Inteligencia Circular – Todo lo que has de saber

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La inteligencia circular es un concepto que es muy posible que te resulte desconocido o tengas poca información al respecto. Por este motivo vamos a tratar de explicarte en qué consiste y cómo puedes aplicarla en tu vida. En primer lugar debes saber que la conocida obsolescencia programada también afecta a los conocimientos que afectan a la inteligencia de las personas, por lo que esto nos puede llevar a la necesidad de pensar en el reciclaje de lo que ya se sabe para poder obtener mejores y mayores conocimientos.

El cerebro del ser humano está muy exigido al procesamiento de información, teniendo el rasgo característico de tener la capacidad para filtrar y diferenciar la información que realmente interesa a la persona entre la infinita información que se recibe en la mente. Por ello hay que tratar de sacar el máximo partido posible a las capacidades mentales. Sin embargo, en muchas ocasiones se procesan datos e información que se pueden considerar residuos. Es decir, que realmente no son útiles y a los que no se les puede sacar provecho.

Reciclar la inteligencia

En las sociedades desarrolladas se ha extendido el concepto de economía circular. A diferencia de lo que ocurre en el caso de la conocida como economía lineal (extracción, fabricación, utilización y eliminación), la primera está apoyada en un concepto de recuperar y reutilizar productos y recursos. El objetivo es el de lograr la optimización de estos recursos finitos y también minimizar los residuos.

Esto nos lleva a pensar en la necesidad de que exista algo equiparable en el ámbito intelectual, en lo que se puede definir como inteligencia circular.

A la inteligencia se le puede definir como la capacidad que tiene una persona para poder recopilar, gestionar y también interpretar la información que llega al cerebro humano, para posteriormente obtener, a partir del aprendizaje, alcanzar conclusiones y diferentes pautas que ayuden a la toma de decisiones.

En este sentido hay que tener en cuenta que existen determinadas circunstancias que se pueden considerar  condicionantes. Este es el caso de la edad, la salud o el propio entrenamiento intelectual, si bien lo que hace diferentes a las personas es la autyonom´ñia y la consciencia al hacer uso de ella. Esto provoca que cada persona sea responsable de todos sus actos.

El conocido como Machine Learning es el modelo sobre el que está sostenida la Inteligencia Artificial, que es un aprendizaje en el que apenas existe autonomía. Esto se debe a que la máquina logra aprender en función de un programa previo.

Materia prima de la inteligencia

La materia prima de la que se nutre la inteligencia es la información. Esta puede llegar a través de diferentes métodos, ya sea por un profesor o a través de los medios de comunicación o internet, así como en cualquier otro equipo o dispositivo. En cualquier caso, el cerebro se ve obligado a manejar cantidades enormes de datos, los cuales debe gestionar sin tener una oportunidad de reflexionar y de aprender sobre ellos.

Mucha de esta información acaba llegando a una propia «papelera» intelectual. Esto al mismo tiempo provoca que pudiese recurrirse al reciclaje de conocimientos, que es en lo que se basa la inteligencia circular. Sin embargo, existe la creencia errónea de que siempre lo nuevo o recién llegad es mejor que lo que va a sustituir. Y no siempre es así.

De hecho, son muchos los expertos que aseguran que la experiencia y el conocimiento pasado, una vez que se actualizan y depuran de la manera oportuna, están preparados para un nuevo proceso de aprendizaje. Estos favorecen la formación e incrementan el nivel de sabiduría.

Reutilización del conocimiento

La inteligencia circular, como ya hemos comentado, se basa en la reutilización y el reciclaje del conocimiento. Este resulta de la actividad intelectual, siendo más incremental que sustitutivo. De esta forma se puede determinar que toda enseñanza o dato es útil si se consigue aprender a diferenciar entre aquellos conocimientos que verdaderamente aportan información y valores, y los que no.

En el caso de la economía circular se opta por aplicar la valorización. Esto es el aprovechamiento de la forma de energía de lo que no se puede reciclar como un nuevo valor. De esta forma, lo que se puede concluir es que es posible recuperar todos los conocimientos previos aprendidos y aparcados o «tirados al a basura intelectual» para hacer uso de ellos. Será necesario mejorarlos y optimizarlos, adecuados a la actualidad y así conseguir una mayor capacidad cerebral.

Todas las acciones deben estar enfocados a reutilizar, reciclar y poner en valor todo lo que ya se sabe para una evolución y progreso intelectual.

No obstante, hay que tener en cuenta que también debe haber en la mente un tipo de «vertedero». En este deben ser colocados aquellos conocimientos que, por unas u otras razones, no son aprovechables. De esta manera esos conocimientos inservibles deben acabar en una especie de «punto limpio» mental. No obstante, incluso de estas experiencias hay un aprendizaje que se debe tener presente. La base es la de esforzarse en seguir aprendiendo y así ver mejorada la capacidad intelectual.

En definitiva, lo realmente importante es ser capaz de volver a aprender lo que ya se sabe, reutilizar lo que ya se conoce y reparar errores. Además se debe reciclar la formación y restaurar el valor de la inteligencia. Todo ello ayuda a conseguir una inteligencia circular basada en el aprovechamiento de los conocimientos previamente adquiridos.

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