Cómo proteger los ahorros

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¿Eres una persona a la que le gusta tener un colchón financiero por lo que pueda pasar y estar cubierto? ¿Quieres adquirir hábitos saludables dentro de tu contabilidad, ya sea personal o profesional para estar siempre protegido por un dinero? En este artículo hablaremos de cómo proteger los ahorros y de todo lo que has de saber al respecto. Durante nuestra edad formativa, pasando por educación secundaria obligatoria (E.S.O.), bachiller y universidad o diferentes grados, el objetivo se va concretando. La educación que recibimos está orientada, según vamos avanzando dentro del sistema educativo, en tener una profesión a la que dedicarnos y ganar dinero. Hasta ahí todo puede parecer lógico, al margen de diferentes opiniones de expertos referente al sistema y su falta de actualización para el mundo actual. El problema al que nos referimos es que, para los futuros profesionales, no hay una formación contable o de gestión económica.

Es un gran paso que aprendamos una profesión que nos guste o que tengamos vocación por cierta salida profesional, pero también lo es saber administrar ese dinero. Bajo nuestro punto de vista, a partir de los 12 años por ejemplo, se podría incluir una determinada cantidad de horas en enseñar economía básica. Que sepamos ganar dinero, pero no cómo proteger los ahorros, es resultado de una educación a medias. Es importante que entendamos cómo funciona el dinero, que aprendamos a tomar buenas decisiones y que tengamos cierta consciencia de las diferentes acciones en este campo.

El dinero no es más que la cantidad de tiempo que invertimos para conseguir una determinada cantidad de euros. A la hora de realizar una adquisición importante, lo más común es calcular cuánto dinero tenemos ahorrado. Sin embargo, poca gente se para a pensar en las horas que necesita o ha necesitado para conseguir ese importe.

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Proteger los ahorros

– Decidir de manera correcta en el apartado financiero. Una definición simple de ahorrar sería la diferencia que nos queda a nuestros ingresos, una vez le hayamos restado los gastos en el mes, por ejemplo. Esa cantidad es lo que ahorramos de manera mensual y nos vale para calcular el nivel o ritmo de vida que podemos llevar. Para saber qué acciones realizar y cuáles no son positivas, lo principal es ser conscientes de nuestra situación actual. Si tenemos suficientes ahorros, cuánto dinero ahorramos de media al año y otros datos. Una vez obtenida esta información, se puede analizar, sacar conclusiones y saber qué margen tenemos.

– Compras inteligentes. Muchas veces adquirimos un producto o servicio simplemente por inercia. No nos paramos a pensar si realmente lo utilizamos, si va a conseguir mejorar nuestra vida o si nos aporta algún beneficio a medio y largo plazo. Como hemos señalado anteriormente, la clave en ese sentido es cuánto nos pagan la hora. No es lo mismo que una persona, ganando 20 euros por hora, compre un smartphone por 1.000 euros que otra persona gane 6 euros la hora y realice la misma adquisición. En el primer caso, únicamente le costaría cincuenta horas, es decir, poco más de una semana de trabajo a jornada completa. Mientras tanto, el segundo caso necesitaría más de un mes para reunir ese dinero. La conclusión que podemos sacar es que 1.000 euros no es la misma cantidad en un caso que en otro. Todo depende del tiempo invertido en conseguir ese dinero.

Es importante empezar a ahorrar siendo joven para poder proteger los ahorros en épocas de crisis, si nos toca vivir una. Pese a lo que podamos creer, es posible ahorrar de manera sencilla cambiando hábitos que diariamente se traducen en un gasto continuo y, a primera vista, imperceptible para nosotros.

Más consejos

– Cualquier cantidad es importante, por pequeña que sea. Seguramente, si nos dicen que el café es un gasto importante en nuestros hábitos de consumo, pensaremos que estamos exagerando. Al ser una cantidad pequeña, la mayoría hasta consume dos cafés por día; antes de entrar al trabajo y en el descanso. Si el precio del café es 1,40 euros, esto supone un gasto mensual de 28 euros y al año 336 euros. Si nuestro consumo es de dos veces al día, en una jornada laboral de cinco días, supondría 56 euros todos los meses, 672 euros anuales.

En el caso de que solamente tomemos café y no acompañemos esta consumición con algún aperitivo. Si nos llevamos café de casa hecho, ahorraríamos una cantidad importante al año. Este ahorro solamente proviene de un consumo diario, de tantos que tenemos. Al ser una cantidad «pequeña», no le damos valor ni somos conscientes de que pocos céntimos muchas veces hacen muchos euros.

– Lista de gastos. Si preguntamos por la calle a la gente cuánto dinero se gasta al mes, una gran mayoría no sabría decir una cantidad exacta. Es posible que nos digan el precio del alquiler o hipoteca, gastos de luz, seguros, etc. Pero es poco probable que encontremos a varias personas que hayan hecho una media mensual con gastos de ocio incluido para saber qué parte de sus ingresos realmente ahorra. Para ahorrar, primero necesitamos saber qué ingresos y gastos vamos a tener. Al hacer una estimación, basamos nuestro comportamiento en ese cálculo. En el caso de que hayamos pensado una cantidad de gastos menor, el resultado es que ahorraremos menos de lo previsto. Por lo tanto, ha de ser un importe muy aproximado para saber qué compras nos podemos permitir y la cantidad de dinero destinado a según qué adquisiciones factibles de realizar.

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Proteger los ahorros sin grandes cambios

– Un pequeño truco que puede cambiar nuestra inercia y resultados a la hora de ahorrar es colocarnos dentro de los gastos a nosotros mismos. Al hacer un recuento de nuestros gastos, lo primero que ponemos es la hipoteca, luz y este tipo de domiciliaciones bancarias. Si nos añadimos a esa lista de gastos para destinar una cantidad de dinero mensual, estamos ahorrando ese dinero. También hemos de crear una categoría de gastos extra para poder afrontar un imprevisto. De esta manera, si destinamos 50 euros a estas dos categorías, en un mes que no haya un gasto excepcional, en el apartado de gastos ya solamente habremos ahorrado 100 euros, más el ahorro que habíamos calculado.

– La efectividad de esta pequeña acción es meternos como un gasto principal y dar prioridad a nuestros ahorros por encima de hábitos de consumo totalmente prescindibles. Si cobramos 1.200 euros y tenemos unos gastos de 500 (si compartimos gastos con otra persona, por ejemplo), podemos ahorrar al mes 700 euros. El problema de ese ahorro es que difícilmente esa cantidad permanece íntegra durante el mes. El método anterior se trata de aumentar el apartado de gastos, incluyéndonos en una categoría. Esto es simplemente para darnos prioridad. El importe que destinemos a este «gasto» lo salvamos y apartamos para no poder utilizarlo en otras compras innecesarias.

– Más dinero ahorrado, compras más baratas. Vivir mes a mes puede resultar muy caro, ya que es el gran obstáculo y paradoja en la que nos encontramos. Para ahorrar, se necesita tener dinero. Por ejemplo, si tenemos una economía muy ajustada, puede que no dispongamos de 30€ a principio del mes. Si analizamos de cerca nuestros hábitos, seguramente consigamos ahorrar esa cantidad. Ese importe es lo que puede costar un bono de viaje para transporte público. Al no disponer de ese dinero, no nos queda otra opción que abonar la cantidad en cada viaje realizado, suponiendo un coste más elevado. Igual pasa con la compra de un smartphone, por ejemplo. Si adquirimos uno a plazos, acabaremos pagando más que si lo pagamos de una vez. Proteger los ahorros nos permite llegar a estas situaciones con una mejor posición y margen de maniobra.

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