Ganar más de lo que gastas

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¿Te consideras un comprador compulsivo? ¿Te cuesta resistirte ante una buena oferta? ¿No logras diferenciar lo que necesitas de lo que deseas? No te culpes. Puedes estar seguro que no eres el único al que le sucede.

A miles de personas les sucede igual. Salir de compras es todo un reto. Sobre todo si tienes una mirada larga pero un bolsillo corto. Es decir, las cosas se complican cuando lo que nos gusta o lo que necesitamos, sobrepasa a nuestro presupuesto mensual.

La verdad es que hoy en día es un verdadero reto llegar a finales de mes. Nuestro sueldo nos alcanza, a duras penas, para lo estrictamente básico. A veces, nos cohibimos de darnos un gusto, o a nuestros hijos, porque eso significaría tener que adquirir una deuda que después nos costará pagar.

Muchas otras personas se ven obligadas a tener dos trabajos. Sacrificando así, el valioso tiempo que estaba destinado a actividades en familia o para simplemente descansar. Y así se nos va la vida en trabajar y trabajar… Eso no parece tener sentido. ¿Hay alguna solución?

Para tu fortuna, te tenemos buenas noticias. Sí hay una solución y está al alcance de tu mano. Solo debes aprender a gastar en conformidad con lo que ganas. Tus egresos nunca deben ser mayores a tus ingresos, cosa que suena más difícil hacer que decir pero que no es imposible.

Quizás te estés preguntando cómo. Tal vez esto te parece una soberana locura pero, si quieres llevar una vida más relajada y no afanarte tanto, solo debes aprender a ahorrar y a organizar mejor tus finanzas.

No quiere decir que tienes que convertirte en economista, contador o administrador. El día de hoy te estaremos dando trucos prácticos que te ayudarán a mejorar tu economía.

Qué es un gasto

Ganar más de lo que gastas

Es importante que, antes de abordar el tema, podamos aclarar ciertos términos. Por ejemplo, gasto. ¿Qué es gastar? Cuando hablamos de un gasto, nos referimos a una salida de dinero. Esta salida puede estar dirigida a una persona o a un grupo de personas, con el propósito de cancelar en valor de un servicio o producto.

En el ámbito de la contabilidad, un gasto es la salida de un efectivo u otro activo de valor de una empresa o persona a otra empresa o persona a cambio de un producto o servicio de valor equivalente o compensatorio.

Sin embargo, existe una diferencia entre el gasto que realiza una persona y el de una empresa. Por lo general, la empresa suele recuperar esos gastos que tiene al generar ingresos. En ese caso, estaríamos hablando más bien de una inversión. No podemos decir lo mismo en el caso de una persona.

También es importante mencionar que el gasto siempre es necesario realizarlo para que pueda entrar en funcionamiento cualquier ente económico.

No debemos confundir el término gasto con pago. Ya que no siempre el gasto y el pago coinciden en el mismo momento. Por ejemplo, algunas veces podemos tener un gasto y, sin embargo, realizar el pago posteriormente, según los términos del acuerdo al que llegamos con el vendedor.

Podríamos mencionar algunos casos concretos en los que se realiza un gasto. Por ejemplo, cuando realizamos el pago de algunos servicios como la luz, el gas o el teléfono.

Tipos de gastos

Ya sea que estemos hablando de una familia o de una persona que viva sola, en ellos siempre encontraremos el mismo dilema económico, ¿cuánto es necesario gastar? ¿Cuándo debemos detenernos?

Para poder hacer esto, es necesario que establezcamos prioridades en nuestra vida. Una prioridad es algo que no podemos dejar para después, es decir, es de carácter urgente. Tenemos que atenderla en el mismo momento en que se presenta.

Al hablar de prioridades, podemos referirnos a una sola o a un conjunto, ¿qué quiere decir eso? Podemos ilustrarlo de la siguiente forma, en una casa hay necesidades urgentes como lo es el pago de los servicios, la adquisición de comida y ropa, la mensualidad de la escuela de los niños, el arriendo o alquiler de la casa, etc.

Sin embargo, entre esas necesidades urgentes que debemos cubrir, hay unas que son más importantes, ya sea porque se haya vencido el plazo para el pago o por alguna otra razón. A estas, podríamos denominarlas prioridades.

Claro, las prioridades pueden variar dependiendo de las circunstancias que se presenten. Los imprevistos están a la orden del día. En ocasiones, una enfermedad podría convertirse en una prioridad, sobre todo si la vida de quien se enferma se ve comprometida.

Tomando en cuenta todo lo que hemos señalado, entonces podremos tener una idea para determinar cuánto y cómo debemos gastar, para hacerlo de forma responsable.

Ahora bien, a continuación te estaremos mencionando cuáles son los diferentes tipos de gastos que podemos tener.

Los gastos fijos

Los gastos fijos son aquellos gastos que tenemos que cubrir cada cierto tiempo. El desembolso que hacemos no varía en cuanto a la cantidad o, si lo hace, es de forma muy leve.

También podríamos añadir que no dependen de otros factores como la producción de la empresa o los ingresos de la persona, las ventas que se realicen, etc. De lo contrario, estaríamos hablando de gastos variables.

Entre los gastos fijos encontramos aquellos que realizamos con mucha frecuencia, por lo general cada mes, como lo son el pago del alquiler o la hipoteca de la casa, el pago de los seguros, también de los servicios como el agua, la electricidad y el gas.

En caso de tener una empresa, entre los gastos fijos de esta se encuentran el pago de la nómina de los empleados, el pago de impuestos, la licencia que algunas empresas necesitan para poder continuar su funcionamiento, entre otros gastos frecuentes y obligatorios contemplados en la ley.

Una empresa puede llegar a tener varios gastos fijos, lo que todos tienen en común es que no dependerán de la producción de la empresa. Sea que aumenten, disminuyan o se detengan, los gastos fijos se mantendrán.

Los gastos fijos nos brindan la oportunidad de aprovechar las economías de escala. Para entender mejor el punto, cuando una empresa paga una licencia y la producción aumenta, los ingresos aumentarían también gracias a la licencia. Sin embargo, el coste de esta seguiría siendo el mismo. No hay variación.

Los gastos variables

Los gastos variables, como su palabra lo indica, son aquellos que varían, que no tienen un monto fijo porque generalmente van a depender de nuestro consumo para poder cobrarse. Es decir, mientras más se emplea, más dinero cuesta.

Un ejemplo típico es el de las tarjetas de crédito. Puedes usarlas todo lo que quieras hasta llegar a su límite de consumo. Sin embargo, cada mes deberás cancelar un porcentaje establecido previamente dependiendo de cuánto hayas consumido del límite de tu tarjeta, es decir, intereses.

En pocas palabras, este tipo de gasto depende, en gran manera, de nosotros mismos. Del uso responsable o irresponsable que le demos a nuestros recursos.

Claro, es natural que surjan imprevistos. En ocasiones nos vemos obligados a recurrir a estos medios para salir de un apuro económico. A estos también se les conoce como gastos inesperados. Podrían presentarse gracias a una enfermedad, un accidente automovilístico, etc.

Sin embargo, por lo general, estos casos suelen presentarse de manera esporádica. De la misma manera debe ser el uso que se le dé a nuestras tarjetas de crédito, ya que de lo contrario, los intereses podrían llegar a ser muy elevados y causarnos muchos problemas futuros.

Lo más razonable, es buscar maneras de solventar la situación económica que tengamos, sin necesidades de incrementar nuestros gastos variables mensuales. Aunque estos dos tipos de gastos son los más comunes, no son los únicos.

Estaremos hablando, de forma breve, de algunos otros tipos de gastos comunes en nuestra economía.

Otros tipos de gastos

Ganar más de lo que gastas

Diariamente nos enfrentamos a diferentes tipos de gastos, muchos de los cuales no podemos evitar. Lo que sí podemos hacer es controlarlos, al menos aquellos que se encuentran a nuestro alcance. Entre estos gastos se encuentran los siguientes:

  • Los gastos hormiga: Son aquellos gastos que se van presentando paulatinamente, es decir, poco a poco. Su costo no es demasiado elevado pero van sumando una cantidad importante que, al no ser tomada en cuenta, genera un impacto profundo en nuestra economía.

De hecho, podríamos preguntarnos de dónde se generó el déficit presupuestario al llegar a final de mes.

  • Los gastos flexibles: Este tipo de gasto es inevitable. Sin embargo, sí podemos controlar cuánto vamos a gastar ya que se trata de aquellas cosas que necesitamos pero que varían en cuanto a costo. Por ejemplo, un par de zapatos, un bolso, un par de jeanes, etc.

Estos artículos no tienen un precio general determinado. Así que está en nuestras manos buscar la economía y quedarnos con la mejor opción para nosotros.

  • Los gastos discrecionales: Este tipo de gasto es netamente necesario, más aún si en nuestro hogar hay niños o adolescentes. Se refiere al dinero que apartamos para realizar actividades recreativas, como por ejemplo, ir al cine, al parque o a cenar.

Ahora bien, ¿cómo podemos equilibrar nuestros ingresos mensuales con lo que gastamos, a fin de que estos no sean mayores? Si no ves la solución al final del túnel, aquí te diremos lo que puedes hacer.

Cómo ganar más de lo que gastas

Lo primero que debes hacer es tratar de cambiar de mentalidad. La tendencia del ser humano es que, mientras más dinero ganas, más quieres gastar. Pero eso no tiene porqué ser así. Es importante aprender a controlar el impulso de querer tener lo mejor y lo más nuevo, si no nos hace falta.

De este punto se desprende otro aspecto que debemos considerar, el establecimiento de prioridades. Como lo mencionamos anteriormente, al momento de decidir cuánto dinero gastar, debemos detenernos a pensar en qué lo vamos a gastar y si realmente forma parte de nuestras necesidades o más bien de nuestros deseos.

¿Acaso podemos dejarlo para después? ¿Podríamos adquirirlo el próximo mes como un gasto adicional? ¿Cómo afectará la economía de la familia? ¿Podré llegar tranquilo a final de mes? Debemos detenernos a meditar en la respuesta a estas preguntas.

Por otra parte, te hará bien estar organizado con anticipación. Si sabes cuánto ganarás en el mes, entonces puedes tomar lápiz y papel para determinar cuánto dinero destinarás para cada artículo o servicio.

Luego que hagas esa lista, trata de apegarte a ella lo mejor posible. Claro, no dejes tan ajustado tu presupuesto. Es bueno que dejes un margen de holgura por si se presente algún gasto inesperado.

Otra sugerencia útil es inculcar este mismo razonamiento en los demás miembros de la familia. Cuando todos cooperan con el plan que se ha establecido, las cosas suelen marchar mejor y se pueden apoyar para apegarse al arreglo que tienen cuando surja la tentación de querer comprar algo innecesario.

Haciendo esto, puedes tener la seguridad que estarás gastando menos de lo que ganas, eso te permitirá ahorrar y destinar esos ahorros para proyectos futuros como unas vacaciones en familia. Gana más de lo que gastas.

 

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