Desastres Naturales y Crecimiento Económico

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Diferentes estudios realizados a lo largo del tiempo han demostrado la influencia que tienen los desastres naturales en la economía de un país. Aunque en un un principio pudiera llegar a pensarse que las catástrofes naturales deberían influir negativamente en el PIB de un país, esto no es realmente cierto.

De hecho, son muchas las investigaciones y estudios que sugieren que las catástrofes naturales pueden impulsar el PIB a medio o largo plazo. No obstante, para que así sea, esta catástrofe no debe ser muy severa y debe tener lugar en un país que tenga suficiente capacidad de respuesta frente al problema.

Este tipo de catástrofes, que originan destrucción suponen golpes negativos que pueden tener efectos positivos en la economía. Esto es debido a que se pueden emplear como catalizadores de nuevas inversiones y una mejora de las infraestructuras de un país. No obstante, es realmente complicado poder determinar y cuantificar los daños de este tipo de catástrofes naturales, si bien está claro que el impacto a corto plazo en la actividad es negativo.

Diferentes estudios llevados a cabo por economistas a lo largo de los últimos años reflejan que este tipo de situaciones pueden provocar un estímulo en el PIB. De esta manera, se puede determinar que los desastres naturales juegan un papel fundamenta a nivel macroeconómico.

Diferencias entre los efectos iniciales y futuros

En este sentido es fundamental saber diferenciar entre los efectos de una catástrofe que son inmediatos y aquellos que llegan en el futuro a consecuencia de los mismos. Nada más tiene lugar un desastre natural, las consecuencias son negativas.

La aparición de fuertes inundaciones, terremotos o huracanes tienen un claro impacto negativo por obligar al cierre de negocios. De esta forma hacen que la economía se paralice. Sin embargo, pensando en el medio o largo plazo pueden llegar a ser beneficiosos. Esto se debe al proceso de reconstrucción, los fondos aportados por las aseguradoras y las ayudas estatales. Todos estos factores pueden ayudar a que de una catástrofe surja un efecto positivo.

Por otro lado, también se puede determinar que la confianza entre las personas que integran una comunidad crece de forma significativa tras haber experimentado una situación traumática a causa de una catástrofe natural. Esto hace que los individuos tengan una mayor tendencia a la cooperación. Y esto es muy beneficioso para la sociedad. Además, los países en los que se sufren desastres naturales con asiduidad tienden a hacer mayores inversiones en formación humana y tecnología. Todo ello enfocado a mejorar la seguridad y minimizar los efectos de los desastres naturales.

Requisitos para que un impacto negativo se convierta en positivo

De esta manera se puede apreciar que existen diferentes condicionantes a la hora de establecer una relación entre las catástrofes naturales y el crecimiento económico. Para que este se produzca deben cumplirse una serie de requisitos. De esta manera ese primer impacto negativo a corto plazo puede llegar a convertirse en positivo a medio o largo plazo.

El primero de estos requisitos es tener en cuenta la magnitud del hecho acontencido. Los desastres que son muy severos, al extremo, no generan el suficiente estímulo para el crecimiento económico, por lo que no serán beneficiosos en ningún caso. Si no lo son tanto, sí se podría ver una oportunidad para el crecimiento.

Por otro lado es determinante el desarrollo de la zona afectada y su capacidad. Es decir, los países pobres tienen menor capacidad para poder movilizar recursos. Esto hace que su recuperación sea mucho más complicada que en el caso de los países más poderosos.

De esta manera, aquellos lugares que son más vulnerables, también sufren un nivel de destrucción mayor a consecuencia de los desastres naturales. Esto provoca que ese tipo de países tarden muchos años en recuperarse e incluso no acaben de lograrlo a pesar del paso del tiempo.

Retroceso económico permanente

Además de los problemas que tiene a nivel económico, no se puede dejar de lado las consecuencias más importantes que derivan de la falta de desarrollo. Esta es la pérdida de vidas humanas, cuya cifra se dispara en los países pobres. En estos, la existencia de una catástrofe natural tiene consecuencias dramáticas en este sentido, haciendo que el nivel de mortalidad sea muy superior al que un desastre natural similar tendría en un país desarrollado.

De esta manera, se puede concluir que los desastres naturales pueden tener una influencia positiva en el crecimiento económico. No obstante, como ya hemos mencionado, para que esta pueda darse debe tener lugar en un lugar que tenga suficiente capacidad de respuesta y el evento no debe ser extremadamente severo, ya que estos provocarían un retroceso económico permanente.

Por este motivo se antoja imprescindible la adopción de medidas de prevención y llevar a cabo una buena gestión gubernamental. De esta manera se pueden atajar estos conflictos de la mejor manera posible y favorecer así su recuperación.

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