Qué es una Empresa Transnacional – Todo lo que has de Saber

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Una empresa transnacional es aquella que normalmente ofrece bienes y servicios a gran escala y que se ha expandido fuera de su país natal, allí donde nació y comenzó. Por lo que llamamos empresa transnacional a una empresa franquicia que tiene distintos locales en distintos países, claros ejemplos de ellas pueden ser Mc’Donalds, Appel, Nike, Addidas, Zara, Ford, H&M cualquier empresa similar que se te pueda ocurrir.

Todas estas empresas se han extendido a nivel mundial controlando gran parte de la economía en dichos países, así como la tecnología y el desarrollo, siendo importantes para una sociedad capitalista. De hecho con que solo el diez por ciento de la entidad original esté puesto en una filial en el extranjero, ya podemos considerar esa empresa como una empresa transnacional.

Defectos de la empresa transnacional

Por supuesto no está exento de polémica, ya que con respecto a su crecimiento y magnificencia, ha generado ciertos roces con distintos países ya que debido a su poder económico ciertos políticos creen que no muestran respeto o lealtad por el país en el que se instalan, yendo totalmente por su cuenta y preocupándose de ellas mismas. Claro ejemplo es Apple, donde en nuestro país no paga ni un euro de impuestos, ahorrándose más de quinientos millones de euros por ello.

Al ser empresas tan grandes y expandidas siempre querrán ganar el mayor beneficio mientras ahorran en impuestos o mano de obra, por ello suelen llevarse su sede a países donde les permitan ahorrar todo ese dinero de forma legal o a veces no tanto, ya que la misma Apple de la que hablaba fue obligada a pagar una sustancial suma de dinero por librarse de pagar a hacienda.

Sobre todo se las percibe como un cuadro contemporáneo de la dominación en economía y en política de países industrializados sobre los países del tercer mundo, apoderándose de materias primas, manejando mercados exteriores, eliminando empresas más pequeñas que podrían competir, aprovechando los salarios bajísimos de los países subdesarrollados para sus ganancias u obstaculizando la producción con tecnologías inadecuadas que imponen a otros países. Y así mismo se les critica por meterse en medio de las políticas de aquellos países en los que se instalan, queriendo poner sus propias leyes o queriendo quedarse al margen de ellas.

Toda esta polémica, que se hizo oír allá por los 70, se fue calmando cuando llegaron los 80, gracias a la crisis del sistema socialista y a los cambios y evoluciones autonomistas en el tercer mundo, que en ese instante eran el pilar ideológico y político de la gente más radical y crítica con ello. La evolución incontenible del mercado en cuanto a economía, ayudó a recalcar la cara positiva de las virtudes de las empresas transnacionales. Pese a ello, Ambas opiniones siguen chocando cuando se habla del aporte de estas empresas en suelo extranjero.

Virtudes de la empresa transnacional

Debido a esta controversia, los que apoyan estas empresas han defendido que lo único que hacen es ayudar al progreso, sostienen que son instituciones al servicio de la humanidad, que nada tienen que ver con el nacionalismo. Que da capital a países que no lo tienen, enseña la forma de producción moderna, ofrece tecnología y conocimientos que no podrían tener de otro modo, paga mejores salarios que los que habitualmente reciben de empresas locales y abren una puerta a la exportación.

Algunas frases de hombres a cargo de estas empresas dijeron lo siguiente: Aurelio Peccei (director de FIAT), decía: «las empresas transnacionales son el agente más poderoso de la internacionalización de la sociedad humana». George Ball (ex-Subsecretario de E.E.U.U. ex-presidente de Lehman Brothers) comenta: «Gracias a las grandes corporaciones, los hombres tienen el poder, por primera vez, de usar los recursos mundiales con la eficacia dictada por la lógica objetiva del beneficio».

Todos mantienen la postura de que estas empresas traen estabilidad laboral y sobretodo mucho trabajo a zonas locales, aunque si bien es cierto, también suele conllevar la quiebra de los pequeños comercios y derivar en sueldos y empleos precarios, pero al ser multinacionales tan grandes poco pueden hacer las pequeñas empresas contra ello, obligándoles así a trabajar para ellos o a trasladarse a otro lugar.

Pero no es menor verdad que suele traer una situación laboral estable a los trabajadores así como crecimiento económico sustancial a la zona en la que se encuentre la empresa o el establecimiento. Es pura lógica capitalista, a mayor consumo, mayor beneficio para la empresa y mayores las posibilidades de expansión para crear más sedes y por tanto, más trabajos.

Razones para la expansión

Hay ciertas razones lógicas para que una empresa se llegue a plantear y finalmente acceder a expandirse a distintos países y así convertirse en una empresa transaccional.

La no competencia

Una de las razones más importantes es que si eres la primera empresa de tu sector en expandirse a otra zona, entiéndase país o continente, puedes estar seguro de que estarás libre de competencia, lo que obviamente se traduce en más beneficios para tu empresa y en el seguimiento exponencial de crecimiento. Por ello muchas empresas deciden dar el paso, aunque bien es cierto que en la mayoría de las ocasiones si la jugada sale bien, no tardarán otras entidades similares en ahcer su aparición. Pero no es la única razón.

Reducir costes

Aunque pueda parecer que una expansión a otros países pueda costar dinero, cosa que en parte es cierta, otra de las ventajas de convertirse en una empresa transnacional es reducir costes de producción, optando por la mano de obra mucho más barata que proporcionan los países en desarrollo. Por supuesto esto no está al margen de la polémica, pero desde luego para ellos es una ventaja muy a tener en cuenta.

Ejemplos de empresa transnacional

Ahora que hemos visto lo que es y más o menos cómo funciona, vamos a ver algunos ejemplos claros para poner en contexto y que se entienda mejor el concepto de lo que sería esta clase de empresas como por ejemplo podría ser Peugeot.

McDonald’s

Hoy en día todo el mundo conoce esta empresa de comida rápida y prácticamente todo ser humano ha comido al menos una vez en una de las instalaciones que pueblan el mundo. Por supuesto no nació siendo una empresa mundial como es ahora, de hecho era un simple restaurante de comida rápida que servía más rápido que nadie sus hamburguesas. El sistema lo inventaron los hermanos McDonald, pero no fue hasta la llegada de Ray Kroc y su visión más amplia del futuro, cuando se empezó a transformar en una franquicia y a expandirse primero por todo Estados unidos y después conquistar el mundo. Podéis saber más acerca del tema en la película de 2017 ‘The Founder’ protagonizada por Michael Keaton. Por aquella época no tenía competencia alguna, pero como hemos dicho antes, visto su éxito, no tardó en sumarse a la fiesta su mayor rival: Burger King.

Apple

Hemos hablado antes de este gigante tecnológico que todo el mundo conoce, pero como de costumbre, los inicios no fueron para nada tan grandes como podrían parecer. De hecho como muchos sabrán Steve Jobs y su socio empezaron trabajando en un garaje, Steve Jobs intentó lanzar distintos productos al mercado sin mucho éxito hasta que llegó el primer Macintosh. A partir de ahí el crecimiento fue tremendo y aunque en un principio llegaron a echar a Steve Jobs de su propia empresa, no solo pudo recuperarla si no que comenzó a expandirse por todo el mundo, creando entidades en cada país, generando empleo, pero también subiendo cada vez más el precio de sus productos, por ello es una de las mayores empresas actualmente.

Zara

Vamos ahora con la que es una de las mayores empresas de ropa del mundo y que nació aquí mismo, en España. Todo el mundo conoce al empresario Amancio Ortega, dueño no solo de Zara, si no también de Pull&Bear o Springfield. Es el claro ejemplo de empresa transnacional, ya que durante años muchos han sido los que se han quejado del trabajo precario que Amancio Ortega da en lugares en extrema pobreza incluso a niños. Sin duda es un ejemplo de crecimiento y funcionamiento ya que actualmente es una de las personas más ricas del mundo.

Conclusiones

En definitiva, las empresas transnacionales han dictado poco a poco toda la economía prácticamente mundial en la parte final del siglo anterior. Son la viva imagen actualizada de las grandes corporaciones nacidas desde finales del siglo XX. Aunque mirando más adelante de las cosas en común con ellas, es importante remarcar que crean una intensa y a la vez profundo cambio y evolución en el manejo actual del sistema.

La verdad es que, no importa cual sea la opinión que pueda tener alguien sobre los defectos o las virtudes que pueda producir la acción de las empresas transnacionales, no es discutible su trascendencia. De hecho, incluso en boca de dos grandes detractores (Barnet y Müller, 1975): «la aparición de la empresa planetaria está produciendo una revolución organizativa de implicaciones tan profundas para el hombre moderno como la Revolución Industrial o la misma creación de los Estados-naciones». De la misma manera «los hombres que controlan las empresas transnacionales son los primeros en la historia con la organización, tecnología, capitales e ideología como para realizar un intento verosímil de manejar el mundo como una unidad integrada».

Y si bien es cierto todo ello, tampoco pueden negar que cuanto más grande es una empresa, más beneficios quiere generar ya que una caída, cuanto más alto estés mayor el desastre, por ello les llevan a asegurarse lo máximo posible el capital e intentar minimizar las pérdidas o que no haya en absoluto. La habilidad de manipulación financiera nos lleva a mirar con precaución y distancia las estadísticas en base a la rentabilidad de las empresas transnacionales. Por otro lado, la tentación a la que se ven sumidas estas empresas industriales animada por los grandes resultados conseguidos mediante ejercicios financieros en tiempos de crisis, ha sido un elemento crucial a la internacionalización financiera, pudiéndose ver un crecimiento en el desplazamiento de las empresas transnacionales hacia actividades financieras puramente.

Por todo ello crear una empresa transnacional tiene sus riesgos, por supuesto, como toda expansión y crecimiento, pero sin duda puede generar mayores beneficios ya que por lo general si se hace bien el riesgo puede minimizarse al aprovecharse de las leyes o las políticas que haya en el país en cuestión en que quiera asentarse. También están los conflictos morales y éticos, pero eso se los dejamos a la próxima empresa que quiera convertirse en un gigante y ser un referente mundial, porque otra cosa no, pero una empresa que se transforma en transnacional, termina por convertirse en un referente y por lo tanto ser escuchando en cualquier parte del mundo, lo que aporta mayor expansión, mayores beneficios y ¿Por qué no? También mayores riesgos y críticas. Pero hay claros ejemplos de éxito y sin duda son un músculo económico importante para aquellos países o lugares donde se asientan.

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