¿Ha empeorado la crisis económica la salud en España?

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La salud pública no es más que el esfuerzo por prolongar la vida de los ciudadanos en función del conjunto de una comunidad. Este objetivo se trata de alcanzar a través de políticas de estado desarrolladas con base en las necesidades existentes, garantizando los servicios sanitarios.

Por ello, al planificar y evaluar los servicios de manera eficiente, se asegurará la calidad de vida de los ciudadanos en gran manera. Ahora bien, tomando conciencia de la crisis económica europea y mundial, ¿cómo se ha visto influenciada esta “calidad de vida sanitaria española”?

La salud también se ha vuelto negocio en España desde hace ya unos cuantos años. El sistema de salud en España no es gratuito y de calidad para todos. La asistencia sanitaria en España se incrementa el gasto individual y privado cada día. Toda familia española debe pagar sus impuestos y, además, pagar seguros privados porque el sistema sanitario público no está garantizado por habitante.

La inversión para el desembolso público en tema de salud ha decaído bastante. Esta realidad representa un verdadero negocio paras los que ofrecen servicios de salud privada. Y si no lo creéis solo tienes que ver que los sectores que mueven mayores desembolsos son los referentes a la asistencia odontológica y de rehabilitación.

El desembolso en boticas por fármacos sin receta médica es uno de los más altos por parte de los hogares españoles. Por ello, la compra de fármacos se ha incrementado, lo cual pesa para el presupuesto familiar; sobre todo, en relación directa con las empresas privadas de seguros médicos.

Los efectos de la crisis en la salud de los españoles son evidentes. Sin embargo, ¿cuáles son las implicaciones de esta crisis en el sistema de salud como tal y qué relevancia tiene la reforma en la salud para mejorar la calidad de vida de los españoles? Estas y otras interrogantes estaremos comentando a continuación.

¿Ha mejorado o ha empeorado la salud en España?

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Uno de los pilares fundamentales de un país es el cuidado del sistema de salud. Garantizar la salud a ciudadanos es uno de los objetivos de todo país desarrollado. Por ello, saber cómo enfrentar la crisis desde la perspectiva de la economía de la salud es crucial para poder plantearse soluciones reales.

Centrándonos en el estado de bienestar del ciudadano y su dependencia, podemos hacer referencia al cuidado informal que el ciudadano ha tenido respecto a su salud por causa de las fallas en el sistema de salud público. Este cuidado informal dependerá del presupuesto mensual del hogar, de las empresas privadas aseguradoras y de los medicamentos más ofrecidos en las farmacias de fácil acceso.

Por lo tanto, tomando en cuenta los recortes en el tema de salud que se han venido dando por causa de la crisis económica; y todos los retrasos en papeleos que produjeron las diferentes reformas políticas, etcétera, etcétera, podemos afirmar que indudablemente ha empeorado la salud en España, aunque en papel parezca haber mejorado.

La crisis no solo se ha vivido en España, es un tema de todo el sur de Europa. Sabemos que los ingresos tributarios han caído fuertemente en España desde el 2018. En general, en casi todos los países europeos se han centrado en cómo controlar el presupuesto en el ámbito sanitario. El problema que hemos tenido en España es que no se ha podido definir una verdadera reforma; hemos venido haciendo lo mismo con menos recursos.

¿La salud es un derecho universal gratuito o pagado?

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Un elemento estructural del sistema nacional de salud muy importante que se debería pulir en España es aclarar el acceso a los servicios sanitarios en función a la ciudadanía, que todos tengas derecho a disfrutar de servicios sanitarios gratuitos. Esto garantizaría de alguna manera el cuidado del presupuesto mensual de las familias españolas y su calidad de vida.

La irrupción del sector privado dentro del sistema de salud español, aunque siempre ha estado presente, no se puede decir que esté garantizando la calidad de salud realmente. Lo que sucede es que ha habido una proliferación de microsistemas privados dentro de la gestión de la salud pública.

Sin embargo, estas experiencias de multimensionalidad de sistemas no han sido del todo negativas, ya que de una u otra manera ha mejorado la eficiencia en el área. En este sentido, España ha evolucionado su sistema de gestión en el área de salud, pero por razones políticas no se ha alcanzado subsanar deficiencias que por los años ya se deberían haber optimizado.

Una de las razones del estanque del sistema de salud tiene que ver con la transparencia en el tema de los presupuestos otorgados al campo; por ello, la gente en general, los que escuchamos a los medios, no creemos mucho que se diga en la inversión pública, inclinándonos paradójicamente por la privatización del sistema de salud.

Lamentablemente, tenemos que decir que los modelos de gestión privada en cuanto al tema de salud deben ser mejor evaluados y orientados a los derechos ciudadanos. Esto, muy a pesar de toda la experiencia acumulada que se ha tenido dentro de la gestión pública.

¿Se necesita la reforma de una ley o la reforma de un sistema?

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La ley que garantiza la asistencia sanitaria de manera universal a todos los residentes ha sido un gran avance. Sin embargo, aunque es muy positivo que se ha revertido el Real Decreto del 2012, todavía tenemos que mejorar en gestión, sobre todo respecto a lo tributario a la salud.  Revertir esta medida intentó devolver derechos ya cercenados, pero representó un ataque político al servicio nacional de salud.

Que haya elegibilidad universal no quiere decir que el servicio universal va a ser gratuito, ni que va a tener el mismo precio para todo. Se calcularán los costos en función de las características del servicio y del beneficiario. Las personas vuelven a recuperar el sistema de salud como un derecho, pero no se desliga del sistema privado del todo.

¿El problema es el déficit público?

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Sabemos que la Comisión Europea tiene en el ojo a nuestro país por más de diez años. España está apenas saliendo de un procedimiento estratégico de control e inspección de sus cuentas; todo ello por causa de las alarmantes cifras de déficit público que han venido acrecentándose estadísticamente desde principios de la voraz crisis económica.

Sin embargo, la complicación que representa el déficit público viene obligando al Gobierno a hacer frente a nuevas medidas de fortalecimiento presupuestario; sabiendo que ello hará difícil el incremento de las partidas consignadas a financiar proyectos de sanidad pública.

Todas estas limitaciones financieras inciden en la dinámica de inversión en gestión de salud pública; sobre todo en gastos referentes a factores demográficos como el envejecimiento poblacional, la tasa de natalidad y la necesaria inclusión de la innovación tecnológica en todo el sistema.

Este contexto hace definitivamente indispensable que las decisiones respecto a todo lo que implica la asignación de recursos para la gestión del sistema sanitario público español; así como las partidas concernientes a la inclusión de nuevas tecnologías (que pueden ser de tipo farmacológico, dispositivos, equipos para pruebas de diagnóstico, etc.) dependan esencialmente de su capacidad de eficiencia-coste. Por ello, las políticas deberían ir orientadas a garantizar que los recursos invertidos en dicho sistema generen valor real y no solo en el papel o en un decreto.

¿Realmente es sostenible el Sistema Nacional de Salud como se pregona?

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Toda sostenibilidad demanda una capacidad de presupuesto público suficiente para hacer frente a todas las insuficiencias que impliquen gastos en el sistema. Por lo tanto, aunque el objetivo del SNS es garantizar la sostenibilidad, se está exigiendo simplemente conceder los presupuestos destinados a dicha asistencia sanitaria y con ello los recursos necesarios para poder financiar todo lo relativo a las prestaciones concernientes.

Sin embargo, como quienes se encargan de fijar la financiación respectiva al sistema corresponde a representantes civiles en las Cortes y en los famosos parlamentos autonómicos, a veces (por no decir recurrentemente), se desvían dichos recursos.

Quienes deciden cuántos recursos se descuentan tributariamente de la sociedad a manera de impuestos o pagos obligatorios son los que a fin de cuenta deciden (aplicando sus políticas) cómo se distribuyen estos recursos y cómo manejar los gastos. Por lo tanto, se trata de un problema más político que económico.

En síntesis, podríamos concluir este post enfocándonos en la interrogante inicial: ¿ha empeorado la crisis económica la salud en España?, pues podríamos alegar que por sentido común es evidente que en tiempo de crisis todo empeora. Sin embargo, se han visto intentos de mejora como la reforma de la salud como derecho universal, muy a pesar de que no se esté dando tanto beneficio real al ciudadano.

Por lo menos, en cuanto a leyes se trata se ha visto un avance, una intensión de mejora. Ahora, habrá que ver que tan pragmática puede llegar a ser esta reforma y si no se hunde en un trasfondo político que la petrifique. Parece que España ya ha tenido suficientes experiencias con leyes que hacen ruido pero que a fin de cuenta vuelven a caer el más de lo mismo.

Nos interesa conocer tu opinión al respecto, pero sobre todo si te sientes o no satisfecho con los servicios de salud pública de tu localidad. Aunque parezca muy extraño, a veces las soluciones a los problemas que destruyen la economía de un país no salen de los grandes economistas ni analistas de gestión; a veces solo hay que escuchar lo que el afectado necesita y lo que piensa.

 

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