Cómo se calcula el TAE de un Leasing

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¿Eres un emprendedor que está buscando distintas formas para financiar la actividad que desarrollas o mejorar algunos aspectos de ella? ¿Estás pensando en cuánto te costaría esa ayuda económica de la entidad financiera y qué comisiones puede tener esta operación? En este artículo hablaremos de cómo se calcula el TAE de un leasing y de todo lo que has de saber sobre ello. El TAE (Tasa Anual Equivalente) es un método estandarizado que mide un coste financiero relativo a una operación en concreto. Puede tratarse de una financiación o inversión. Nos facilita el importe real y nos permite comparar entre varias operaciones. Dentro de la normativa vigente regulada por el BE (Banco España), toda entidad tiene la obligación de dar esta información en las operaciones. Ya se trate de materia publicitaria o contractual. En algunas circunstancias y con algunas entidades encontramos esta información en letra pequeña, razón por la cual puede que mucha gente no la vea.

El TAE, por tanto, se trata del coste financiero que tiene la operación en cada año y el abono se realiza al término del período. En él, se incluye tipo del interés nominal y cualquier comisión correspondiente a esa operación. Así, se puede comparar este coste financiero relativa a la póliza del crédito en liquidación trimestral, con gasto del préstamo al año con las diferentes liquidaciones mensuales. El motivo es que el TAE nos da la posibilidad de fusionar las dos operaciones manteniendo esas características en materia financiera. A lo largo del texto, hablaremos de las condiciones que afecta al TAE. Es importante que sepamos todas las condiciones expuestas en contrato.

También puede que nos interese saber cuáles son los impuestos y obligaciones de los autónomos o cómo realizar la declaración de la renta del autónomo para poder cumplir con nuestra responsabilidad financiera.

TAE

TAE en leasing

Toda comisión tiene un impacto grande, pero dicho impacto llama la atención en las operaciones con un plazo menor. Por ejemplo, 100.000 euros de préstamo para un año con sus cuotas mensuales y comisión para apertura de 1% más el tipo interés nominal de un 5%, el TAE se corresponde al 7.1%. Sin embargo, una idéntica operación cambiando el plazo hasta los cinco años, nos da un TAE de un 5,55% . Cuanto mayor sea el plazo, la comisión en el inicio no será tanta y nos arroja un gasto financiero menor. Si en vez de un año, fijáramos el plazo a seis meses, el TAE sube hasta el 8,82% y en tres meses a un 11,66%.

Por este motivo, dependiendo del plazo que elegimos en una operación y las comisiones pueden dar un TAE totalmente distinto. La trascendencia es enorme dentro de una operativa para el descuento en pagarés fuera del canal bancario. Aquí es común liquidar mensualmente la comisión o cuando venza la misma. En estas situaciones, es recomendable y esencial controlar el TAE. Por ejemplo, comisión de un 1% en descuento del pagaré a treinta días para vencimiento da el TAE de 12,8%. Sin embargo, con una comisión de un 1,5%, este mismo TAE sube hasta casi un 20%.

Para terminar, aunque el banco incluya una comisión en este cálculo, actualmente no añaden los diferentes productos vinculados y que nos obligan a su contratación para compensar las distintas operaciones. Un claro ejemplo es cuando pedimos una hipoteca y nos «obligan» a traer nuestro seguro del hogar, el de vida, etc. Legalmente no está permitido está práctica, pero si no accedes a contratar los seguros, ese mismo importe lo cobran por otros conceptos. Lo que queremos decir es que el TAE se ha de calcular por parte del empresario para tener un dato real y saber cuánto va a costar.
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Más información

– Liquidación en la periodicidad. Otra circunstancia que afecta directamente al TAE es si la operación es liquidable al vencimiento, se liquida de manera trimestral o mensual, por ejemplo. No tienen tanta importancia como el plazo y las comisiones.
– Efecto en tipo del préstamo. Otro efecto que modifica al TAE. El método en que se amortiza vale para el cálculo por el cual liquidamos el préstamo. Si tenemos cuotas constantes (conocido como francés), bullet (conocido como americano) o cuotas para amortizar constantes (conocido como alemán) nos dará un TAE diferente.

Como conclusión, encontramos indispensable realizar el cálculo del TAE con el objetivo de conocer los gastos reales que supone esa operación. En especial si se trata de un plazo corto o si hay costes extras para el tipo del interés añadidos. Pueden ser productos que se vinculan previamente o comisiones, organizadas de esa manera para «respetar» la ley en cuanto a costes abusivos en financiación. Como ayuda, puedes encontrar en Internet calculadoras financieras que nos permiten saber el indicador financiero al detalle. También podemos acceder al cuadro para amortizar existentes en diversos productos para financiación circulante orientada a empresas. No hay que permitir que nos engañen o nos hagan firmar sin saber muy bien qué es lo que estamos aceptando. ¡Infórmate y vela por tus intereses! (Nunca mejor dicho).
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