¿Cuántos tipos de autónomos hay?

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¿Te has decidido a dar el paso de emprender dándote de alta como trabajador autónomo y quieres saber tu clasificación? ¿Tienes dudas sobre los distintos autónomos que existen y necesitas saber cuál serías tu, en caso de darte de alta? Si es así, seguramente este artículo sea de tu interés, ya que hablaremos de cuántos tipos de autónomos hay especificados. La mayoría de la población está familiarizado con un tipo de trabajador autónomo en concreto, que es el más popular. Dentro de esta categoría de trabajadores, existen varios epígrafes que atienden a la actividad que es desarrollada por esta persona. Si bien puede ser difícil tomar la decisión y pasar a la acción, elegir qué autónomo ser no es sencillo. Esto va depender enteramente de tus intenciones, tus objetivos y metas. Cada situación es personal y puede que tu perfil no sea el adecuado para tus intereses el ser autónomo.

tipos de autónomos

Tipos de autónomo

Si bien tenemos claro que es un trabajador autónomo, cuando se trata de describir los diferentes tipos, puede que nos entren muchas dudas. A continuación, podremos ver los tipos que existen y que nos pueden servir para tomar una decisión u otra, en base a la información proporcionada.

– Trabajador autónomo. Es esa persona que se encarga de la gestión de una pequeña empresa, ya cuente con empleados o no. Lo habitual es que dicho negocio tenga el nombre de esa persona. En general, se trata de un pequeño negocio de la localidad o un establecimiento, como puede ser carnicería, tienda de ropa, etc. Puede que también sea una persona que cotiza por una actividad profesional concreta del Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE). Aquí nos podemos encontrar con dos grupos:

  • Autónomo con una actividad empresarial. La gente que cotiza mediante el IAE y, en incontables ocasiones, por módulos. Este tipo de autónomo abarca la profesión de transportista, taxista, hostelero, gimnasios o peluquerías.
  • Artístas y deportistas. Es el grupo especial correspondiente al IAE. Son las personas que se dedican al teatro, circo, cine, televisión o actividades deportiva.

Con este tipo de datos, sabremos si es conveniente e incluso obligatorio estar dado de alta en el RETA (Registro Especial para Trabajadores Autónomos). Si la actividad que queremos desarrollar se encuentra en cualquier epígrafe correspondiente al IEA o si tenemos un negocio local físico, debemos de proceder. Para ello, necesitaremos saber cómo darse de alta como autónomo y cuáles son los impuestos y obligaciones de los autónomos.
El desempeño de cualquier actividad recabada en los citados epígrafes o la gestión de nuestra propia empresa sin el debido registro es ilegal. Esto puede tener consecuencias negativas en forma de sanciones económicas, ante una inspección. Desde aquí, aconsejamos a respetar siempre la legalidad y proceder correctamente.

Trabajador autónomo profesional

Es esa persona registrada como trabajador autónomo que desarrolla su actividad ejerciendo una profesión liberal inlcuida en el IAE. En esta categoría, encontraremos dos opciones:

  • El profesional autónomo que está colegiado, como puede ser un veterinario, médico, psicólogo, arquitecto, etc. Puede que no siempre coticen mediante el RETA, al hacerlo utilizando la mutualidad con el Colegio de Profesionales.
  • El profesional autónomo que no está colegiado. En este grupo están los maquilladores, programadores, diseñadores, traductores, etc. Estos profesionales no disponen de Colegio Profesional, aunque si se incluyen dentro de las profesiones liberales pertenecientes al IAE.

Cualquier tipo de profesional tiene la opción de contar con un local y contratar a empleados. No es lo habitual, ya que por norma general, suelen desarrollar su actividad en su propia casa o van al domicilio del cliente. Son los trabajadores conocidos como freelance. Es un término muy de moda, pero que la gente suele confundir con un autónomo común. Es conveniente que procedamos a darnos de alta si nuestra actividad está incluida en estas profesiones liberales, siendo freelance.

El porcentaje de autónomos que cotizan por una estimación directa simple es alto. No es normal que lo hagan mediante módulos, al no conseguir claridad en esa estimación respecto a ingresos trimestrales futuros. Por otro lado, hemos de saber que la forma de facturar es diferente. El IRPF es retenido en sus facturas y su gravamen es menor. El 7% para un nuevo profesional y el 15% para los demás.

Autónomo societario

Es la persona que cuenta con la regencia de la sociedad. Dicho negocio goza de un volumen con ingresos buenos y siendo trabajador profesional está limitado en cuanto a crecimiento. El autónomo, por lo general, es el administrador de esta sociedad, motivado por su alta en RETA. En consecuencia, su base imponible es superior en cuanto a tributación, si lo comparamos con otro tipo de autónomo. Cuando, por ley, nos toque pagar más, no hemos de recibirlo como una mala noticia. Esto significa que las cosas nos están yendo realmente bien y aumenta nuestra responsabilidad financiera.

La cuota que se paga al mes es de 315 euros. Esta categoría le imposibilita de acceder a cualquier tipo de bonificación disponible para un autónomo. Por dar un ejemplo, esta persona no podría pedir la famosa tarifa plana con un pago mensual de 50 euros. En este punto, podemos proceder al cambio para estar registrados como sociedad. Es el siguiente paso en el caso de que los ingresos hayan aumentado y experimente un gran éxito. Por lo tanto, si vamos a regentar la sociedad, requisito indispensable, y si los ingresos al año superan la cifra de 40.000€, nos daremos de alta.

Autónomo dependiente económicamente

Se conoce como TRADE al autónomo que principalmente trabaja para solamente un cliente. Este tipo de autónomos da la posibilidad de esquivar la ley en cuanto a contratación de empleados. Como habremos escuchad en los distintos medios de comunicación, en los últimos años ha surgido la figura del «falso autónomo». Este tipo de contratos se hacen basándose en esta categoría, con el fin de cubrir el seguro social de un empleado. Muchos repartidores a domicilio están bajo estas condiciones.

Los requisitos para ser un autónomo dependiente económicamente son:
El 75% o más de la facturación del trabajador registrado como autónomo se corresponde solamente al mismo cliente.
Imposibilidad de contratar empleados.
Derecho a pedir vacaciones, aunque no van a estar pagadas.

Estaremos en esta categoría en el caso de que casi todo nuestro trabajo sea en consecuencia a la relación de solamente un cliente y no haya expectativas de crecimiento. Esto quiere decir que, si con los ingresos actuales estamos satisfechos y no tenemos planteado aumentar la clientela, no tendremos problema. La diferencia entre este grupo de autónomos y los otros es que dispondremos de ciertas pequeñas ventajas.

Otros tipos de autónomo

– Autónomo colaborador. Es el autónomo colaborador la persona que tramita su alta con el fin de trabajar habitualmente con un familiar (máximo segundo grado en consanguinidad) o cónyuge. En comparación con otros autónomos, esta persona no declarará ningún tipo de IVA ni pago de IRPF fraccionado. Otra diferencia que podemos encontrar es que las bonificaciones a las que pueden acceder no son las mismas.
Si vamos a trabajar con nuestra pareja o en algún negocio familiar y no tengamos un trabajo extra, podemos estar registrados como un autónomo colaborador.

– Autónomo agrario. Es el autónomo que está dedicado a una actividad agrícola y cotiza mediante el régimen especial SETA. Dicho régimen es el sistema especial de los trabajadores agrarios establecidos por cuenta propia. Este grupo de autónomos no tiene mucho que ver con los cinco explicados anteriormente. Por ello, es preferible informarse directamente en la web de la SS (Seguridad Social). Ahí encontraremos una página en la cual nos explicarán detalladamente.
Si trabajamos o desarrollamos exclusivamente una actividad agrícola, nos convendrá estar dados de alta en este grupo.

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Conclusiones y consejos

En cuanto a nuestra capacidad de decidir o decantarnos por una opción u otra, solamente tenemos tres posibilidades. Después de tener claro nuestra idea, podemos darnos de alta como TRADE, profesional autónomo o trabajador autónomo. En los otros tipos de autónomos existe la obligación, ya sea trabajar en un sector agrícola, en el negocio de la familia o crear una sociedad.
Los dos tipos de autónomos más habituales son estar como profesional o trabajador. Es por este motivo que casi todas las ventajas y bonificaciones están destinadas a estos grupos.

Otro apartado importante, cuando ya estemos en marcha, es cumplir con la legislación y la declaración de impuestos. Hay muchos aspectos a tener en cuenta, como presentación dentro del plazo, tipo de IVA o facturación. Para ello, podemos contratar a un asesor o los servicios de una gestora. Esto supone destinar una cantidad de dinero para delegar todo tipo de tareas administrativas. Aunque pueda parecer un gasto, si elegimos bien a nuestro asesor, se trata de un ahorro. Ganaremos tiempo y pagaremos lo mínimo, según lo establecido por ley. Con este tiempo que no invertimos en controlar nuestra contabilidad, podemos seguir generando más ingresos o pasar el tiempo con la familia.

Un consejo importante es la de no caer en la trampa del falso autónomo. Si estamos buscando un empleo con contrato laboral y nos ofrecen esta opción, es nuestro deber denunciar. Aunque nos aseguren unos ingresos que necesitamos, hemos de ser conscientes de que no están respetando nuestros derechos ni cotizaciones. Esto también se traduce en dinero y en derecho a vacaciones durante las que no cobramos.

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