Cómo afecta la desigualdad tecnológica

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El tema de la desigualdad económica ya estaba latente entre los españoles varios años antes de que reventara esta horrible pandemia; sin embargo, desde el 2020 se le suman ciertas características especiales que ha acentuado el problema, como el uso casi obligatorio de la tecnología para vivir.

Pareciera que en los países europeos tener un móvil es una cuestión de artículos básicos; pero, a varios españoles les ha costado un tanto tener un computador en casa o una Tablet. Existen familias enteras que solo tienen un móvil en casa. Obviamente, la crisis sanitaria impulsó el uso del Internet hasta más de un millón de nuevos usuarios, pero los gobiernos no han suplido suficientemente la demanda tecnológica que esto implica en todos los estratos sociales.

Los diferentes dispositivos para conectarnos a Internet no solo se necesitan para mantenernos informados; en realidad, la más alta demanda en el uso y compra de dispositivos tecnológicos están relacionados con la nueva modalidad virtual de aprendizaje por ZOOM. Millones de padres o cuidadores de niños y adolescentes han tenido que armarse de diferentes artículos tecnológicos para mejorar la experiencia educativa de sus hijos.

Además, las empresas frente a la crisis, optaron por implementar el modo de trabajo remoto para muchos de los trabajadores. Esto también les ha obligado a los trabajadores, emprendedores y empresarios a equiparse de lo necesario para poder laborar desde sus hogares. Que parece ser algo sencillo y nada escandaloso; pero si lo miras desde el enfoque de una reducción de sueldos, obviamente es un gasto imprevisto que golpea fuertemente el presupuesto familiar o el capital de una empresa.

El aprendizaje remoto

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Una encuesta que realizó UNICEF junto con UNESCO y el Banco Mundial, revela datos sorprendentes sobre las contradicciones del aprendizaje remoto.  Estas instituciones afirman  que apenas la mitad de los países con escolarización virtual monitorea adecuadamente el uso de la tecnología durante el aprendizaje remoto. Por tanto, al notar que la calidad educativa está en descenso, los padres desesperados corren a equiparse de cada vez más dispositivos; aplicaciones o paquetes de Internet para garantizarle a sus hijos un uso efectivo del aprendizaje a distancia.

Ahora bien, las familias hacen un esfuerzo económico para que el aprendizaje remoto en sus hijos sea lo más efectivo posible; pero, ¿Qué sucede con los que no puedan equiparse por falta de ingresos familiares? Allí es donde la brecha de la desigualdad tecnológica se está abriendo cada vez más.

La crisis económica amenaza a 72 millones de niños a caer en la pobreza de aprendizaje. El Banco Mundial y otras instituciones ya lo venían anunciando desde el 2020. Los padres con más recursos pueden apoyar mejor a sus hijos en estos temas; por lo cual, tendrán un mejor entorno de aprendizaje.

El trabajo remoto

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El modo remoto para trabajar es una de las soluciones más factibles implementadas por todo tipo de empresa frente al confinamiento. Pero esta manera virtual de laboral no es nueva, ya ha existido desde hace varios años; sin embargo, no era la opción preferida. Las jornadas de ocho horas corridas también han dejado de ser prioritarias; porque la flexibilización en los horarios es una de las ventajas del trabajo remoto.

Pero todo no es color de rosa, el aumento en los gastos domésticos es un elemento que te puede jugar en contra. Los gastos eléctricos y de consumo de Internet aumentan, necesitarás invertir en acondicionar tu espacio de trabajo y; además, puede que aumente tus gastos de alimentación, pues al estar en casa estadísticamente se ha comprobado el aumento de consumo de alimentos por causa del confinamiento.

Por otra parte, no es lo mismo el trabajo remoto al teletrabajo. El teletrabajo es una forma virtual de trabajar que está respaldada por la ley, mientras que el trabajo remoto es la forma improvisada de laborar desde tu hogar; la cual, se ha venido estableciendo como una opción por causa de la crisis sanitaria para prevención del contagio de Covid-19.

La ralentización de la productividad

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Para nadie es un secreto que las empresas que antes de la pandemia ya contaban con un respaldo tecnológico pudieron soportar mejor la crisis en temas de productividad y ventas. La rentabilidad de las empresas cada vez está más difícil de mantener; por lo cual, las empresas que no cuenten con la tecnología que impulse sus ventas y su productividad queda en alto peligro de quiebra.

En este sentido, las empresas tendrán que invertir mucho más en tecnología y publicidad digital que antes; lo cual implica un gasto que no habían tomado muy en cuenta muchos emprendedores o pequeñas empresas. Es obvio, si no existe la cantidad de trabajo necesario para producir, no pueden aumentarse las ventas. Entonces, soluciones como el trabajo remoto y el teletrabajo toman protagonismo para salvar las pequeñas y medianas empresas.

La capacidad de producir soluciones al nuevo modus vivendi de los trabajadores en esta era digital es mucho más importante que la inversión en tecnología o en el marketing digital. En este momento lo más obvio es pensar en cómo publicitar de forma digital tu empresa; pero, si miras un poco más allá, eso es una solución primaria, pero no es la solución final frente a la nueva industrialización digitalizada.

Definir los objetivos

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Lo importante en maximizar tus resultados. Quizá no se trata de aumentar las ventas, sino de adaptar los medios de producción. Enfocarse en la raíz del problema puede brindarte más posibilidad de alcanzar tus metas empresariales.

Cuando las empresas pueden mantener precios de mercado se genera una utilidad que les da cierta tranquilidad; pero, cuando la producción de tu empresa se ralentiza tienes que reevaluar los costes de producción y revisar la eficiencia de los procesos internos. Ya no vale hacer una revisión histórica de tus costes; obviamente, por la pandemia, la inversión para la optimización de la producción será mayor que nunca, no tienes que hacerte un balance financiero para saber esto.

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