Redondeo – ¿Qué es el redondeo?

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¿Tienes un comercio y te resulta muy molesto pagar o cobrar ciertas cantidades exactas que no benefician a ninguna parte? ¿Estás pensado una estrategia para eliminar de la ecuación todas estas pequeñas molestias que no generan más que retrasos inoportunos? En este artículo hablaremos de qué es el redondeo y de los beneficios que puede aportar a un negocio propio. Como ya sabremos, en algunos establecimientos físicos en los que algún producto tiene un precio muy incómodo para realmente comprarlo. El cliente, inconscientemente, valora no solamente la compra en sí, sino también las consecuencias leves que esta adquisición puede provocar. Una de estas es el vuelto, ya que, según del dinero disponible y del precio de la mercancía, es incómodo. Si esta persona que ha entrado a la tienda no tiene monedero, por ejemplo, seguramente le venga mal guardar monedas. Es por eso que la técnica del redondeo es útil.

Desde el punto de vista del comerciante también es positivo utilizar la estrategia de redondear los precios para ganar comodidad. Un redondeo prácticamente intangible beneficia a las dos partes, ya que aporta fluidez a la transacción que va a hacerse. A lo largo del texto podrás encontrar varias escenas en las que puedes aplicar dicho redondeo y de qué manera. Al mismo tiempo, daremos algunos consejos para hacerlo de manera correctamente y no convertirlo en un aspecto negativo del negocio. Lo más importante es el cliente y su comodidad, antes que la nuestra a la hora de tratar con nosotros. Si tenemos la sospecha o suponemos que esta técnica va a afectar, por poco que sea, al cliente, la descartaremos. Otra opción es darle una vuelta más para encontrar una solución y unas condiciones en el que se pueda aplicar. Es un cálculo muy sencillo, pero ha de calcularse correctamente.

redondeo

Qué es el redondeo

El redondeo, en caso de que no lo sepamos, es un proceso y resultado de cambiar ciertas cifras con el fin de hacer más fácil el cálculo. Para ello, no se tienen en cuenta los números decimales, dejando así el número entero. En otras palabras, si el precio comercial de un producto es 2,02€, se puede redondear y ponerlo a la venta por 2€. Este tipo de redondeo sería a la baja, ya que está más lógico por su cercanía con el número entero inferior. En el caso de que sea un decimal mayor, redondearemos escogiendo el número entero siguiente.

Existen más tipos de redondeo que podemos hacer, como son los decimales. La técnica será la misma que la de antes, ya que para quitar un decimal nos quedaremos con el penúltimo. Este penúltimo decimal se quedara con el número entero actual o con el siguiente, dependiendo del decimal quitado. Por ejemplo, si tenemos una cantidad que es 1,547€, lo lógico sería convertir esa cantidad en 1,55€.

El concepto antes explicado que está relacionado con dicha técnica es el conocido truncamiento. Pertenece a la categoría del análisis numérico y se corresponde con la técnica que se utiliza para la reducción del número de dígitos decimales. Es decir, los números ubicados a la derecha después del separador. Este separador puede ser un punto o una coma, dependiendo del país. Como podemos ver, hay posibilidades para que nuestros cálculos, economía y contabilidad se tornen en más sencillas. En lo que a precios de dinero se refiere, de nada sirve manejarse con cantidades con más de dos decimales. Es imposible de pagarlas, ya que el valor mínimo que tiene una moneda es de un céntimo. Es por este motivo que se redondea este tipo de precios, ya sea a la baja o hacia el número más alto.

Métodos para el redondeo

 

Seguramente estemos familiarizados con este proceso y hacemos el cálculo de manera inconsciente. Esto se debe a que ya sabemos las reglas respecto a este paso a dar. Aun así, hemos creído conveniente redactarlas para que quede claro como proceder según en que situación. De esta manera, con ejemplos claros, podemos tener conocimiento de las cinco reglas establecidas que siempre han de respetarse. Por lo tanto, hemos de tener en cuenta:

  1. No modificar el dígito. En el caso de que el dígito que le procede a la derecha del que queremos conservar sea inferior a 5, este número a conservar no se modificará. Ejemplo: 9,692. Como el 2 no supera al número 5, pasaría a ser 9,69.
  2. Modificar el dígito. Esta regla es completamente opuesta a la anterior. Si el decimal que queremos quitar es superior a 5, este se suprimirá y se incrementará una unidad al número que quede en última posición. Ejemplo: 2,318. Como el 8 sí supera al número cinco, quedaría de la siguiente manera; 2,32.
  3. Modificar un dígito que sigue a 5. Si se da el caso de que justamente un 5 va después que el último dígito a conservar e inmediatamente existe, por lo menos algún número distinto a 0, el último debe aumentar una unidad. Por ejemplo: 9,235080 pasaría a ser 9,24.
  4. No modificar un dígito que sigue a 5. Existe otra variable en el que dicho número es par, en su derecha existe un 5 y es un dígito final o le siguen varios ceros. En este escenario no habrá ningún cambio, salvo el truncamiento antes mencionado. Ejemplo: A 9,22500 haríamos la conversión en 9,22.
  5. Modificar un dígito siguiente de 5. Teniendo en cuenta la regla anterior y situándonos en el caso contrario sí habría cambio. Si nuestro último dígito a conservar es impar en lugar de par, haremos dicho aumento. Ejemplo: A 9,23500 lo cambiaríamos por 9,24.

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Consejos

Esta práctica es muy habitual en el sector de los comercios, ya que facilita la transacción. Además, nos solucionan pequeños problemas que pueden surgir y evitamos que haya un retraso en el correcto funcionamiento del negocio. En todo caso, es siempre decisión del comerciante hacer este tipo de cálculo y cambio en el precio. No es menos cierto que en ciertos países hay una legislación establecida al respecto. En dicha regulación, al aplicar el redondeo siempre se ha de favorecer al comprador y velar por sus intereses. De esta manera, si el vendedor tiene intención de hacer el redondeo a un producto de 71,96, le cobrará finalmente 71,95 o 71,90.

Las situaciones en los que el redondeo nos puede evitar más de un problema se suelen dar a menudo en el día a día del comercio. Por ejemplo, si vamos mal de cambios y aún no se ha terminado nuestro horario, podemos optar por esta decisión. Mirando que cantidad de monedas y billetes tenemos en caja, valoraremos y haremos el cálculo para cobrar de tal manera que no nos perjudique tanto.

No es una cuestión de cobrar más dinero, sino de conservar el cambio para más clientes. Si tenemos pocas monedas de 2 céntimos, por ejemplo, lo lógico es hacer un redondeo a la baja. Esta inclinación se debe a que el cliente no tiene la culpa de la falta de cambio nuestra y debemos nosotros cargar con las consecuencias. Al mismo tiempo, no es una acción que nos vaya a suponer muchas pérdidas. Sería peor no podre cobrar a más clientes.

En el caso de que el cliente no tenga el importe exacto y nos de una cantidad superior podemos hacerle un favor. Imaginemos que va a comprar un producto de 4,07€ y nos da un billete de 5 o de 10. Si tenemos confianza con esa persona y sabemos que no le gusta acumular monedas o que no tiene dónde guardarlas, podemos redondear a la baja. En vez de darle muchas monedas, podemos cobrarle directamente 4€. Habremos dejado de cobrar 7 céntimos, pero habremos ganado terreno con esa persona.

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