Cadena de bloques ¿Qué es y cómo funciona?

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La cadena de bloques o “Blockchain” en Inglés es la tecnología fundamental del protocolo de Bitcoin y las demás criptomonedas. Para comprender como funciona Bitcoin y porque su valor se está multiplicando hay que comprender primero esta tecnología. También comentaremos porque está destinada a cambiar el mundo financiero tal y como lo conocemos.

¿Qué es la cadena de bloques?

Antes de dar una explicación técnica, pongamos un ejemplo simple. Imaginemos una empresa en la que se realizan diariamente cientos de transacciones monetarias, tanto de abono como de cargo. Estas transacciones pueden ser por pago a proveedores o pagos de clientes. Toda esta información deberá ser transcrita en un libro mayor para su correcta contabilización y posterior creación del balance de situación de la empresa. Una vez que el equipo de contabilidad de esta empresa haya realizado todos los apuntes, el balance de situación es declarado y si es necesario, estará sujeta a una auditoría para confirmar la veracidad de los datos contabilizados.

Todo esto, como es evidente, supone varias dificultades. En primer lugar está sujeta al factor humano, un mal apunte, una mala toma de datos… los errores ocurren, son parte normal de la vida. En segundo lugar, puede existir la intención de alterar a conciencia los balances para dar una falsa imagen de solvencia.

Y ahora vamos a la clave de este artículo. ¿Qué pasaría si toda esa información sobre las transferencias de valor y los saldos de la empresa se fueran registrando de forma automática en un libro mayor digital, el cual tiene un registro inmutable de todas las transacciones, y cuyos datos están guardados en una red descentralizada? Efectivamente, sucedería que eliminaríamos el factor humano en el mundo financiero y que sería imposible la manipulación premeditada de los datos financieros.

cadena de bloques

Cómo funciona esta tecnología

Ahora si vamos a la parte técnica. La cadena de bloques es una estructura de datos descentralizada cuya información se divide por grupos denominados “bloques”. Se llama cadena porque partiendo de un primer bloque, denominado a su vez “bloque génesis” se van añadiendo nuevos bloques a esta cadena, los cuales añaden nueva información a la red. Para poder modificar la información de algún bloque, se tendrían que modificar todos los bloques posteriores a este, lo que hace que las transacciones no se puedan revertir o alterar.

Por supuesto que si todos estos datos estuvieran centralizados, guardados en un servidor, quien tuviera acceso a estos datos podría modificar los bloques. Por ello la cadena de bloques funciona de forma descentralizada. Esto quiere decir que la información de la red no está en un determinado servidor, sino que está en todos y cada uno de los ordenadores que se conecten a través de un software a la red y descarguen la información, por tanto no son servidores fijos sino nodos, similar al protocolo P2P (peer to peer).

De esta forma, si un hacker alterara los bloques en su ordenador para, por ejemplo, apropiarse de los datos financieros de otro usario, en el momento en el que esta persona sin escrúpulos se conectara a la red, la propia cadena de bloques detectaría que esa información no corresponde con el histórico de transacciones ni con la información que reside de forma consensuada en todos los nodos que conforman la red y corregiría la información. Por lo tanto, para poder hackear una cadena de bloques sería necesario modificar los bloques de la misma forma y de forma simultánea en todos los nodos, lo cuál es obviamente imposible.

Uso contrastado y variado

En la práctica ha permitido el nacimiento de Bitcoin que es la primera moneda digital que utiliza esta tecnología. Y la prueba de que funciona es que lleva casi 10 años de vida sin haber sufrido ningún hackeo. Podrán robar direcciones de monedero, hackear cuentas de exchanges. Pero nunca podrán modificar la cadena de bloques si no es de forma consensuada por todo el equipo de trabajo de la comunidad.

Puesto que Bitcoin es la pionera en usar esta tecnología, estamos acostumbrados a relacionarla directamente con el traspaso de dinero digital, es decir, transacciones financieras. No obstante, a través de la cadena de bloques se puede compartir de forma descentralizada cualquier tipo de información. Ya existen criptomonedas alternativas a Bitcoin que ofrecen solucionen de contratos inteligentes ligados a una “Blockchain”, nuevas redes sociales, o sistemas para la publicación y almacenamiento de archivos.

Posibles aplicaciones de la cadena de bloques

Como ya hemos comentado la cadena de bloques es un protocolo que no está específicamente ligado al mundo financiero. No obstante las diferentes utilidades que se le están dando a esta tecnología por norma general presentan los denominados “tokens” que vendrían a ser las monedas de esa determinada red, y que funcionan principalmente como una forma de financiación y de inversión en los proyectos.

Bases de datos

Trabaja como un notario que impide la duplicidad de información. Se puede usar como alternativa al sistema DNS en cuanto a direcciones web, por ejemplo. También sería útil como un historial de registro de patentes. O en definitiva cualquier información que se quiera conservar en la red garantizado su exclusividad.

Monedas digitales

En las criptomonedas sirve como libro mayor de las transacciones. Esto permite traspasar valor sin intermediarios, el almacenamiento privado del valor, la imposibilidad de gastar una misma moneda dos veces, y la de crear más monedas de las programadas evitando así la devaluación del activo.

Plataformas descentralizadas

Permite la creación de contratos inteligentes. Además estos proyectos aceptan distintos lenguajes de programación de forma que se pueden crear aplicaciones directamente incrustadas en la red y que utilicen los tokens de la cadena de bloques de la que forman parte.

Bulletin Boards

Permite publicar información de forma que los mensajes publicados no puedan ser alterados ni borrados. Se está utilizando entre otras cosas en votaciones, foros, subastas, y registros públicos.

cadena de bloques

La cadena de bloques ha llegado para quedarse

Vivimos en una época en la que la sociedad pide un sistema de gestión transparente por parte de los Estados. Se avecina otra gran crisis económica por la impresión de moneda y la emisión de deuda. ¿Qué pasaría si las cuentas públicas de los Estados se adaptaran a la cadena de bloques? Pues que la contabilización del dinero público sería totalmente transparente y disponible para su consulta por todo el mundo. De esta forma el dinero sería muy sencillo de rastrear y la corrupción sería muy sencilla de localizar. Los bancos también tendrán que ir adaptándose a esta nueva tecnología. Las criptomonedas de la mano de la “Blockchain” tienen como función devolver a las personas el control sobre su dinero. El objetivo fundamental es eliminar el intermediario en las transacciones financieras.

Respecto al anonimato que ofrece Bitcoin, hay que decir que aunque se usan direcciones criptográficas para proteger la privacidad de los usuarios, al estar todas las transacciones registradas de forma pública en la cadena de bloques, las transacciones son totalmente transparentes y los monederos de gran influencia en la red son conocidos y cualquier persona puede ver que cantidad de monedas que ha transmitido, cuando lo ha hecho y hacia que otra dirección. De esta forma cualquier transacción se puede rastrear de forma sencilla por las autoridades en caso de que sea necesario.

En definitiva, la cadena de bloques no es solo un registro contable. Es un avance tecnológico que va a cambiar nuestra forma de entender el mundo financiero. También tendrá un impacto directo en al forma en la que nos relacionamos mediante Internet y los nuevos proyectos empresariales.

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