El egoísmo en Economía

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A la hora de hablar de economía es habitual que muchas personas piensen en que una gran cantidad de las teorías en torno a la misma se basan en supuestos que realmente son irreales. En este sentido es importante tener en cuenta que, partiendo de aspectos que sean erróneos o falsos, sí es posible desarrollar unas buenas teorías, siempre y cuando se utilicen como un punto de partida o una aproximación adecuada.

Mercados competitivos

En el caso de los mercados competitivos hay que tener en cuenta que se pueden utilizar teoremas restrictivos al respecto, que ayudan a la hora de aproximarse a la situación real, teniendo en cuenta que en este tipo de mercados los agentes sí acostumbran a ser egoístas.

Esto se puede apreciar en cualquier empresa o negocio, en el que no verás a un empresario o trabajador ir regalando su dinero a sus clientes ni empleados. Aunque en algunas campañas, como por ejemplo en las de recogida de alimentos, las personas son capaces de poder ser solidarios y colaborar con un kilo de comida para personas necesitadas, esto es una parte muy reducida del presupuesto.

De esta forma, aplicando un supuesto egoísta en los mercados competitivos, se puede predecir de manera muy apropiada lo que ocurre en los mercados reales cuando se opta por colocar una cuota, un impuesto o un arancel, entre otros. De esta forma, cualquier mejoría que tenga como base un postulado más cercano a la realidad debería tener, en estos casos, una conclusión que realmente sea muy similar a las alcanzadas basándose en el egoísmo.

Mercados no competitivos

En el caso de los mercados no competitivos hay que tener presente que en el caso de que las empresas sean egoístas, este tipo de mercados carecerán de eficiencia, ya que se encargarán de producir pequeñas cantidades a un precio muy elevado, lo que hará que las propias empresas se beneficien de una manera totalmente desproporcionado con respecto a los consumidores. Si las empresas pudieran ser menos egoístas, vendiendo más a un precio menor,  como lo harían en una competencia perfecta. Para el desarrollo de una teoría al respecto, habría que valorar si las empresas son egoístas o altruistas.

Egoísmo vs altruismo

En este sentido hay que tener en cuenta dos situaciones que se pueden dar con respecto al egoísmo en economía. Por ejemplo, una persona da una cantidad de dinero a dos personas para que lo repartan en base a unas normas, que uno de ellos es elegido como quién reparte el dinero, ese mismo hará una propuesta para repartirlo y el otro tan solo pueda aceptar o rechazar la oferta. Si la acepta se realiza el reparto y si es rechazada ambos se quedarán sin nada.

Si esas dos personas son racionales y egoístas, quién es el encargado de repartir el dinero le ofrecería al otro quedarse con prácticamente todo y dejar una cantidad mínima para la otra persona. Esa persona, como es mejor siempre quedarse con algo, aunque sea un céntimo, que con nada, aceptaría la propuesta. Sin embargo, en los experimentos que se hacen con este tipo de situaciones se observan datos muy diferentes.

Habitualmente la persona que reparte el dinero se pretende quedar con cerca del 60% del dinero y el porcentaje restante para la otra persona, que habitualmente acostumbra a rechazar si la cantidad es inferior al 40%. En este tipo de casos un postulado egoísta no es satisfactorio.

Actitudes del postulado egoísta

Esto quiere decir que, ante este tipo de situaciones se pueden mostrar dos actitudes diferentes:

  • Sustituir el postulado egoísta por otro que haga referencia a lo que ocurre en todo tipo de interacciones de carácter económico y no tan solo en mercados no competitivos  y mercados competitivos.
  • Conservar el postulado egoísta en los mercados competitivos y no competitivos, así como modificarlo en aquellos casos en los que no es el postulado adecuado.

La primera de estas opciones es la ideal en el caso de que se pueda disfrutar de otro postulado más general que el mencionado egoísta y que mejore los mismos. Sin embargo, esto no es posible y la segunda opción es lo más parecido que se puede alcanzar.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, el egoísmo en economía es importante de cara al estudio del equilibrio, siendo un punto de partido que permite para medir y comparar. De hecho es posible establecer una medida de altruismo en base al comportamiento basándose en un equilibrio egoísta.

Cabe indicar que el postulado egoísta tiene  un problema en los casos en los que no se utiliza de una manera apropiada, no por que pueda ser o no cierto. En lo que respecta a la economía sí se acostumbra a utilizar el egoísmo, algo que en determinadas situaciones no es lo más apropiado, aunque esto dependerá de cada caso en particular y la subjetividad de cada persona.

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