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Cómo vivir con poco dinero

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Cada día es más difícil vivir con lo que ganas. El dinero que recibes cada mes, no te alcanza para pagar la renta, la comida, la ropa; ni qué decir de la diversión. Las tarjetas de crédito ayudan en el momento; pero luego hay que pagarlas. ¡Y con intereses!

Por lo general, la cuarta parte del salario de los españoles se va en los gastos del hogar. Un gran pedazo se va en ropa y en comer fuera de casa. ¡Demasiado! Ni hablar de ahorrar. Qué va a quedar para meter en el banco y hacer realidad tus sueños, si no te alcanza el dinero. Atrás quedaron las metas de comprar coche; piso propio, mucho menos. ¿Viajes? ¡Olvídate de ellos!

Cada vez que llega fin de mes, estás sin blanca. Las deudas te comen el seso. Te abruman. No sabes cómo salir del hoyo en el que estás. ¿Qué hacer? No puedes dejar de comer, o vivir debajo de un puente. Y todo cuesta dinero. Nada te lo dan gratis. Ni modo, ¡a pagar!

Tienes que aprender a vivir con poco dinero. Mejor dicho, con menos de lo que ganas, para que puedas ahorrar. Cómo enfrentarás las emergencias médicas o familiares, si no tienes ni un quinto. ¿Difícil? ¡Claro que lo es! Pero no imposible. Hacerlo implica cambiar tus hábitos de vida. Ya verás que el sacrificio, redundará en seguridad y bienestar.

En fin, ¿eres de esas personas a las que el salario se les queda corto en el mes? ¿O llegaste a España con muy poco en el bolsillo, pero muchas esperanzas en el corazón? Quizá tienes el sueño ¿imposible? de venir a España y no lo has hecho porque no tienes dinero. No te deprimas, aquí te brindamos muchos consejos para que vivas bien con poco dinero.

La manera más económica de vivir

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Un buen presupuesto, hecho con toda la honestidad posible, es fundamental para el control de tus gastos. Debes anotar tus ingresos y lo que puedes gastar en cada cosa: vivienda, alimentación, guardarropa, diversión, etc. Es útil tanto para el que vive en España, como el que quiere radicarse aquí o el turista aventurero.

Ahora, veamos qué podemos aconsejarte en cuanto a la ciudad de residencia:

  • Hazte una imagen mental de lo que vas a hacer. No dejes todo al azar, ello redundará en mayores gastos.
  • Si tienes un amigo con piso arrendado, pídele albergue. Te dará un espacio de aterrizaje. Pero no debes olvidar que es temporal. ¡Anda! Que la visita apesta si se queda mucho rato.
  • Elige como residencia, una ciudad económica. En Internet puedes encontrar las opciones menos costosas. ¿Madrid o Barcelona? Definitivamente, no. Almería y Castellón de la Plana, están entre las más baratas. Lugo y Torre Vieja, son también buenas opciones. ¡Mucha suerte!
  • Céntrate, en la ciudad de tu elección, en aquellas zonas más acordes con tus ingresos. No todos los barrios de la ciudad cuestan lo mismo. Debes tener en cuenta los costos de arrendamiento, el sistema de transporte, los supermercados y tiendas. Presta atención hasta a los parques y plazas, para los momentos en los que necesites relajarte.
  • Quizá ya te decidiste por Madrid o Barcelona. En Madrid, inténtalo en El Retiro o en el Centro. En Barcelona, ve a Gràcia o Sant Martí. Algún chollo aparecerá.
  • Busca los alojamientos más económicos. Existen servicios que pueden ayudarte en esta labor. Trata de negociar con tu arrendador, puede que te permita trabajar para pagar la renta; o por lo menos, una parte de ella.

Más oportunidades de ahorrar

  • También tienes la opción de las “ciudades dormitorios”. De esta manera, trabajas en una gran urbe, pero vives en una ciudad vecina, más pequeña y más barata.
  • Si un amigo te pide que cuides su piso por unos meses, dile que sí. ¡A por ello! Oportunidades como esa se dan cada cien años. Piensa en lo que ahorraras durante esos meses.
  • Olvídate completamente de los alimentos congelados. Acostúmbrate a preparar tus comidas a la manera tradicional. Lo congelado o cortado previamente es más costoso. Y si tienes espacio, aprende a cultivar en casa los alimentos que puedas.
  • Si no puedes ir a casa hasta la tarde, llévate el almuerzo al trabajo.
  • Cuando vayas al supermercado, no lo hagas a ciegas. Haz una lista de lo que necesitas; y al comprar, tacha lo que encuentres. No te salgas de la lista; así no comprarás de más, evitando el consumismo.
  • Al comprar, compara los precios. Recuerda que lo más caro no siempre es la mejor opción.
  • Infórmate, con un especialista, sobre lo que debes comer diariamente de acuerdo con tu sexo, edad, estatura y peso. Además de ayudarte con tu peso, aprenderás a comer sanamente. Evita ponerte morado; come lo que debes y en la cantidad adecuada.
  • No comas rápido. El comer despacio permite que llegue al cerebro la información y te sentirás satisfecho. Disfruta de lo que ingieres.
  • Guarda la comida que no consumas. ¡Hala, que hasta es más sabrosa la comida recalentada!
  • Comer fuera es fantástico; pero más caro. Habitúate a comer en casa. Deja las salidas a comer para los momentos especiales.

Cupones de descuento

Guarda los cupones de descuentos para tus compras, los habrás visto en los periódicos o en las entradas de las tiendas o supermercados. Los puedes encontrar en Carrefour, pero en ciertas épocas, por ejemplo. También los ofrecen en la web. No dejes puerta sin abrir en tu búsqueda.

No enloquezcas con los cupones de descuento. La idea es comprar lo que necesites, no lo que te salga un poco más barato. Si planificas tus comidas semanal o quincenalmente, sabrás qué comprar. También estarás atento a los cupones de descuentos de lo que vas a necesitar.

Si en tu zona existe algún programa de alimentación, ¡aprovéchalo! Infórmate en las iglesias o en algún Centro de Servicios Sociales. Evita el consumismo sin sentido. Compra lo que en verdad necesites. No te dejes llevar por lo económico de un producto, o por la publicidad. Sin embargo, darse un gusto no esta mal, así que si te gusta la comida rápida con cupones de descuento en Mcdonals o Burger King te ahorrarás unos cuantos euros.

Minimiza gastos

  • Prepara tu vivienda para los efectos del clima. Si la aíslas del frío y del calor extremo, usarás menos energía para mantener un ambiente agradable.
  • Revisa tus ventanas, pueden tener grietas por las que se cuele el frío. Las cortinas gruesas ayudan mucho a mantener tu hogar cálido.
  • Utiliza, con moderación, tus electrodomésticos. No olvides que funcionan con electricidad.
  • Recuerda que al dejar frigorífico abierto, consumes más electricidad. No mantengas las puertas abiertas mucho rato.
  • No abuses del lavavajillas. Úsalo menos veces, pero lleno. Recuerda que consume agua y electricidad.
  • No pongas la ropa a la primera puesta en el cesto, sin revisarla. Lava siempre en la lavadora una buena carga de ropa. Y si es posible, cuelga la ropa para secarla. No solo ahorras electricidad y agua, sino también tus prendas de vestir durarán más.
  • No uses el televisor y el ordenador al mismo tiempo, decídete por uno de ellos.
  • Cuídate de las cargas fantasmas. Desconecta los artefactos que no estés utilizando; aunque no lo creas, sí consumen electricidad.
  • No tengas miedo a la oscuridad. No enciendas todas las luces. Cuando salgas de una habitación, apaga la luz.
  • Si piensas comprar coche. ¡Cuidado! Hazlo responsablemente. Elige coche con inteligencia. No vayas a por el coche más grande, o más bonito, o el más impresionante. Ve a por el que menos gasolina consuma (si es eléctrico, mejor), del tamaño ajustado a tus necesidades.
  • Consigue un empleo cerca de tu vivienda. Si puedes ir caminando, mejor.

 Complace tus deseos gastando poco

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Para darte un gusto no tienes que ser ostentoso, ni tampoco irte por los excesos. Muchas veces, puedes satisfacer decesos de diferentes formas muy económicas.

  • Busca opciones en tu zona, que no impliquen algún costo monetario. Las hay, aunque no lo creas.
  • No siempre para hacerlo, tienes que comprar un libro. Puedes prestarlo en una biblioteca pública, hacer intercambio con amigos. También puedes encontrarlos de segunda mano; se compran a muy poco costo.
  • Olvídate de los tours. ¡Muy caros!
  • Viaja en temporada baja; los boletos son más económicos. Cómpralos con tiempo (6 meses antes es lo ideal). Si esperas hasta el último momento, pagarás más.
  • Recuerda que las ciudades más turísticas, no son realmente las más baratas.
  • Si piensas trabajar mientras viajas, un empleo en empresas de alimentación será ideal. Quizá puedas llevarte las sobras a casa,
  • Elige la comida sana, cruda y fresca. Nada de alimentos congelados. Si te vas por la comida rápida, administra bien los cupones de descuentos para tus compras.
  • Ármate de hojas de cálculo para hacer tu presupuesto. Puedes usar Google Spreadsheets.

Más consejos

  • Parece difícil; pero si sigues nuestros consejos, lo lograrás. Ofrécete premios al ahorro. Cuando llegues a una cantidad guardada en el banco, date un buen gusto. Pero no exageres, que te lo gastas todo de nuevo.
  • Importante: una familia, un coche. Nuestra sociedad consumista, nos ha llevado a creer que en la familia, cada uno debe su propio coche. Un solo coche, disminuye los gastos y contamina menos.
  • Las bicicletas están de moda. ¡Aprovecha! Cuida el ambiente y desarrolla músculos.
  • A veces contamos con demasiado tiempo libre. Un trabajo que llene esas horas de ocio, te dará más ganancias al mes. Puedes cuidar perros, arreglar jardines, hacerle la compra a algún anciano, y más.
  • Intercambia favores con tus amigos. Tú pintas paredes y él te arregla el ordenador. ¡Favor con favor se paga!
  • Si no te alcanza el dinero para lo más necesario, ¿qué haces gastándolo en esos terribles hábitos como fumar? Déjalo de una vez, ¡tú puedes! Disminuye el alcohol también.
  • Muchas veces, las monedas nos molestan en los bolsillos. Usa una alcancía. Cuando esté llena, la llevas al banco. Más dinero en el banco y menos peso en los bolsillos.
  • Si sales de marcha con los amigos, cuidado con los gastos. Es recomendable ponerse de acuerdo antes de empezar a beber. Tú, ni melón ni rata.

No te dejes atrapar por la publicidad

  • Cuídate de los descuentos; son el germen de muchos gastos.
  • Ten mucho control con los gastos más cotidianos, en ellos se va el dinero como el agua. Lleva el registro completo de ellos. Las empresas cuentan con especialistas los cuales diseñan los anuncios publicitarios para hacerte sentir que necesitas más de lo que realmente es.
  • Recuerda en todo momento tu presupuesto, y cíñete a él. Evita los gastos absurdos e innecesarios.
  • Mucho respeto con las tarjetas de crédito ¿vale? Que gastas y gastas sin darte cuenta. Úsalas solo para los momentos críticos o las emergencias; controla siempre su uso.
  • Deja las compras impulsivas, y las compulsivas también. Piensa antes de hacerlo, analiza las opciones y elige la mejor y más accesible a tu presupuesto.
  • ¿En verdad necesitas la televisión por cable? ¿Estás en casa lo suficiente para hacer ese gasto? ¿Tus hijos ven los canales que te ofrecen? Si no necesitas la televisión por cable, cancélala.
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