Debe y Haber en Contabilidad

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¿Has creado una empresa o estás desarrollando tu propia actividad económica y piensas que tendrías que tener más conocimientos contables? ¿Estás buscando información que te ayude a sentar las bases para gestionar tu negocio o, por lo menos, saber más? En este artículo hablaremos del debe y haber en contabilidad y de todo lo que has de saber de ellos. Con el fin de encargarnos de las diferentes tareas que requiere el sistema contable, hemos de dominar un concepto base. No es más que saber a la perfección cuál es la función del debe y haber.

El sistema en contabilidad que utilizamos es por partida doble y se basa en buscar el equilibrio imputando todo movimiento contables. Con este objetivo, tenemos cuentas que reflejan la realidad como registrar elementos (ya sean físicos o de otro tipo) pertenecientes al patrimonio empresarial, por ejemplo. También podemos ver en ellas las deudas adquiridas con terceras partes o las aportaciones realizadas que originan el patrimonio y recogemos los gastos e ingresos del negocio. En todas estas cuentas podemos ver el saldo que nos da las diferentes operaciones contables que se han dado en la cuenta.

Al contabilizar un movimiento económico, registramos una cantidad concreta de dinero en ciertas cuentas (puede ser una o más) que, como consecuencia, disminuyen o crecen la debe (colocado a nuestra izquierda). Al mismo tiempo, distintos importes de dinero disminuyen o crecen al haber (situado a nuestra derecha). En este sistema contable por partida doble se ha de cumplir siempre una máxima; el debe y haber han de sumar por separado el mismo importe. Esto recibe el nombre de asiento contable.

Puede que también nos interese saber qué son Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados y reconocer la importancia del análisis contable para la gestión y control de todas las finanzas.

debe y haber

Debe y Haber

En el contexto de contabilidad, cuando asignamos un importe a nuestro debe se le llama cargo y a esa acción cargar. Por contra, al asignar el importe al haber decimos que es un abono y la acción abonar. Es indispensable, por este motivo volvemos a recalcar, que nuestro asiento contable sume el mismo importe en debe y haber. Cuando se da este resultado (debe darse en todos) decimos cuadre de asiento. Es la manera en que sabemos si nuestra contabilidad está bien o tiene algún error. Tenemos una contabilidad cuadrada cuando los asientos, sin excepción, den la misma cantidad.

La razón de este sistema que utilizamos es que cualquier registro relativo a cualquier operación contabilizado se caracteriza por un destino y origen. Las modificaciones del valor en nuestro saldo de la cuenta han de resultar, en toda ocasión, cambio del valor en las otras cuentas con la misma cantidad. Este cambio ha de provocar otros cambios en las demás cuentas.

Ejemplo. Si nos compran un elemento que pertenece al inmovilizado, estamos cambiando una máquina al comprador y él nos debe o paga cierta cantidad previamente pactada. Para trasladar estas acciones a nuestro sistema de contabilidad hemos de ir a nuestra cuenta contable que registraba la máquina y borrar su saldo. Seguido, iremos a la cuenta deudores o en tesorería y añadimos ese importe por el cual hemos vendido la máquina.
En el caso de que el pago por este elemento sea distinto (inferior o superior) a su valor, haremos constar esa diferencia de la siguiente manera. En ese asiento, a la cuenta de gasto o ingreso, será ganancia patrimonial o pérdida:

– Cuentas patrimoniales. Las podemos encontrar en el balance de nuestra situación.
– Cuenta de gastos e ingresos. Podemos localizar estas cuentas en la cuenta de ganancias y pérdidas.

Cuentas Balance

Como su propio nombre nos puede indicar, en ellas vemos todas nuestras deudas y posesiones. En ella podemos encontrar cuentas deudoras que aumentan el haber o cuentas acreedores que aumentan el debe. Al mismo tiempo, están agrupadas en tres clases de cuentas:

– Cuentas de activo. Indican los derechos y bienes de los que disponemos para realizar las pertinentes actividades en cuestión de producción para servicios y bienes. Divididas en:

  • Activo inmaterial, financiero y material dependiendo de la tangibilidad. Algo que puedan tocarse (el activo material) como un piso, máquina, etc. Algo que no sea posible tocarlo (activo inmaterial) como la marca comercial, o patente entre otras. Por último, el activo financiero que es la cantidad en dinero existente en títulos que avalen esa cantidad o en tesorería.
  • Activo no corriente (fijo) y activo corriente (circulante). Un activo fijo es el derecho y bien que nos da el servicio de actividad en años. Por otra parte, un activo circulante hace referencia al importe económico, derechos o bienes de uso diario (mercancía disponible para su venta).

Podemos decir que una cuenta del activo se trata de la cuenta deudora. En otras palabras, tiene un saldo positivo que aumenta el debe y un saldo negativo que reduce el haber. A excepción de situaciones especiales que aumentan o disminuyen el valor en diferentes cuentas del activo.

Más cuentas de balance

– Cuentas del pasivo. Nos indican las obligaciones y deudas que hemos contraído con terceras partes. Todos los recursos conseguidos tienen este mismo origen. Como en cuenta del activo, estos recursos pueden ser pasivo no corriente o corriente, dependiendo de si las obligaciones o deudas tienen un vencimiento superior o no a ese año corriente.

Estas cuentas son acreedoras, por lo tanto el valor aumenta con haber si es positivo y el negativo reduce el debe. Con algunas excepciones que cambian valor correspondiente a diferentes cuentas del pasivo.

– Cuenta del neto patrimonial. Se conoce como fondos propios y muestran el origen del recurso que no es ninguna deuda con terceros, ya que han sido aportados por el dueño(s).

La cuenta del neto patrimonial pertenecen a la cuenta acreedora y su funcionamiento es el mismo que la cuenta del pasivo.

Balance de la situación. Con todas las cuentas mencionadas se confecciona, al cerrar el ejercicio, nuestro balance de la situación. En él no empleamos términos como debe y haber, ya que es totalmente diferente (pasivo y activo). Podemos ver en activo al saldo deudor (debe) como positivo y al acreedor (haber) en negativo. Mientras que en el pasivo es completamente opuesto, ya que el acreedor es positivo y deudor negativo.
En cuanto al balance para comprobar saldos y sumas es distinto, al no tener ninguna vinculación jurídica y nos permite comprobar que las cuentas están correctas. Aquí sí podemos ver los saldos en debe y haber.

Cuentas de gastos e ingresos, debe y haber

Las cuentas de gastos e ingresos funcionan de una manera muy distinta respecto a las cuentas anteriores. El saldo es la cantidad gastada o ingresada hasta el momento junto al concepto que explica ese importe o movimiento.

– Cuenta del gasto. Grupo seis, es una cuenta deudora y el gasto que se le imputa está siempre en el debe.
– Cuenta del ingreso. Grupo siete, es una cuenta acreedora y el ingreso computado siempre está en el haber.

Ambas cuentas se saldan (no están más) en el asiento llamado Ganancias y Pérdidas, al finalizar el ejercicio. Este asiento, como todos, ha de tener las mismas cantidades en ambos lados y finaliza imputando la diferencia que hay entre cuentas del debe y cuentas del haber dentro de la cuenta de ganancias y pérdidas. Este saldo, si es del debe, nos indica que hemos obtenido pérdidas y si corresponde al haber quiere decir que hemos obtenido beneficios.

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Contabilidad

Hay situaciones que nos pueden llevar a equívoco y el problema radica en que vemos esa información desde nuestro punto de vista contable. Por ejemplo, si en cuenta de la tesorería (la cuenta del banco) se trata del activo circulante, es decir es deudora aumentando al debe y disminuyendo la haber, pero el banco en sus comunicaciones nos lía un poco. Nos dice que si el saldo resulta deudor, debemos dinero y si se trata de una cantidad positiva pertenece a acreedor. Si lo vemos desde nuestro punto de vista, esto se contradice totalmente con todo lo que hemos escrito hasta ahora.

Como decíamos, todo depende desde dónde miremos. El banco nos informa de su realidad, basándose en su contabilidad. En ella, ven los importes positivos que se cuentan al debe como un importe negativo contabilizado al haber. Es como cuando nos miramos a un espejo y levantamos nuestra mano derecha, pero en el espejo es la mano izquierda. O un ejemplo todavía más clarividente, sentamos a dos personas de frente y en medio ponemos el número seis. Dependiendo de cómo lo pongamos, una de ellas te puede decir que efectivamente es un seis y la persona que está enfrente dirá que es un nueve.

Por tanto, cualquier persona que nos informe en términos contables, nos estará informando desde su punto de vista. Ocurre con el banco y con otras personas que tenemos relaciones profesionales. Es importante tener presente esta circunstancia para evitar posibles malentendidos y que no derive en errores importantes dentro de la contabilidad. Además, hemos de saber interpretar, a falta de un asesor, los diferentes apartados contables para cumplir con nuestra responsabilidad financiera.

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