La vivienda turística y el precio del alquiler

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La vivienda turística y el precio del alquiler han sufrido fuertes cambios y modificaciones en los últimos tiempos. En gran parte esto se ha debido a la normativa turística implementada por algunos ayuntamientos. Esta ha nacido como  respuesta al gran crecimiento de plataformas de alquiler de apartamentos a través de internet como AirBnb.

En este sentido los gobiernos locales se han centrado en poner una serie de restricciones para el alquiler de los apartamentos. Por un lado hay lugares en los que se prohíben las viviendas turísticas. En otros, se requiere de la solicitud de una licencia para la que el ayuntamiento limite la concesión.

Estas restricciones vienen dadas por dos claras razones. La intención con ellas es tratar de reducir o eliminar el ruido y los inconvenientes que generan las viviendas turísticas en el resto de vecinos. Y también evitar que la gran mayoría del parque de viviendas de alquiler sea destinado a fines turísticos. Esto se debe a que si se adoptara esto último, el precio del alquiler se encarecería. La razón es simple, a los dueños de estos apartamentos les resultaría más rentable alquilar temporalmente  su vivienda a través de estas plataformas. Por lo tanto, subirían el precio del alquiler convencional.

No obstante, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) estas normas turísticas imponen restricciones injustificadas a la competencia. Esto se debe a que limitan la entrada de nuevos operadores, pero también por que consolidan la posición de quienes ofrecen alojamientos turísticos que ofrecen servicios. Esto puede derivar en un aumento de precios en el alojamiento turísticos y una pérdida de calidad, inversión e innovación.

El efecto del alquiler y las viviendas turísticas

A juicio de la CNMC no hay ninguna evidencia certera acerca de los efectos que este tipo de plataformas de reservas vacacionales como AirBnb pueda tener. En ello hace referencia al precio del alquiler, no a las molestias que puedan estar derivadas de este tipo de actividades.

Sin embargo, los estudios realizados así como los diferentes informes llevados a cabo por diferentes organismos, instituciones y empresas no ofrecen datos reales acerca de estos hechos. De esta manera, no se puede asegurar que si no hubiese vivienda turística en una zona, los precios del alquiler pudiesen haber aumentado al mejorar su servicios y haciendo llegar a residentes con mayor poder adquisitivo. Esto también supondría que los residentes con menos poder adquisitivo se viesen desplazados. De esta manera se pueden apreciar los mismos términos que se aplican en lo referente a la vivienda turística.

Un incremento del precio del alquiler mínimo

Estudios realizados por otros expertos en lo que se refiere al incremento de alojamientos turísticos y su asociación con el incremento del precio del alquiler establecen un dato muy significativo. Este es que apenas se incrementa el precio del alquiler convencional por la existencia de alojamientos turísticos. De hecho se estima que, de media, el incremento de un 1% en alojamiento turísticos implica un aumento de tan solo el 0,018% en el precio de los alquileres.

En el caso de España, dadas las medidas que están tomando en este sentido algunos ayuntamientos, se busca reducir el número de alojamientos turísticos. Si consiguiesen hacerlo a la mitad, esto haría que el precio del alquiler se reduciría en cerca del 1%.

No obstante, las restricciones aplicadas pueden tener otros muchos efectos, que pueden ser negativos para estos municipios y ciudades. Por ejemplo, una restricción en las condiciones y número de alojamientos turísticos hará que, de una u otra manera, se reduzcan de forma notable los ingresos por turismo de estas ciudades. Al mismo tiempo reducirán su atractivo, lo que sí derivará en un menor precio en los alquileres.

Empobrecimiento de la población

Aunque a priori pueda parecer una noticia positiva que el precio del alquiler se reduzca, la realidad es que estas medidas podrían contribuir a un empobrecimiento de la población, privándola de los beneficios y riqueza asociados al turismo. Y este último es, para muchas ciudades, una de las principales vías de financiación.

De esta manera, es importante valorar si realmente la vivienda turística tiene tantos efectos negativos como algunos quieren ver. No obstante, no parece adecuado aprobar regulaciones y prohibiciones como las que se están llevando a cabo en determinadas ciudades.

Muchas de ellas vienen dadas sin estar realmente fundamentadas ni respaldadas con datos reales. De esta manera, habrá que ver cómo son aceptadas estas medidas y el impacto que tienen en cada municipio. En algunos de ellos puede llegar a ser beneficioso y no afectar de una manera negativa al mismo tiempo que se reducen los alquileres. En otros casos puede llegar a tener consecuencias fatales en lo referente a los ingresos del municipio.

Si se da este último caso es probable que esos ayuntamientos se  retracten de sus decisiones y opten por reducir las restricciones a la vivienda turística. En cualquier caso la realidad es que el acceso a la vivienda continúa siendo uno de los principales problemas de la sociedad.

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