Valor residual – ¿Qué es el valor residual?

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¿Has escuchado algún termino relacionado con la contabilidad, pero no sabes realmente lo que significa o en qué te afecta? ¿Te gustaría familiarizarte con conceptos de economía que puedes encontrar en tu economía, dentro del desarrollo de tu actividad? En este artículo hablaremos de qué es el valor residual y de todo lo que deberías saber sobre él. Se trata del valor que un activo posee en el fin de la vida útil, que es el tiempo durante el cual se utiliza este activo. Estos van perdiendo valor según pasa el tiempo, motivado por el uso y la obsolescencia.

En cuanto al valor residual correspondiente al activo fijo, es la cantidad que la empresa estima sobre la cual puede realizar la venta de ese activo. Este importe se establece para cuando el activo haya superado la vida útil o antigüedad programada. Este tipo de valor viene condicionado por múltiples factores. La vida útil de varios activos puede ser totalmente diferente, ya que un ordenador o un coche de trabajo son dos activos totalmente distintos.

El elemento patrimonial de la empresa tienen diferente naturaleza y, por ello, su vida útil y valor residual son distintos. Por ejemplo, el edificio va a mantener ese valor a lo largo del tiempo a un buen nivel. La maquinaria, con el paso del tiempo y uso, tiene un valor con el paso del tiempo bastante bajo. La explicación lógica es que, generalmente, el valor residual del activo va a depender del número de veces que se pueda usar. En la anterior comparación podemos ver claramente este factor. Un edificio se puede utilizar a lo largo de muchos años e incluso puede aumentar su valor con el paso del tiempo, si se dan ciertas circunstancias. En el caso contrario, está la maquinaria, que sus prestaciones disminuyen.

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Valor residual

Si queremos valorar una empresa, casi automáticamente nos dirigimos a pensar cuál es el volumen de su facturación en un año. Si basáramos el cálculo en solo esta información estaríamos cometiendo un error, ya que no significa que toda esa facturación sean beneficios. Grandes empresas con una facturación inmensa pueden estar obteniendo pérdidas. La clave es que dicho volumen sea mayor que todos los costes y gastos relativos al negocio. Cuanto mayor sea ese margen, más rentable es esa empresa. Por ejemplo, si una empresa tiene una facturación de 10 millones al año, pero los gastos se sitúan en 12 millones, tiene pérdidas cada año de 2 millones. En cambio, una empresa factura 100.00 euros anuales, con unos gastos de 20.000 euros, teniendo como beneficio 80.000 euros al año. La primera empresa factura 100 veces más que la segunda, sin embargo no tiene beneficios como la otra.

Un enfoque distinto para valorar puede ser que nos centremos en los activos y su valor. En este caso, es conveniente enfocarnos en la explotación y gestión de esos activos para producir el beneficio empresarial. Un ejemplo es el de una fábrica de coches, en el que hay una maquinaria y un sistema para la fabricación del producto. Solamente estos activos no nos dan el valor real de la fábrica, ya que hemos de fijarnos en el precio al que se venden los coches y su coste para fabricarlos.

Hay una tercera opción para valorar la empresa que está siendo utilizada en la mayoría de los casos, aunque para ello dependerá de las características de la empresa. Es el método para descuento del flujo de la caja libre, en inglés Free Cash Flow (FCF) o Discounted Cash Flow (DCF). Se trata de la valoración del flujo correspondiente a la caja libre, ya que dan imagen más real en cuanto a su impacto contable y la capacidad empresarial para crear una producción sin costes. Al liberarnos del coste, ese dinero podrá estar orientado a otras inversiones o dividendos, según la empresa crea conveniente. De manera complementaria, al flujo descontado en ese momento hemos de sumarlo el valor residual correspondiente a la empresa y el exceso de la caja, si se da el caso. De esta manera, conseguimos el total del valor respecto a esa compañía.

Para entender mejor cualquier concepto relacionado con el aspecto contable, es conveniente saber qué es el activo y el pasivo en contabilidad  y qué es la depreciación.

Valor residual y contabilidad

Como hemos señalado anteriormente, en el aspecto contable, hace referencia al valor del inmovilizado al término de la vida útil. Para ello, se deduce el gasto debido a la amortización y la depreciación. También tiene otro significado y es cuando nos referimos al importe que podríamos conseguir cuando procedamos a la venta del inmovilizado, cuando finalice la vida útil. Es un factor muy importante a la hora de adquirir un activo, ya que nos puede dar la oportunidad de recuperar gran parte del precio de compra inicial.

Cuando compramos un coche, sobre todo si somos una empresa, miramos las características del vehículo y sus prestaciones. Sin embargo, otro punto que ha de captar nuestra atención es el precio posible de venta una vez hayan pasado 10-15 años. Pasado ese tiempo, dependiendo del activo, se puede llegar a vender por un porcentaje alto. Este importe de la venta es su valor residual. Para calcular este valor, es preciso analizar ciertos factores, con el objetivo de entender de manera correcta el significado.

– Un valor residual solamente se puede calcular para un inmovilizado (elementos del transporte, maquinarias, edificios, etc). Si se trata de cualquier otro elemento patrimonial (existencias, pasivos u otros activos) no se va a poder realizar dicho cálculo.
– Valor del inmovilizado inicial. El primer paso es saber cuál ha sido el importe para adquirir dicho activo o, en su caso, la fabricación y su coste.
– Depreciación y amortización. Una vez sepamos qué importe corresponde al inmovilizado, pasaremos a deducir el gasto para su amortización y su depreciación. Dichos gastos se imputan a ese inmovilizado con motivo del uso o transcurso del tiempo. Su amortización se establece a lo largo de sus años para vida útil. Cuando esta termina, estos gastos no son imputados.

Si tenemos el inmovilizado con su vida útil de 15 años, tiempo en el cuál se amortiza. Cuando lleguemos al año 15, podemos calcular su valor de la siguiente manera: V. Residual = V. Inmovilizado – Gasto Depreciación/Amortización.

Ejemplo para calcular

Supongamos que estamos analizando una empresa y esta compra la maquinaria por valor de 1.000 euros. La vida útil es de cinco años y en cada uno de ellos su amortización es de 150 euros.

Como esta maquinaria corresponde a la categoría de inmovilizado, vamos a poder hacer este cálculo. Como hemos establecido anteriormente, lo primero es saber el valor inicial que ha sido de 1.000 euros. Ahora, hemos de saber cuál es su amortización que se ha acumulado en esos cinco años que es de 750 euros (Amortización 150 X Cinco años). En este punto, ya sabemos cual es el valor residual. Basta con restar al precio inicial (1.000 euros) la amortización (750) y obtendremos 250 euros como valor.

En algunos casos, este valor corresponde a un importe estimado por la compañía o legislados. Es posible otorgar un 5% del valor para su adquisición para que sea su valor residual. Esta opción conlleva a unas ciertas implicaciones para calcular la amortización al año que veremos a continuación:

Adquirimos un automóvil por valor de 10.000 euros y su valor residual se estima en un 20% respecto al importe que por el cual lo hemos adquirido. Su vida útil es de 10 años y se realiza la amortización lineal. En este punto, sabemos que 2.000 euros es su valor residual, que lo restaremos al valor de su adquisición para obtener su amortización. El resultado es de 8.000 euros (10.000 – 2.000 euros). Una vez tenemos el valor total de la amortización, lo vamos a dividir para calcular en cuanto se amortiza al año. Al tener 10 años de vida útil, sabemos que su amortización por año es de 800 euros (8.000 entre 10).

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Consejos

Existen varios puntos a tener en cuenta para realizar una buena adquisición o, por el contrario, que no resulte nada rentable. Como empresa, hemos de analizar todos los aspectos del inmovilizado que queremos comprar. No solamente hemos de fijarnos en sus prestaciones, sino también en cuánto tiempo nos dura o los gastos que conlleva el mantenimiento, por ejemplo. Una compra ideal es un inmovilizado que nos de un gran rendimiento, con un bajo coste de producción por un tiempo estimado. Además si, una vez haya finalizado su etapa, existe la posibilidad de venderlo a un buen precio, estaremos recuperando la inversión inicial. Inconscientemente, aunque no hayamos escuchado nunca el término valor residual, lo aplicamos a muchas compras.

Por ejemplo, cuando adquirimos un coche o un móvil. En este momento, estamos pensando en la marca, prestaciones, diseño, etc. Pero también, en un porcentaje, damos importancia al precio sobre el cual podríamos vender pasado un tiempo. Aunque el cálculo no siempre es acertado, el concepto nos sale de manera natural, ya que buscamos recuperar parte del importe destinado a esa compra. Hay inmovilizados que tienen un muy buen precio de venta, cuando termine sus servicios, en comparación con otros. Si por ejemplo, conseguimos recuperar un 20% respecto al precio inicial, estaremos consiguiendo una adquisición «gratis». Al comprar un coche por 10.000 euros y venderlo por 2.000, recuperaremos ese importe. Si esta operación se da, a lo largo de nuestra vida, durante cinco veces, habremos recuperado 10.000 euros. O lo que es lo mismo, el valor completo de un vehículo.

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