Prácticas de la banca en apuros

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¿Te gustaría saber más información de la economía mundial o nacional y ver qué impacto real tiene en nuestras vidas? ¿Las entidades financieras te inspiran confianza o, por el contrario, piensas que no son de fiar y desconoces su funcionamiento? En este artículo hablaremos de las distintas prácticas de la banca en apuros y de todo lo que has de saber sobre ellas. Si todavía no nos hemos dado cuenta, bienvenido; los bancos marcan las políticas de cada país y organizan nuestra vida. No deja de tener su punto irónico que se vayan a celebrar por cuarta vez elecciones generales, cuando simplemente no tienen el poder. Para recuperar esa posición y que los políticos realmente representen al pueblo hay que pensar bien en el partido al que vamos a votar. La mayoría obedece a intereses privados y órdenes del Banco Europeo, por ejemplo.

Cuando la banca en apuros crea una estrategia para seguir generando ingresos a través de productos sin ética y beneficio para el cliente, pone en marcha todo un sistema. Del Banco más grande al de menor tamaño van pasándose sus productos para llegar al «consumidor» final. En todas esas entidades financieras hay empleados de dudosa moral que o no saben lo que están vendiendo ni quieren o lo saben y no les importa. Ya sea por el deseo de ganar un buen sueldo, conseguir ascensos o por el miedo de quedarse en paro. La realidad es que en España, si nos situamos no muchos años atrás, hemos tenido y tenemos infinidad de estafas por parte de bancos. Desde productos comercializados como ahorros sin posibilidad de pérdida hasta hipotecas inasequibles.

A lo largo del texto, hablaremos de un caso en concreto protagonizado por Banco Popular. El precio, debido a las deudas y caos que tenía, fue un euro.

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Banca en apuros

Este suceso se trata, como otros millones de casos, de un cliente corriente con poca experiencia y sin apenas conocimientos. Esta persona tenía el deseo de emprender y poner en marcha su propio negocio. Para ello, solicitó crédito por 100.000 euros y este banco le exigía los datos financieros de la actividad y los datos personales para su aprobación. Todo iba con normalidad y la operación iba a ser aprobadas sin problemas dado el historial positivo del cliente y la viabilidad del plan de negocio. Estas sensaciones fueron transmitidas a esta persona por el empleado del banco y entonces inició todas las operaciones para arrancar la actividad. Aquí, el cliente cometió un error bastante importante, ya que se precipitó antes de que fuera aprobada oficialmente la solicitud. Esto, más tarde, le pondría en una situación desesperada y con poco margen de maniobra.

Unas semanas después, se confirmaba la peor de las situaciones. El director de esa oficina le comunicó que su solicitud iba a ser rechazada, aunque cumplía con todas las condiciones. La excusa fue que eran directrices dadas desde arriba. Como decíamos, el cliente ya se había adelantado para poder empezar a desarrollar su actividad. En este punto, su única alternativa era pedir financiación en una entidad diferente, sin su expediente bancario.

Días después, recibió una llamada de su entidad bancaria y le dieron una alternativa para conseguir esa financiación, con otras condiciones. Pese a la esperanza de conseguir este dinero, el cliente y su pareja sabían que los requisitos iban a ser más exigentes. Por tanto, antes de ir a la reunión, recalcularon su modelo de negocio, reduciendo el 25% del importe y acortando el plazo para devolución. Inexplicablemente, su solicitud no podía ser aprobada en una cantidad de 100.000 euros ni de 75.000 euros como habían calculado. Con el fin de conseguir la financiación, le exigían un crédito de 150.000 euros, con la intención de dar una cantidad superior de dinero a la que realmente necesitaban. Para más sorpresa, otra condición innegociable era que una tercera parte se invierta en adquirir acciones del banco.

Ética en los bancos

Como se ha podido saber por los medios de comunicación, cuando otro banco importante de España adquirió por un euro esta entidad bancaria, inmediatamente inyectó 13 mil millones. Después de esta operación, las acción del Banco Popular bajaron a cero, como era de esperar. La conclusión que se puede sacar de este caso en concreto y proyectable a muchos otros es que los empleados, directos o entidades bancarias no se hacen cargo de las consecuencias.

Aún teniendo la certeza de que el cliente está aceptando una operación en la que condena su futuro financiero y no va a ser capaz de cumplir con los términos, esa financiación se permite. Esos 50.000 euros que le exigían invertir en acciones al de unos meses iban a valer 0 euros, pero no les importó. El cliente, amigo del empleado/director, confió en sus consejos, ya que este le había anunciado que esas acciones iban a subir y podía devolver el crédito sin problemas. Finalmente, esos 50.000 euros desaparecieron casi totalmente, pero no el compromiso de devolver ese dinero que no pidió más el otro importe.

No es un descuido profesional en un momento determinado o por falta de analizar la viabilidad de una operación, que también es grave. En este ejemplo real del que nos valemos para explicar el funcionamiento de la banca, obligan al cliente a firmar un crédito insostenible. El objetivo no es otro que aguantar las apariencias un tiempo más, hasta que se cierren otros movimientos importantes, aunque después todo termine explotando. Es muy simple jugar con el dinero de los clientes, prácticamente robarles y seguir atándolos aunque sepamos que no vamos a estar mañana. Su simpleza es apoyada por la inacción de los Gobiernos y la irresponsabilidad para con los ciudadanos.

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Banca y desapego social

Otro caso que afectó a gran parte del país fue el de Bankia. Ni siquiera vamos a entrar en la complejidad, falta de ética e ilegalidad con la que se procedió. Basta decir que miles de personas perdieron todos sus ahorros en productos que no sabían de su existencia. En casos comprobados, el empleado o director del banco firmaba los documentos de parte del cliente, que era una persona mayor o discapacitado. Cuando la situación se volvió insostenible, la gente empezó a darse cuenta de que habían perdido los ahorros de toda su vida.

Realmente, este caso fue uno de los más sonrojantes en la historia de España. Los directivos sabían qué iba a pasar, sabían cómo lo estaban consiguiendo y conocían las consecuencias. Peor aún, no es que fueran conscientes de las técnicas empleadas, sino que las idearon. No es una reacción desesperada en un mal momento, que tampoco estaría para nada justificada. Es la acción por voluntad propia de crear un sistema en el que miles de personas se quedan sin casa, con la deuda y sin ahorros.

Lo peor de todo no es que la banca cuenten con este sistema o funcionamiento. El asunto realmente grave es la impunidad con la que proceden, en las narices del Gobierno. Por otra parte, es totalmente comprensible que el Gobierno no pueda hacer nada ya que no es quién manda realmente. Si tomáramos ejemplos de otros países o el nuestro fuese una nación justa y comprometida, no hubieran habido casos como estos. Para poner la guinda, Bankia, además de «robar» el dinero a sus clientes, fue rescatada con el dinero de todos. Es decir, cuando hay beneficios se privatizan y si hay deuda pasa a ser pública.

También puede que te interese saber qué es un préstamo exactamente o qué es la domiciliación bancaria. Siempre se nos ha exigido cumplir con nuestra responsabilidad financiera, pero deberían predicar con el ejemplo desde las distintas instituciones y la banca.

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