saber ciertos conceptos contables e ir aprendiendo poco a poco para ver cómo funciona la gestión de una empresa. No es menos cierto que podemos aprenderlo de igual manera, aunque no esté en nuestras competencias. Hasta que no sepamos, es mejor confiar en otras personas más capaces.

El gran obstáculo para tomar esta decisión es el gasto que esta contratación supone, porque seguramente lo veamos como un gasto. Sin embargo, es una inversión que nos da más tiempo libre para utilizarlo de la mejor manera y nos da tranquilidad. No es comparable dedicarse a una tarea tan aburrida y complicada como esta, al estar en tu tienda, haciéndote cargo de que el negocio genere beneficios.

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